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hace 2 meses
Benito Jiménez

Último día de EPN en el Colegio Militar

Agencia Reforma

Entre un aguacero, un desfile y un banquete, Enrique Peña Nieto pasó su último día en el Heroico Colegio Militar.

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"Que aguanten, que aguanten", gritó un General de Brigada por un radio de comunicación.

Una lluvia torrencial cayó sobre el Heroico Colegio Militar, justo cuando el Presidente Enrique Peña Nieto enarbolaba la preparación de los militares ante cualquier misión.

El General ordenó que ningún soldado se retirara de su formación, ya que la ceremonia debía continuar. Como fuera.

Los trajes de gala de los cadetes que egresaron de diversos planteles militares escurrían de agua a su paso por el desfile.

Los invitados especiales se arremolinaron bajo las carpas para evitar mojarse.

En el templete principal, los funcionarios se pasaron más de una vez la mano en el rostro para limpiarse las gotas salpicadas y los militares se volcaron a salvar bocinas, micrófonos y otros aparatos de sonido.

La tropa en la explanada permaneció impávida.

Los familiares de los cadetes, a quienes no pusieron carpa, se perdieron de la ceremonia al ser trasladados a una zona cubierta.

Enrique Peña Nieto pasó su último día en el Heroico Colegio Militar, en su calidad de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Agradeció a las tropas el apoyo para realizar tareas de seguridad pública y su apoyo a la población ante desastres.

Abrazó a los Secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, el General Salvador Cienfuegos y el Almirante Francisco Vidal Soberón, respectivamente, y los elogió por su visión al frente de esas dependencias.

"Su legado es un mejor servicio educativo Militar", le dijo Cienfuegos tras afirmar que la Constitución siempre le facultó para disponer de las fuerzas armadas en el combate a la delincuencia.

Posteriormente, el Primer Mandatario comió con la tropa ensalada de lechuga y jitomate, sopa de hongos y robalo a la veracruzana. Menú para más de 3 mil elementos.

El guiso trajo movidos a los 10 cocineros y 20 ayudantes.

Los que también sudaron fueron los 70 meseros militares que iban y venían con las charolas, bajo la presión de un coronel que exigía celeridad.

De postre se ofreció un pastel tricolor y café.

Cerca de la mesa presidencial fueron sentados los Generales de División, algunos considerados ya por el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para encabezar la Sedena en el próximo sexenio.

Los agregados militares e invitados especiales también rodearon la mesa principal. Al son de música clásica mexicana.

Entre ellos figuró el General Enrique Cervantes Aguirre, Secretario de la Defensa Nacional, en el sexenio del priista Ernesto Zedillo y el ex subsecretario Noé Sandoval.

Los altos mandos reconocieron la presencia de Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, pero criticaron la ausencia de Martí Batres, presidente del Senado, según dijeron fuentes militares que asistieron al evento.

En las mesas más alejadas fueron acomodados los que desfilaron. Comieron friolentos, con la ropa empapada.

El Presidente les felicitó por el desfile, bajo la lluvia y por sus acciones en favor de la seguridad en todo el sexenio.
Despedida sencilla
A diferencia de lo que ocurrió con Peña Nieto, la despedida del ex Presidente Felipe Calderón en el Colegio Militar, fue más vistosa.

Incluyó una ceremonia temática con la participación de al menos 5 mil efectivos, de los cuales 2 mil formaron un mosaico monumental y lanzaron un enérgico "Viva Calderón", después del riguroso "Viva México".

La demostración de poderío militar implicó fuego real de artillería pesada contra un cerro. Esto asombró a los presentes que gritaron y aplaudieron ese número.

Hace seis años, la Defensa Nacional lució también el paso de aviones supersónicos F-5 y de helicópteros, desde donde descendieron integrantes de las Fuerzas Especiales por soga.

Además, se presumió una camada de perros entrenados de la Policía Militar que sortearon obstáculos y realizaron la persecución de presuntos delincuentes.

La maestra de ceremonias afirmó entonces que como Comandante de las Fuerzas Armadas, el Presidente Calderón había guiado a los soldados a combatir a la delincuencia en un proceso constante y comprometido con la sociedad.

Ayer, el General Cienfuegos respaldó a Peña en el mismo sentido, pero se optó por un desfile protocolario, y sin vivas al Presidente.

Los mariachis dieron el adiós a Peña Nieto.