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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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05 Diciembre 2020 04:00:00
El general en el limbo
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La sucesión de acontecimientos y la segunda oleada de coronavirus dejan en el tintero casos relevantes como los del exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos y la relación de AMLO con el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden. Édgar London rescata los temas en el bisemanario Espacio 4.

“El regreso a México del exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, luego de que la jueza de Nueva York, Carol Bagley, desestimara los cargos penales en su contra, representa, sin duda alguna, un acuerdo político falto de sustento jurídico. La hipótesis de un caso mal armado que la Fiscalía de Estados Unidos no sería capaz de sustentar en los tribunales ha sido desechada por completo. En cambio, la tozudez del presidente Andrés Manuel López Obrador de no reconocer la victoria electoral de Joe Biden, deja al descubierto su comprometimiento con Donald Trump que, en buena medida, puede haberle premiado su comportamiento con la liberación del general retirado, sobre quien recaen acusaciones graves: tres por narcotráfico y una por lavado de dinero.

“La jueza Bagley aseguró que Cienfuegos estará bajo disposición del Gobierno mexicano para que las investigaciones iniciadas en Estados Unidos –al militar lo acompaña un amplio repertorio de pruebas que buscan sustentar los cargos– sigan su curso en su país de origen. Sin embargo, es improbable que esto realmente suceda. El descontento de las Fuerzas Armadas tras la detención de quien fuera su líder máximo durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, quedó de manifiesto y pronto el Ejecutivo sintió la presión de los uniformados. Así que buscará contentarlos lo antes posible.

“En el mejor de los casos, se desarrollará una investigación a modo bajo todos los reflectores propagandísticos que, lógicamente, terminará por declarar la inocencia del exsecretario de la Defensa. A la corta, López Obrador contentará al Ejército Mexicano y se librará de sus presiones. A la larga, deja en evidencia su vínculo con Trump y una Administración que ya va de salida mientras la nueva, que muy pronto habrá de incorporarse, toma nota de su conducta y empieza a barajar sus cartas.

“La eminente salida de Donald Trump de la Casa Blanca puede ser aplaudida por la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, en Los Pinos, AMLO tendrá que rehacer la agenda política y económica si no quiere agudizar sus diferencias con el presidente electo Joe Biden. El demócrata defiende una estrategia completamente diferente a la del morenista en temas tan sensibles como el manejo de la pandemia provocada por el coronavirus y el desarrollo energético.

“Todo ello sin contar que, en Washington, pueden tomar mal la demora del Presidente mexicano para felicitar al ganador de las elecciones. Gesto diplomático que ejecutaron con rapidez la canciller alemana, Angela Merkel; el Presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Incluso el papa Francisco llamó personalmente a Biden para extenderle sus congratulaciones.

“La excusa de ser ‘respetuoso de la autodeterminación de los pueblos’, esgrimida por AMLO parece bastante endeble ante la comunidad internacional. Máxime cuando Washington parece haberlo premiado con la liberación del exsecretario de Defensa, Salvador Cienfuegos Zepeda, en un hecho inédito para la Fiscalía General de Estados Unidos. (…) Esta relación bilateral, siempre tensa, pero por el momento benéfica, puede sufrir graves transformaciones a partir del 20 de enero, cuando Joe Biden preste juramento como el cuadragésimo sexto Presidente de Estados Unidos de América. Queda por parte del Gobierno mexicano hacer los ajustes imprescindibles y adaptarse a los cambios que, sin duda, esperan al doblar la esquina”.
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