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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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16 Septiembre 2019 04:04:00
Maquío, el ejemplo
Los organismos empresariales no se han distinguido precisamente por ser críticos del poder. La atonía del sector es resultado de su sometimiento. Durante los sexenios de Luis Echeverría y José López Portillo, cuando desde el Gobierno se promovieron invasiones de propiedades agrícolas y urbanas y se nacionalizó la banca, surgieron líderes como Manuel J. Clouthier, Maquío, líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en los años turbulentos de 1978 a 1980. El PAN lo postuló en 1988 para la Presidencia; un año después murió en un extraño accidente de carretera.

El escritor y periodista Juan María Alponte (1924-2015) recuerda que en una gira proselitista a bordo del autobús Chamaquío, Clouthier habló de su metamorfosis de agricultor a político: «Si algo bueno hizo el expresidente López Portillo fue haber despertado la conciencia del empresariado en la actividad política… Gracias a López Portillo, a medidas populistas como la privatización de la banca, yo estoy aquí, junto con toda esta corriente de mexicanos que antes nos preocupábamos solo por crear riqueza, y ahora interesados en la política, en el Gobierno» (El Universal, 19.02.94, «JLP y Clouthier, germen del cambio«).

Clouthier ya había sido candidato a gobernador de Sinaloa en 1996, pero perdió contra el priista Francisco Labastida en un proceso cuestionado por amplios sectores del estado; él mismo lo calificó de fruadulento en su libro La Cruzada por la Salvación de México (Wikipedia). Dos años más tarde, compitió por la Presidencia contra Carlos Salinas de Gortari (PRI) y Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional. Cuando Cárdenas aventajaba en el conteo de votos, «el sistema se cayó» para hacer ganar al PRI.

Salinas obtuvo oficialmente 9.6 millones de votos (50.3% del total); Cárdenas, 5.9 millones (31.1%) y Clouthier, 3.2 millones (17.7%). Al día siguiente de las elecciones, Maquío denunció que la caída del sistema se debió a que «los representantes de los partidos de oposición en dicho sistema descubrieron un banco de datos ya con los resultados, apenas dos horas después de concluida oficialmente la jornada electoral». El fraude se había consumado.

Clouthier hizo un llamado a la resistencia civil pacífica para exigir nuevos comicios. En la «Caravana del Silencio», los manifestantes se cubrían la boca con mascarillas donde se leía «Que hable México». También ayunó del 15 al 22 de diciembre en el Ángel de la Independencia. Ningún esfuerzo valió para repetir la elección, pero no claudicó. Clouthier formó un gabinete alternativo para vigilar al gobierno de Salinas, entre quienes figuraban dos futuros presidentes, Vicente Fox y Felipe Calderón.

Diego Fernández también formaba parte del gabinete en la sombra, pero devino en aliado de Salinas y en esa condición aprobó la quema de boletas electorales para terminar de borrarse las huellas del fraude de 1988. Manuel Bartlett, secretario de Gobernación y jefe del órgano comicial en el sexenio de Miguel de la Madrid, reconocería casi 30 años más tarde el amaño para imponer a Salinas.

Maquío, padre de Tatiana Clouthier -coordinadora de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador- falleció el 1 de octubre de 1989 prensado por un tráiler, según las autoridades federales.
Ningún empresario ha hecho lo que Clouthier por la democracia y las libertades políticas. La crítica del sector no pasa de las tertulias y de los medios de comunicación. La arena política les causa urticaria.
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