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Dan T
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25 Febrero 2020 04:08:00
La tierra es plana
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Nadie debería reírse de la muerte de una persona, pero un imbécil se mató el fin de semana al querer demostrar que la tierra ¡es plana!

EL tipo se llamaba Mike Hughes y le decían “El Loco” –quién sabe por qué– ¿verdad? Según él, era inventor y aventurero y durante los últimos años ganó mucha fama afirmando que nuestro planeta no es esférico, sino plano. Sí, plano como tortilla. Y si la curiosidad mató al gato, a este buen hombre lo mató su estupidez. Resulta que para demostrar que la tierra es plana, construyó un cohete, sí un cohete, para subir al espacio, sí al espacio, en línea recta. Y, pues, ya que tenía listo el armatoste: 5, 4, 3, 2, 1, ¡despegamos! El cohete se elevó varios metros, de pronto se fue de lado, perdió altura y se estampó contra la tierra. El que quedó plano fue Hughes.

El caso de “El Loco” no pasaría de ser algo tragicómico, si no fuera porque estamos rodeados, cada vez más, de gente que prefiere creer cualquier tontería, antes que la verdad. Y lo mismo me refiero a quienes dicen que las vacunas provocan autismo, hasta quienes aseguran que el limón corta la grasa (no, no la corta y tampoco las vacunas producen autismo). A nivel mundial hay un gran movimiento de gente que niega que la Tierra sea una esfera. Se les conoce como terraplanistas. Tienen miles de video en YouTube, publican libros, se reúnen en congresos internacionales y hasta organizan viajes hasta el fin del mundo, supuestamente para demostrar que es cierto lo que dicen. Hasta ahora, por supuesto, lo único que han demostrado es que imbéciles hay en todos lados. Y, a excepción de Hughes que se mató él solito, en realidad los terraplanistas no le hacen daño a nadie. En cambio, los antivacunas son mucho más peligrosos. Por su culpa hoy estamos viendo en muchos países resurgir enfermedades que estaban prácticamente erradicadas, como el sarampión. Con ellos el problema es gigantesco, porque, curiosamente, ellos sí están vacunados, pero a los que no vacunan son a sus hijos. Y si fueran solo sus descendientes los que pelaran, bueno, pues podría considerarse hasta selección natural. Pero no, no acaba en sus hijos la cosa ya que esos niños, que no están vacunados, van a la escuela y conviven con otros niños que sí están vacunados, pero que a lo mejor no han terminado su cuadro de vacunas. Y entonces los infectan de todo tipo de enfermedades y luego estos infectan a sus hermanos y estos a sus primos y los primos a los papás y se hace una epidemia que termina con una película protagonizada por Morgan Freeman y Scarlett Johannson en la que se mueren todos, menos Scarlett y la niña a la que salva (de nada, Hollywood).

En México tenemos gente igualmente fanática que simple y sencillamente prefiere no razonar, con tal de aferrase a sus creencias. Obviamente me refiero a los lopezobradoristas, pues hace muuucho tiempo perdieron la noción de la realidad. Están tan convencidos de que hicieron bien al votar por AMLO y que este están haciendo bien las cosas, que no hay manera de hacerles ver todo lo que está mal. Sin duda que el amado líder, cabecita de algodón, ha cambiado muchas cosas, pero la realidad es que está haciendo más desastres que un chino con coronavirus en una reunión de asmáticos. Lo peor del asunto es que podríamos hacer una lista de todas las cosas que están fallando en el actual Gobierno, y los fanáticos seguirían diciendo “es un honor estar con obrador”. Son menteplanistas: tienen plano el cerebro.
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