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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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22 Julio 2019 04:00:00
El asesor ‘externo’ del canciller
Viaja siempre junto al canciller Marcelo Ebrard CasaubÓn, lo mismo a misiones diplomáticas oficiales en otros países, que a eventos oficiales dentro de la República, como una especie de “asesor externo”. Se encarga igual de contratar servicios para eventos oficiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pagados con recursos públicos, como catering y transportación local, que de la logística de reuniones importantes, tal como lo hizo en el reciente US México CEO Dialogue en Mérida, el 12 de abril pasado, o en el encuentro de los alcaldes de Norteamérica que tuvo lugar en Los Cabos del pasado 6 al 8 de junio, ambos encuentros a los que asistió el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Se llama Javier López Casarín y aunque oficialmente no tiene un cargo ni aparece en el directorio o en la nómina de la Secretaría de Relaciones Exteriores ni tampoco en el del Gobierno federal, le fue expedido un Pasaporte Diplomático a su nombre “López Casarín Javier Joaquín”, en el que se ostenta como “director general de la Secretaría de Relaciones Exteriores”, un cargo que no existe en la estructura ni el organigrama de esa dependencia federal. El número de dicho Pasaporte Diplomático es D00058887, y fue expedido el 17 de enero de 2019, con vigencia de un año, por lo que caduca hasta el 17 de enero de 2020, y está firmado por el director general de Delegaciones, Carlos Alfonso Candelaria López.

Públicamente Javier López Casarín se ostenta en entrevistas con medios y en sus perfiles de redes sociales como “Innovador, Empresario y Emprendedor Social” y también como Presidente de la Fundación Reinventando a México y nunca menciona ser funcionario de Relaciones Exteriores. Se define él mismo como “Luchador social incansable, de pensamiento claro y firme” y se dice a favor de promover la “innovación en México”, materia sobre la que incluso ha publicado un libro titulado Innovación, una actitud, publicado por Editorial Miguel Ángel Porrúa, en el que propone “atreverse a hacer las cosas de manera distinta… abandonar la inseguridad y dar un paso a la curiosidad, al riesgo; y dejar de lado el conformismo en el que nuestra sociedad se ha estancado”.

El Reglamento de Pasaportes vigente, señala que el Pasaporte Diplomático sólo lo otorga y refrenda la SRE al Presidente de la República y a los expresidentes; presidentes de las Cámaras de Diputados y senadores; gobernadores de los estados, ministros de la Corte y secretarios de Estado, entre otros.

A pesar de que no ocupa ninguno de los puestos mencionados, López Casarín viaja con su Pasaporte Diplomático y ha acompañado al titular de la SRE en viajes oficiales. Se le vio junto a Marcelo Ebrard en Nueva York, el 21 de enero pasado, cuando el canciller viajó como parte de la comitiva enviada por el presidente López Obrador para comprar las 571 pipas que el Gobierno de México adquirió para transportar gasolinas a todo el país, durante la crisis de los gasoductos. Según testimonios de funcionarios que estuvieron en Nueva York, Javier López acompañó a Ebrard en reuniones con las secretarias de Economía, Graciela Márquez, de Función Pública, Irma Sandoval y la Oficial Mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro. Incluso, como Buenrostro no dejó decidir al canciller sobre la compra, éste se regresó a México pero dejó a Casarín para que le informara de la compra.

Sería muy bueno que, en aras de la transparencia y la legalidad, en la Cancillería mexicana explicaran exactamente qué función desempeña el empresario Javier López Casarín, por qué organiza eventos oficiales de la SRE y contrata servicios y, lo más delicado, por qué le fue expedido un Pasaporte Diplomático Oficial si no tiene un cargo público que lo amerite. Puede ser que Marcelo Ebrard tenga mucha confianza en él y que, según afirman funcionarios que pidieron el anonimato, tenga “algunos negocios” con López Casarín y con su madre Gisela Casarín, que tiene una empresa de Relaciones Públicas, pero nada de eso justifica que viaje con él en comisiones oficiales o que tome decisiones y hasta contrataciones en Relaciones Exteriores ¿o sí?
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