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Dan T
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13 Junio 2019 04:00:00
Los niños y Porfirio no mienten
Cuentan que el otro día Porfirio Muñoz Ledo se fue a hacer un análisis de sangre para saber su tipo y salió que era JB positivo. ¿Cuál es la diferencia entre un borracho y un alcohólico? Que el alcohólico es alguien que bebe igual que el borracho, pero no nos cae bien. Y Porfirio cada día me cae mejor porque se ha convertido en una de las voces más sensatas dentro de la Cuarta Transformación.

El presidente de la Cámara de Diputados siempre ha sido un hombre de una inteligencia superior, tiene un don especial para los discursos y aunque tenía todo para ser Presidente de la República nunca logró dar ese salto. Es como el Giovanni dos Santos de la política: era un crack que pudo ser leyenda, pero que se perdió en la fiesta, las malas decisiones, la desidia y, a veces, la simple apatía.

Eso explica por qué Porfirio empezó siendo un joven priista que a sus veintitantos años era de los consentidos de Luis Echeverría. Fue embajador ante la ONU y, posteriormente, encabezó con Cuauhtémoc Cárdenas el movimiento de izquierda que rompió con el PRI y derivó en la fundación del PRD y años después de Morena. Sin el “Tata” Cárdenas y sin Muñoz Ledo, Andrés Manuel no estaría hoy despachando en Palacio Nacional.

Desde entonces hasta ahora, Porfirio ha dado tumbos del PRD al PARM y otros tantos grupos hasta llegar ahora a Morena, como el mero mero de San Lázaro. Con esa historia a cuestas y sus 85 años, Muñoz Ledo se puede dar el lujo de decir las cosas como son. Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, y Porfirio no se queda atrás: desde el sábado ha estado haciendo lo que nadie más en la 4T se atreve: decirle a AMLO que su acuerdo con Estados Unidos es una humillación para México.

Para el morenista, nada de que “vamos a desplegar a la Guardia Nacional en el sureste”; Porfirio lo dice con todas sus letras: “Somos el muro de Donald Trump”. Habrá que reconocerle su inteligencia, pero sobre todo aplaudirle su valentía. Ojalá que el cabecita de algodón no se enoje, porque es capaz de ordenar que Muñoz Ledo se “enferme”, deje la Cámara de Diputados y tenga que irse a una casa de retiro allá por Palenque, cerca de “La Chingada”.

¡Ay, cositas!

¿No te dan ternura los priistas? Los militantes del PRI son como esas abuelas que les preguntan a sus nietas de 18 años: “¿y ya le diste un beso a tu novio?”. Son taaan inocentes. Resulta que en noviembre habrá una elección para decidir quién presidirá al PRI, pero los tricolores quieren que para esa votación se considere que participarán sus ¡¡¡6 millones de simpatizantes!!! ¿No te los comes a besos? Quien crea que el PRI tiene 6 millones de simpatizantes registrados, es porque ha vivido en una cueva los últimos 70 años.

El PRI no tuvo una militancia tan grande ni cuando era el único partido de México. Si obtenía millones y millones de votos, no era porque la gente quisiera mucho al partido que se robó los colores de la bandera, sino porque la obligaban a hacerlo, porque decían de no había de otro o, de plano, porque le robaban su voto.

Nomás para darse idea de lo ridícula que es esta cifra, en las elecciones del año pasado el candidato priista obtuvo solamente 7.6 millones de votos. Si el PRI tuviera esos 6 millones de simpatizantes, mínimo habría obtenido 24 millones de votos. Mínimo. En lugar de andar presumiendo lo que no tienen, los priistas se verían más honestos si dijeran: “Queremos el padrón de 6 millones de votos para hacernos fraude electoral a nosotros mismos, está en nuestra naturaleza. Sin fraude no hay paraíso”.

¡Nos vemos el domingo!
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