×
Gaby Vargas
Gaby Vargas
ver +
Su pasión por aprender y su gran facilidad para transmitir conceptos complejos de una forma inspiradora y cercana la ha convertido en una de las autoras más leídas en México. Ha publicado 16 libros de diversos temas de desarrollo humano, el más reciente de ellos Energía, tu poder. Cada uno de sus libros ha sido best-seller. En su carrera, ha vendido más de dos millones de ejemplares. Gaby Vargas fue la primer asesora de imagen en México y ha compartido su aprendizaje e inspirado a miles de personas a través de conferencias en diferentes países; en programas en radio y televisión, así como a través de su columna “Genio y Figura” en los principales periódicos nacionales. Sus contenidos se publican en diversos medios y su sección “Mejor, con Gaby Vargas” se transmite todos los días a través de MVS Radio en todo el país. Maestra Certificada en HearthMath Institute y Enneagram Worldwide, utiliza técnicas que integra con su enorme acervo de recursos para compartir prácticas cotidianas que cualquier persona puede integrar a su vida para sentirse mejor y con más energía. Es fundadora de Fundación Marillac, AC, que otorga apoyo económico a mujeres de escasos recursos para que estudien la licenciatura en enfermería. Fundadora de la Fundación Balón por Valor, que inculca valores en niños del Estados de México a través del deporte.

" Comentar Imprimir
12 Julio 2020 04:00:00
¿Cómo sobrevivir al naufragio?
Escuchar Nota
Steven Callahan jamás se imaginó lo que viviría. El arquitecto naval estadunidense, de 32 años, zarpó de las Islas Canarias el 29 de enero de 1982, en un velero diseñado por él mismo que le llevó tres años construir.

A los cinco días de iniciado el viaje, un golpe seco en el casco –se cree que dado por una ballena– lo despertó. El impacto hizo que su barco se hundiera en segundos. Se encontraba solo y perdido en medio del océano Atlántico a mil 300 kilómetros de distancia de la costa.

Esa noche, Steven logró subir a una lancha inflable en la que alcanzó a meter un equipo de emergencia, algo de comida, una antorcha y un balde para recoger agua de lluvia. “Ahora tengo dos opciones: o conducirme hacia una nueva vida o dejarme morir”. Eligió la segunda y viviría 76 días de naufragio.

Stephen sabía que sus mayores problemas no serían el hambre ni la sed, sino el derrumbamiento sicológico y el desánimo. En ese periodo de soledad y desesperación pensó: “Uno escapa del barco que se hunde y una vez dentro del bote salvavidas eres presa de la desorientación. Te empiezas a preguntar cosas del estilo de: ‘¿Cómo puedo sobrevivir aquí, hacia dónde debo ir?’”. Después de haber perdido 20 kilos, pensaba: “Cada día es un regalo, no un derecho” como escribió en su libro Adrift: Seventy-six Days Lost at Sea (A la Deriva: 66 Días Perdidos en el Mar). El 21 de abril de 1982, un barco pesquero lo rescató. Eso no hubiera sucedido sin un ingrediente vital previo: su actitud.

¿Qué o quién es tu lancha inflable?

Es probable que en esta desorientación que vivimos, muchos de nosotros nos hagamos las mismas preguntas que Callahan: ¿Cómo puedo sobrevivir aquí, hacia dónde debo dirigirme? De la misma manera, muy posiblemente sabemos que el hambre o la sed no serán nuestros mayores retos, sino el desplome sicológico y el desánimo moral.

Es un hecho que vivimos en el sentir de nuestro pensar. Es decir, nada afecta más cómo nos sentimos que lo que pensamos. Todo enojo, frustración, tristeza o culpa provienen de lo que pensamos en el momento, no de la situación, las personas o problemas que tenemos. De la misma manera sucede con el amor, la felicidad y el gozo: los antecede un pensamiento.
Una de las características humanas es que podemos elegir. Sin embargo, la manera de sentirnos afecta las decisiones que tomamos. Pienso y siento, luego decido. Reconocer esto, puede cambiarnos la vida.

Cuando te sientes cansado, hambriento o con dolor de garganta, la mente no tiene la claridad necesaria para tomar una decisión inteligente. Es por lo que, dentro del naufragio o la incertidumbre en la que vivimos, tenemos que procurarnos momentos de descanso, placer y tranquilidad. No solo por salud física y mental, sino por el bien de nuestras decisiones y de quienes nos rodean.

Finalmente, lo único importante es vivir tranquilo con uno mismo, para así dar tranquilidad a los demás. ¿Cómo procuramos ese sosiego? ¿Qué o quién es nuestro bote salvavidas? ¿Eres consciente de estos aspectos?

Analiza tu día cotidiano. ¿Qué te hace sentir bien? Puede ser tu pareja, un amigo, tus amigas, los hijos, el trabajo, la lectura, dar un paseo en la naturaleza, la música, el ejercicio, armar un rompecabezas, una clase por Zoom; quizá recostarte en un sillón cómodo que te acoge después de un día largo. Procúralos ¡y no los sueltes! Evitarán o aminorarán el desmoronamiento anímico.

Sin embargo, una vez que los tengas en tu lancha inflable, ten en cuenta que para que la vida te rescate lo más importante siempre es y será tu actitud.
Imprimir
COMENTARIOS