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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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01 Agosto 2020 04:00:00
No es justicia, es venganza
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Recordé una frase que, considero, encaja perfectamente en estos tiempos al observar el comportamiento del nuevo gobierno ante la situación política, económica y social que prevalece en nuestro país; pensamiento que hoy compartiré con ustedes.

“El político se convierte en estadista, cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”... Winston Churchill.

Créame, estimado lector, que no acabo de entender el por qué quien llegó al poder, teniendo todo a su alcance para servir con honestidad -la que tanto predica- y con lealtad a su pueblo, desperdicia el tiempo “atacando” a gobiernos anteriores, pero sin presentar las pruebas que se requieren para esclarecer lo que tanto señala.

Estamos conscientes de que el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, ganó las elecciones; que desde el momento en que asumió su mandato iniciaba una nueva etapa en la vida de nuestro país.

Sin embargo, solo barbaridades hemos visto.

Y si no lo cree usted, ahí le van algunas.

Culiacán; el show que se armó con la detención del hijo de “El Chapo”. Ese video que pasaron en los medios parecía parte de un capítulo de serie televisiva. Se anunció que había sido detenido en un restaurante, después, que lo detuvieron en su casa, total, todo un espectáculo para venir soltando al muchachito, por órdenes del presidente, el jefe supremo de las Fuerzas Armadas. La explicación que se ofreció no fue creíble. “Se evitó un derramamiento de sangre”. ¿Qué es lo que hacen los grupos delictivos? ¿Acaso siembran flores a su paso?

Lo único que quedó claro, es el ridículo en que dejaron a nuestro ejército, ya de por sí, golpeado y humillado.

A principios de año, la pandemia mundial ocasionada por un nuevo virus, denominado Covid-19, nos ha mantenido en una situación de riesgo que no debió llegar al extremo en que se encuentra el problema, si se hubieran tomado medidas urgentes y necesarias.

La pandemia le vino “como anillo al dedo” al presidente. Y ¡Cómo no habría de serlo! Si demostró una vez más que es un individuo obsesionado con el poder y antepone su ego al deber de servir a los demás. ¿Cuántos muertos registra el control del Dr. Gatel?

En realidad no importa el número, lo que realmente importa y duele es que son seres humanos, mexicanos que sucumbieron ante la enfermedad. Y entre ellos, van médicos, personal de enfermería, camilleros y todos los que han hecho posible que el sector salud funcione a pesar de las carencias existentes y con el riesgo latente de contagiarse y exponer su propia vida.

Lejos de darle la importancia que debería tener la emergencia sanitaria que se avecinaba, haciendo caso omiso a las recomendaciones de la OMS para enfrentarla. Prefirió ignorar todo y dejar que el personal de salud resolviera los problemas como pudieran. El propósito del presidente era exhibir a las administraciones pasadas. “No dejaron nada”. Pero ¡Qué tal! hubo recursos para regalarle al gobierno de Cuba varios millones de dólares, continuar con sus obras, que corresponden a sus caprichos más que a necesidades; como si fuera poco ha sido un pésimo ejemplo en el uso de cubrebocas.

¿Qué le parece el asunto del avión presidencial? Un avión que “ni Obama lo tiene”, en su momento se dijo. Por supuesto que no, el avión mexicano dista mucho de ser lo que debe ser el utilizado por mandatarios de otras naciones.

El recorrido que se hizo del interior del avión presidencial del gobierno de México, no mostró ese “lujo insultante” que tanto se ha cacareado. Más insulto es haber invitado a empresarios a cenar tamales y pedir “coperacha” para el avión. ¿Y la venta de los boletos? ¿Y el abono que dio el supuesto comprador?

El caso Lozoya no convence a nadie. “Testigo colaborador”, vergonzosa definición. ¿Quién en un vuelo, después de estar sano manifiesta estar anémico? El ladrón a su mansión, preparándose para “cantar” la melodía que el Gobierno le ordene.

Lo cierto es que puras mentiras hemos escuchado, que promueven el odio y la división entre los mexicanos. La verdad es que el presidente no ha dejado de estar en campaña desde que asumió el poder.

Está consciente que su movimiento -Morena aún no es partido- no ha hecho algo que valga la pena en favor de los mexicanos. Nosotros, los ciudadanos no tenemos quién nos represente en los congresos.

Así estamos. Diputados y senadores obedecen las órdenes del Presidente, así sean disparates. Recuerde, vienen elecciones, por lo tanto, aún nos falta mucho por conocer. Habrá más lodo para ensuciar, tinta para manchar, así como arreglos de por medio.

Definitivamente no se está actuando para beneficiar al pueblo, sino para llevar votos a las urnas. Mienten cuando dicen que trabajan por el pueblo. Trabajan por sus propios intereses y por conservar el poder.

Lo que se está haciendo no es por justicia, sino por venganza. Lamentable pero cierto.
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