×
Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
ver +

" Comentar Imprimir
20 Junio 2019 04:00:00
Está en campaña
Imposible no establecer comparaciones, guardando las distancias, por supuesto. Cecil B. de Mille y sus costosísimas producciones cinematográficas en versión casi indigente. El Circo Romano repleto de millares de extras. En el palco principal, con gesto de cruel aburrimiento, el emperador Nerón contempla el espectáculo que enardece a la multitud. Ha sido una tarde llena de emociones. En el primer número, cumpliendo con su papel, una manada de leones hambrientos convirtió en brunch a media docena de cristianos.

En este momento combaten dos gladiadores. Uno, armado con espada. El otro maneja una red. La lucha es encarnizada. El de la red atrapa a su contrincante, lo desarma, lo somete y amenaza con degollarlo. Antes de proceder a rebanarle el cuello, vuelve la cara hacia el palco del emperador en espera de instrucciones. Nerón mira al público. Solicita silenciosamente su veredicto. A mano alzada, el gentío condena a muerte al vencido y el emperador traduce el sentir popular levantando la mano con el pulgar hacia abajo. El gladiador derrotado muere víctima de una consulta popular dizque democrática.

(Cualquier parecido con hechos y personas de la vida real es simple mala leche).

La semana anterior, el presidente Andrés Manuel López Obrador, cual César vestido de guayabera, preguntó a la multitud si era conveniente construir el Metrobús que conectaría a cuatro municipios de la Región Lagunera, o mejor destinar ese dinero a otras obras. El alborozado gentío rechazó el proyecto y el Presidente, sin mostrar la mano derecha con el pulgar hacia abajo, declaró la muerte del Metrobús en el tramo correspondiente al estado de Durango.

Los gobernadores de Coahuila, ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís, y el de Durango, José Rosas Aispuro, hicieron pública su molestia por la decisión tomada. La suspensión del proyecto completo del Metrobús, alegan con razón, pone escollos al futuro de La Laguna, causando perjuicios directos a cuatro municipios: Matamoros, Torreón, Gómez Palacio y Lerdo.

¿Fue esta decisión mero capricho u ocurrencia del Presidente? Difícil creerlo. Aquello pareció desarrollarse conforme a un programa: la oportuna aparición de las pancartas, el salvaje abucheo al gobernador José Rosas Aispuro y la consulta a la multitud.

¿Qué motivó a López Obrador a actuar de esa manera? Pensar en un capricho resulta difícil, pues, meditándolo un poco, lo ocurrido despide un inconfundible tufo a política electorera.

Intentaré explicarme: Miguel Ángel Riquelme Solís y José Rosas Aispuro tienen algo en común: los dos pertenecen a partidos (PRI y PAN) distintos al del Presidente (Morena). Entonces, con los ojos puestos en la próxima renovación del Congreso de la Unión, ¿a qué partido político podría beneficiar que dos gobernadores procedentes de partidos de oposición encuentren dificultades para llevar adelante obras que consideran con buenas razones prioritarias o, como en este caso, echarlas al bote de la basura en un mitin popular evidentemente manipulado?

No se requiere pensar demasiado la respuesta. El mensaje no llega a subliminal, es clarísimo: los mandatarios surgidos de Morena son quienes cuentan con el camino pavimentado para llevar adelante sus planes y convertirlos en realidad. Los que no pertenecen a ese partido podrán toparse en el momento menos pensado con manos alzadas dispuestas incluso a desbaratar obras presupuestadas y en marcha. Es falso que, como suele decir el Presidente en tales casos, ya terminó la campaña. No. El Presidente está en campaña.
Imprimir
COMENTARIOS


6

  • 8 9
  • 7
1
3 4
5 6 7 8 9 60 61 62 63 64 65