Coahuila
Publicado el miércoles, 8 de septiembre del 2010 a las 14:05
Nueva Rosita, Coah.- A poco más de dos meses de la tragedia de “Alex”, en donde miles de personas de la Región Carbonífera resultaron damnificadas, el dolor y la desesperación de perderlo todo, “golpeó” fuertemente a los adultos mayores de la colonia Rovirosa, pues algunos de ellos fallecieron deprimidos por la contingencia que se vivió.
Las personas adultas no pudieron reponerse emocionalmente de la tragedia, pues todos vieron con mucha tristeza cuando el agua del río Sabinas arrasó con todas sus pertenencias, y en algunos casos, hasta sus viviendas se las llevó el agua.
El testimonio de familiares y vecinos, muestra que los ancianos que ya fallecieron en este lapso de tiempo se sumieron en un estado depresivo cuando se dieron cuenta de la realidad, haber perdido todo lo que les costó edificar durante toda una vida.
Una de las personas que falleció deprimida fue la señora Rosa Villasana. Aunque estaba enferma, después de la tragedia perdió todas las ganas de vivir, según comentó Irene Villasana, de setenta años, hermana de esta persona que a sus 80 años dejó esta vida.
“Mi hermana sí estaba enferma, pero nos dimos cuenta de que su salud se agravó después de la creciente del río. Sabemos que eso le afectó mucho”, indicó muy dolida la señora Irene.
Otro de los casos que se registró en la colonia Rovirosa, fue el del señor Máximo Villa que a sus 85 años dejó esta vida. Vecinos manifestaron que dejó de ser la persona alegre que siempre era al ver que su casa ya no podría seguir de pie, y al tener que abandonar esta colonia La Rovirosa, prefirió morir antes que irse a vivir a otro lugar.
Así lo confirmó la señora María Luisa Patlán, vecina de este anciano que recientemente perdió la vida, y al mismo tiempo dijo que para ella también ha sido duro enfrentar la realidad.
“Ahora sólo queda sujetarse a la voluntad de las autoridades para abandonar próximamente esta colonia y ser reubicada”, dijo.
Alicia de la Rosa hija de la señora Anciana García, de 80 años de edad, comentó: “Mi mamá aún no puede asimilar lo que pasó, se deprime mucho y no quiere comer, tenemos que darle a fuerzas para que pueda seguir con vida. A su edad tenemos miedo de que una depresión acabe con su vida, por el momento está con una de mis hermanas en Barroterán”.
Ante esta situación los vecinos de la Rovirosa que aún están de pie, siguen temiendo que la depresión siga cobrando mas vidas de personas de la tercera edad, que al haber perdido todo su patrimonio pierdan el deseo de vivir.
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