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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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17 Diciembre 2018 04:00:00
Traspiés evitables
El presidente de la República no es TODO el gobierno, ni siquiera el único responsable del Ejecutivo federal cuyas facultades están señaladas en el Capítulo III de la Carta Magna y cernido a éstas sin derivaciones ni declinaciones de ningún género; a diferencia de los ciudadanos, que cuentan con libertad para actuar salvo en aquello que les está señalado en la ley, el primer mandatario y en general cualquier funcionario deben atenerse sólo a cumplir aquello que es está específicamente concedido en el documento toral de nuestra vida republicana.

En este sentido, claro, el presidente no puede “brincarse” sus límites para replicar las críticas bajo el sustento de ejercer su propia libertad de expresión pues no tiene base constitucional para ello como consecuencia de su elevada función dirigid a los mexicanos, sin excepción ni estigmatizaciones; como mexicano sí cuenta con esta posibilidad sólo si deja la jerarquía que ostenta y se suma a la soberanía popular, superior a cualquiera de los poderes de la Unión. Sé que esta controversia molestará profundamente a los incondicionales del icono de la izquierda pero jurídicamente es irrefutable.

De la misma manera, el presidente López Obrador, exactamente una semana después de ser proclamado como tal con la rito de la protesta y la colocación de la banda tricolor –ya con los colores republicanos y no modificados por la derecha insolente con inclusión del priísmo-, al ser notificado sobre la validación del fraude electoral en Puebla, en los comicios para gobernador porque en los demás arrasó MORENA y no el PAN en decadencia, se limitó a decir que acataba la decisión aunque la consideraba “equivocada y antidemocrática”. Esto no es aceptable, bajo ningún razonamiento, porque atentar contra la democracia y equivocarse bajo influencia de terceros, en este caso el execrable senador Rafael Moreno Valle cuya consorte hereda el cargo de gobernador como cajita de resonancias, es sencillamente atentar contra los sustentos básicos de la República y, más aún, de la llamada “cuarta transformación”.

En el caso anterior debe actuarse con rigor, por iniciativa presidencial o la de algún legislador, para modificarse el marco jurídico, llamar a cuenta a los magistrados contaminados, estructurar y aprobar a un nuevo modelo de control y finiquitar la condición de “inatacables” para las actuaciones del mismo. Tal sería el procedimiento, a menos de que debajo de la mesa haya acuerdos inconfesables.

Por último, me indispone que quien declaró “inimaginable” el grado de corrupción registrado en Baja California, opte por solicitar a su gobernador sumarse al cambio y no iniciar el procedimiento para la declaración de desaparición de poderes de la entidad cumpliendo así la perspectiva analizada ya sobre la asfixiante inmoralidad de las fuentes del poder estatal.

Hay muchos otros asuntos –Oaxaca, Veracruz, Nayarit-, de los que habremos de hablar aunque me tilden de impaciente o incluso de estar supeditado a otras fuentes. Cuando las riendas del poder están en manos del legítimo presidente, sus aduladores son los oficialistas y chayoteros, según el argot, y no cuantos hacemos labor de contrapeso.
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15 Diciembre 2018 04:00:00
Provocaciones fútiles
No es que me lleguen las provocaciones; más bien es preocupante la estrategia de los operadores del marketing político –nunca cernidos a los límites sino burladores permanentes de la ley, interpretándola como les viene en gana mientras los informadores carecen de recursos para defenderse judicialmente-, en el sentido de ahogar a los comunicadores con mensajes insidiosos, amenazas y, sobre todo, una inquina poca veces vista sin más objetivo que justificar hasta los traspiés de sus iconos y jefes. Los incondicionales son la peor plaga de la democracia.

Hace unos meses, me atreví a deslizar una crítica sobre la entrevista televisiva a Andrés Manuel. Dije, sí, que peña no era el único que tartamudeaba y dejaba exhibir sus lagunas mentales. Recuerden que en este mismo espacio he analizado un fenómeno singular: En nuestro país, los mayores antagonistas acaban pareciéndose el uno con el otro por una especie de admiración íntima o por ósmosis. Pero sucede.

Como reacción, los incondicionales de Andrés consideraron una ofensa enorme plantear lo anterior cuando aún este todavía no ascendía a la Presidencia, alegaron que era injurioso y hasta discriminatorio, incluso contrario a los derechos humanos, exhibir la mala dicción del tabasqueño y su lento hablar, “comiéndose” en silencios los minutos de televisión concedidos a él –un hecho poco frecuente y rescatado por la importancia de un liderazgo que aglutina a entre doce y quince millones de compatriotas-, y evadiéndose de cuestiones comprometedoras como, por ejemplo, su percepción sobre las locuras de Donald Trump, el “pato”, a la Casa Blanca.

Adujeron que era por la edad, la enfermedad, los modismos tabasqueños –conozco a varios políticos de esas tierras del “edén” y no caen en una acentuación tan pronunciada por sus orígenes-, y porque es característica en él ir despacio porque “tiene prisa”. Me reí, varias veces, de estos razonamientos fútiles derivados de una seducción política consumada y no de la objetividad necesaria para juzgar y definir si el liderazgo respectivo es el que los mexicanos
necesitamos.

La realidad es que, por desgracia, el tiempo no pasa en balde y menos cuando se ha abusado tanto de la fuerza física en incontables meses pasando las penurias de millones de compatriotas marginados de las acciones sociales. Esto lo entiendo. No obstante, reconocer que el infarto sufrido por él pudo costarle la vida de no haberse dado en la Ciudad de México a finales de 2013 y aceptar que los médicos lo mantienen en tratamiento –no puede ser otro que el cuidado de la dieta, el descanso y la lenta recuperación-, es tanto como contar que no puede regresar a las épocas en las que el cien por ciento de sus emociones, traducidas en apariciones fulgurantes, eran dedicadas a provocar reacciones incendiarias en una población ahíta de demagogos. Y tal es, quiérase o no, una severa
limitante.
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14 Diciembre 2018 04:00:00
Andanada intelectual
Quizá sea Octavio Paz el mayor intelectual de nuestro tiempo aunque haya partido en 1998, dos años antes de consumarse la primera alternancia con el folklórico Vicente Fox a la cabeza del movimiento a favor del cambio que se quedó en exhorto. Un año y medio antes de su muerte, Paz debió ser trasladado a la Casa de Alvarado, en Coyoacán, tras un incendio que devastó su departamento y buena parte de su excepcional biblioteca. La decisión la tomó, desde luego, la administración de Ernesto Zedillo para honrar así al primer premio Nobel de Literatura de nuestro país. Por ello, Paz no cesó en elogios para Zedillo y fue el primero en proponer que sólo la continuidad política sería garantía.

Es fama que, tras la masacre de Tlatelolco, en 1968, cuando Paz ejercía de embajador en Nueva Delhi, renunció al cargo en protesta y se desalineó del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz quien, en una célebre entrevista al fin de su mandato, se refirió al incidente puntualizando que los reproches de Paz no habían estado acompañados de la negativa a recibir los honorarios íntegros como embajador que devengaba.

Es decir, se trató de un gesto por el que no dejó de recibir sueldo y dividendos en una contradicción severa sobre su postura oficial. Paz, desde luego, jamás agregó una sola palabra al respecto.

Y así no pocos intelectuales mexicanos quienes, a trueque de sus famas, optan por prebendas y manutenciones por parte del Estado y acaban por servir, asís sea con el refugio de una falsa independencia de criterio, al grupo enseñoreado del poder público. Por ejemplo, en diciembre de 2012 el entonces presidente electo, Enrique Peña Nieto tropezó con una intolerable confusión: Equivocó los títulos de sendas obras de Carlos Fuentes y Enrique Krauze, los nuevos santones de la vida intelectual mexicana a quienes nadie toca y todos escuchan pasmados como si, al verlos, asistieran al Sermón de la Montaña. Para ellos, y su soberbia exacerbada, el sólo hecho de que Peña trastabillara con el conocimiento de sus aportaciones indispensables –“La Silla del Águila” y “La Presidencia Imperial”- es motivo más que suficiente para subrayar la incapacidad, no sólo la opacidad del personaje, para ejercer la Presidencia de la República.

Por principio de cuentas, el juicio visceral de sendos personajes –a quienes resultaría difícil responder sobre cuestiones relacionadas con la geopolítica nacional básicas, sin que ello signifique defender la torpe ignorancia de Peña-, olvida que un presidente, el panista Vicente Fox, no sabía siquiera pronunciar correctamente el nombre y apellido de Jorge Luis Borges, el argentino que se aburrió de ser él mismo según dijo, y admirable como emblema de la literatura latinoamericana.

Esto es: no siempre los buenos lectores han resultado mandatarios. De hecho, me temo que desde la gestión de José López Portillo, en la década de los ochenta del siglo pasado, no hemos tenido ningún representante de los “buenos lectores” con la banda tricolor cruzándole el pecho. Quizá por ello, para intentar llenar tal vacío, algunos precandidatos se dieron a la tarea de escribir textos sobre las rodillas para hacerse notar... como intelectuales, incluido, claro, quien encabezó en 2012 la carrera sucesoria Enrique Peña, descubierto in fraganti en Guadalajara cuando no pudo ni balbucear los nombres de tres autores y acabó confundiéndose.

En fin, Fuentes vivió en París y desde las tertulias intelectuales salpicadas con café au lait y rosca brioche, la perspectiva mexicana la apreciaba de modo distinto. Incluso la represión en Guerrero contra los estudiantes desarmados y alevosamente maltratados, no parece gran cosa aun cuando sirva de pretexto para agolar la voz y extenderse en peroratas sobre la imparable descomposición de México. Fíjense, en esto sí doy la razón a Felipe Calderón: Los mexicanos solemos hablar muy mal respecto de nosotros mismos sin valorar lo bueno que tenemos... y que es mucho a pesar de los sobresaltos diarios y de la obcecada e interminable guerra entre las mafias.

Y Krauze está en lo suyo: Buscando hacer del presente, pasado, para mantenerse en la línea de los historiadores. Dicho esto sin soslayo de la admiración que me causan sendos escritores que han dejado profunda huella en nuestro país. Pero, en materia de política, por desgracia, admítanlo o no, sus opiniones siempre fueron y son sesgadas a sus intereses y a la rutina de quedar bien con cuantos les ofrecen comodidades, promocionan sus premios y enaltecen sus trabajos... aunque no los lean.

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13 Diciembre 2018 04:00:00
Cuentos con nieve
Las Navidades serán felices en Moscú. Allí, los cánticos auspiciados por la Iglesia Ortodoxa –la menos evolucionista, aunque Roma está dispuesta a imponerse en este renglón-, suenan fuerte al ritmo de los bailes estridentes, en todas sus modalidades y de acuerdo a cada región de las estepas, motivados por el vodka claro y la exaltación de Baco al igual que en los pueblos del occidente. Son ellos quienes, al fin, tras el finiquito de la Guerra Fría, digamos en 1989 cuando cayó el Muro de Berlín y la perestroika de Gorbachov, acaso ideada desde Washington, van recuperando espacios hasta situarse en el más alto nivel, como en el pasado, en un contexto minado por el espionaje, la cooptación de figuras relevantes y la expansión de las bandas criminales, la mafia sobre todo, hacia casi todo el orbe.

Si la Guerra Fría la ganó Estados Unidos, en apariencia, con los sucesos descritos y la pulverización de la Unión Soviética, en el mundo contemporáneo, sin duda, se reaniman las doctrinas del Tercer Reich unidas al modelo socialista que muchos creyeron vencido y sólo sobreviviente en la Cuba del extinto Fidel Castro Ruz. No es así, porque suele ocurrir que los sistemas –salvo el de México- se transforman y van adaptándose al devenir de los pueblos sea para amancebarlos o guiarlos hacia un destino sólidamente controlado. De allí el éxito del gobierno de Rusia luego de la extirpación de gran parte de su territorio dando paso a una decena de nuevas naciones con el origen común del sufrimiento.

Habrá nieve en esta Navidad. Frío en las almas e incertidumbre hasta en la naturaleza porque la gran potencia del norte, desde hace casi dos años, habrá de alejarse de los proyectos anticontaminantes, apenas esbozados por el maniatado Barack Obama cuyo futuro no es tan halagüeño como el de las mafias Bush y Clinton sobreprotegidas por los consorcios financieros... a los que pertenece, de lleno, el señor Trump, como miembro y no mero aliado en el poder; una diferencia, en verdad, sustantiva y altamente peligrosa.

En fin, antes de los festejos de Navidad, se coloca al dirigente ruso, Vladimir Putin –cuyo apellido enciende risas entre quienes no conocen los trasfondos y en aquellos dispuestos a reducir al ridículo a cualquiera por el mínimo detalle-, como el hombre más poderoso del mundo... y es el sexto año consecutivo en el que se reconoce tal liderazgo. No es cualquier cosa. Desde luego, desde la Plaza Roja de Moscú, desde donde brilla la Catedral de San Basilio con sus cúpulas redondas y doradas, se observa al mundo de otra manera, acaso desde el filtro de una política que incluso resiste la mayor secesión de la historia... sin afectar a la “madre” Rusia, ya sin zares, pero con presidentes cuya firmeza y decisión desplazan a los demás líderes del mundo.

Ni quién se acuerde de la nonagenaria Reina Isabel II de Gran Bretaña, otrora jefa del “imperio” que tanto exaltaban sus súbditos hasta llegar a los desprendimientos, como el de la India, que mostraron la atrocidad de los ingleses engreídos y matones cuyas razones jamás fueron justificadas; Gandhi las deshizo con un taparrabo hilado con sus propias manos.

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11 Diciembre 2018 04:00:00
Votemos por justicia
Ya lo dije: la justicia no puede basarse en delitos del futuro porque éstos no existen en la perspectiva del presente. Lo que vendrá podemos estimarlo a partir de ciertas condiciones, pero nunca asegurar que habrá de ocurrir como si se tratase de un libreto previo. De ser así, habríamos exigido cárcel contra Salinas antes de su asunción en 1988 por haber asesinado a su servidora doméstica y no haber recibido tratamiento sicológico por ello; y al propio presidente actual se le podría recriminar por el terrible drama familiar que terminó con la vida de su hermano José Ramón como se llama el hijo mayor del mandatario como desfogue de su angustia y su dolor.

En el canto al optimismo del Presidente López Obrador fue notorio que soslayó hablar del narcotráfico como el flagelo mayor que abarca las tres cuartas partes de la violencia en nuestro país, pero sí hizo referencia a la necesidad de poner un “punto final” para dejar atrás al pasado y comenzar a construir la cuarta transformación a la que muchos nos unimos con entusiasmo. ¡Cómo no hacerlo si clamo por un cambio de sistema desde hace años!

Pese a lo anterior, el punto final no debe caer en los lindes de la impunidad so pretexto de que sería alto el costo económico de la “persecución” –no lo es cuando se trata de encontrar y condenar a los delincuentes como se hizo dos veces con “El Chapo” bajo el dominio del peñismo traposo-, y que no habría cárceles suficientes para los siniestros aunque apuntó que debería, en todo caso, comenzarse “por los de arriba” mientras el gesto de Peña Nieto tomaba un perfil de drama griego.

Y es que la confianza hacia las instituciones no puede ganarse si los ladrones y asesinos del pasado inmediato, con basamentos de impunidad, disfrutan de la vida y de sus fortuna mal habidas en la cara de los mexicanos. ¿Valle de Bravo? ¿Malinalco? En cualquier lugar donde se asienten el señor Peña y sus secuaces habrá de enrarecerse el ámbito con las miasmas de la corrupción descarada. ¿No hay prisiones? Pues que se construyan sin túneles semihabilitados por los peores para ridiculizar al gobierno en su conjunto.

Una administración que se declara incapaz de perseguir a la corrupción del pasado porque carece de celdas de seguridad, renuncia a la fuerza del Estado y a la capacidad de gobernar sin miedo y sin ataduras ni acuerdos en la parte oscura de su estructura; y no hay ni habrá jamás forma de corrupción mayor a ésta.

México requiere JUSTICIA, no justificaciones para la parálisis por el prurito de asegurar que hasta la familia del presidente será tratada como se hace con todos los demás; esto está muy bien... siempre y cuando no se carcajeen por ello Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña. Sería una barbaridad que por un delito menor se enjuiciara a un funcionario de hoy sin poder traspasar el “punto final” que asegura el bienestar y la seguridad de los mayores predadores de México, en un pasado muy cercano, sanguijuelas inexploradas de la selva de la corrupción.

Primero JUSTICIA, después la Constitución moral.

La Anécdota

Vivimos con la zozobra constante que da lugar a una suerte de enfrentamiento entre géneros. Llegué a escuchar, con motivo de la toma de posesión del presidente López Obrador, que algunas mujeres se enfurecieron porque en el emblema del nuevo gobierno sólo aparecen hombres y hasta se sugirió que acompañara a Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas, la señora Rosario Ibarra de Piedra, quien aún vive por fortuna a diferencia de los héroes mencionados.

El tema es sencillo de resolver: en los tiempos de la Independencia, la Reforma y la Revolución, por costumbres de la época, los líderes definitorios fueron varones aun considerando la participación de algunas valerosas damas que no alcanzaron el nivel histórico de los citados; y no por razones de género se les va a emparejar. Ni doña Leona ni la Corregidora podrían desplazar a Hidalgo o Morelos; ni María Pistolas a Madero o Cárdenas. Dicho esto sin soslayar la grandeza de ellas y ellos. Espero que me entiendan.

Luchemos contra la desigualdad; también la de los hombres en el terreno del derecho familiar que tanto carcome por dentro. Yo también soy una víctima.

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09 Diciembre 2018 04:00:00
Vandalismos políticos
Debemos analizar un nuevo modelo para la conducción del Estado: el vandalismo político, liberado de todo rasgo de humanismo y de justicia social. Lo tenemos a la vista cuando el Legislativo, por ejemplo, en su mayor parte se arroga la facultad de ponerle candados a la soberanía popular mediante métodos heterodoxos con miras a crear una inmensa confusión. ¿De dónde salen los radicales y anarquistas –nombrados así sin conocer la esencia de este movimiento revolucionario-, si nadie se atribuye, ningún partido o grupo mucho menos los que integran los otros dos poderes de la Unión, las acciones deplorables que siembran el caos urbano al final de las manifestaciones pacíficas de protesta?

Tenemos, para contrarrestar las falacia, la posibilidad de analizar algunas de las posturas de los jefes policiacos o castrenses que, de plano, parecen llevar adelante una suerte de guerra fría contra la gran comunidad nacional. Esto es, considerando que la libre manifestación de las ideas tiende a golpear el “prestigio” de las instituciones cuando es evidente que éstas, hasta el momento, no han sido útiles para detener el flujo de una justa, explicable, crispación general consecuencia, precisamente, por la torpeza en el accionar de los mandos y la continuidad de los actos de barbarie que tienen atemorizados a los mexicanos y, de paso, sorprendidos a los extranjeros que insisten en cuestionar cómo pueden darse escenas tan dantescas como la narrada en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa por el ex procurador, Jesús Murillo Karam, y continuada por su sucesora, la mediática Aracely Gómez a quien reemplazó, a su vez, Raúl Cervantes Andrade, con estudiadas poses de dolientes hastiados. Ya es hora de llevarlos a juicio.

Uno de ellos llegó a la ignominia luego de las marchas citadinas del primero de diciembre de 2015. Marco Tulio López Escamilla, coordinador regional de la zona centro de la Policía Federal, arguyó que los visitadores y miembros de las Comisiones de Derechos Humanos “protegieron” a los radicales formando un cordón humano para rescatarlos de la represión luego de algunos actos de pillaje perfectamente orquestados, esto es con idéntica mecánica a los suscitados el primero de diciembre de 2012, con motivo de la asunción presidencial de enrique Peña Nieto, cuando la exaltación de la izquierda creó el ámbito perfecto para que los bien adiestrados vándalos hicieran de las suyas para atribuirle los costos a quienes se negaban a aceptar los resultados comiciales por cuanto contaban con pruebas de distribuciones ilegales de monederos electrónicos y vales de despensas; cuando menos, las empresas que entraron al juego, Monex y Soriana, han sido señaladas por su ignominia, una y otra vez, pero no fuertemente castigadas por el mercado y la clientela que no aplica las sanciones sociales. Boicot a estas empresas que formaron parte de la cadena de maniobras electorales para asegurar la victoria de peña en 2012.

Sin embargo, hay testimonios fotográficos y fílmicos; en gran medida, las redes sociales están desplazando a los informativos y convirtiéndose en un dolor inmenso de cabeza para quienes pretenden ocultarse detrás de bambalinas, difundiendo imágenes que no dejan lugar a dudas aun cuando los descubiertos buscan salidas burdas para evadirse de los señalamientos como la cuestión de las fechas, esto es si las imágenes corresponden a los hechos atribuidos a los agentes policiacos y militares vestidos como civiles.

No cuentan, claro, que los testimonios directos y oculares de quienes recogieron las escenas y de los transeúntes y curiosos que los vieron, sorprendidos, mientras conducían sus automóviles o caminaban por las calles cercanas al Zócalo o al Campo Militar “Álvaro Obregón” –antes llamado Número Uno-. Como en 1968 o 1971. Por algo algunas “estrellitas” de la televisión comercial han optado por refugiarse en las redes para competir por espacios como si no tuvieran suficiente cobertura en Televisa y TV Azteca.
Más pesará ahora la Ley de Seguridad Interior.


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07 Diciembre 2018 04:00:00
Unos sí, otros no
No es explicable, aunque sea evidente, la razón por la cual algunos exmandatarios son perseguidos judicialmente y otros, en cambio, gozan del favor de la impunidad con la inocua aplicación de la medicina del tiempo, es decir bajo control de la amnesia colectiva tan productiva para los sinvergüenzas que forman la escoria oficial. Pese a ello, no henos sido capaces, los mexicanos en su conjunto, de hacer valer el peso de la soberanía popular ante la pequeña elite que nos asfixia desde las alturas del sistema.

Hace unos meses, dialogando con un apretado grupo de amigos con enorme experiencia en las cuestiones de la vida institucional –era yo el único disidente-, uno de ellos, quien por cierto pasó una temporada en la prisión cuando cayó en desgracia para luego levantarse sin perder su condición de priísta, habló con fervor sobre la dureza de nuestro peculiar establishment que rebasa la fuerza presidencial y a la partidocracia para envolvernos guiado por quien sabe cuántas manos aviesas. Y decía, claro, que tal estructura acabaría imponiéndose a la hora de los comicios del primero de julio.

Un error de antología. Entonces me negué a refrendar tal tesis porque consideré que, en cualquier caso, incluyendo las oposiciones, todos los precandidatos eran hijos del sistema, incluyendo a Andrés quien tanto habla de la mafia del poder pero pocas veces analiza lo que significa la estructura férrea que la sostiene. Tuve razón y Andrés ya es el presidente de la República como pronostiqué entonces.

Se hace evidente, en esta hora, que MORENA es el referente pero no absoluto; no puede, por sí solo este partido reformar la Constitución ni asegurar una próxima “moral” como dicen porque para ello se requiere de la aprobación de dos tercios de sendas Cámaras y de, cuando menos, diecisiete Congresos estatales –la mitad más uno-. Lo que es aterrador es la ausencia de análisis sobre los predadores recientes del país, digamos como los Moreira, contra quienes no se alza el puño a diferencia de lo ocurrido con otros, entre ellos Javier Duarte, Mario Villanueva, Andrés Granier Melo, todavía Guillermo Padrés, Roberto Borge Angulo –en Panamá-, Tomás Yarrington –en Florencia, Enrique Hernández Flores, además de los ex interinos Jesús Reyna, de Michoacán, y Flavino Ríos, de Veracruz quien pretendió cubrirle las espaldas a Duarte de Ochoa.

Es deber de quien porta la banda tricolor, lo creo firmemente, explicar las razones por las cuales unos sí son procesados y otros se convierten en fantasmas que merodean por doquier, entre ellos César Duarte, Rodrigo Medina de la Cruz, Gabino Cué, Ivonne Ortega, Rubén y Humberto Moreira, iniciadores de la nueva estrategia del nepotismo, Roberto Sandoval Castañeda cuyas lecciones han sido asimiladas muy bien por el junior sucesor, Antonio Echevarría García en Nayarit, Egidio Torre Cantú, y media docena más además de quienes terminaron su periodo hace unas semanas o unos días, digamos Graco Ramírez en Morelos, y el peor de todos ellos: Miguel Ángel Yunes Linares, de Veracruz, quien se cansó de llamar “loco” al presidente López Obrador y recorren la misma senda de la corrupción. No olvidemos a Ángel Aguirre Rivero ni al ex gobernador de Chiapas quienes igualmente deben comparecer ante la justicia.

Qué el nuevo gobierno NO sirva de tapadera desde ahora; invito a mis lectores a no perder la memoria tratando de explicarse las declaraciones altisonantes de los abanderados de la partidocracia. Cerremos oídos y conciencias a la demagogia explosiva y lacerante.

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06 Diciembre 2018 04:00:00
Volver a la política
Aseguran los economistas que jalan las carretas de las empresas “intocables”, hasta ahora, una perspectiva poca sana para los próximos meses y adjudican a las acciones de la nueva administración federal, durante el largo periodo de transición en específico, las inconsistencias en la Bolsa Mexicana de Valores, a la baja, y los vaivenes cotidianos en la depreciación del peso ante el dólar. Ni la ridícula presea entregada al yerno de Trump en el último día de gobierno del execrable señor peña redujo las tensiones; al contrario, al parecer desató más bien las ambiciones del poderoso vecino del norte.

Por cierto, fue curioso que quienes más han descalificado al señor peña, primero Trump y después Justin Trudeau quien dijo que el gobierno mexicano se afana “a propósito” por empobrecer a sus ciudadanos, accedieran a reunirse con el ex mandatario mexicano para atestiguar la firma del nuevo tratado, llamado TMEC en un arranque de imaginación, en Buenos Aires de donde salió el representante oficioso de nuestro país por piernas con tal de llegar a la capital de nuestro país justo para entregar la comandancia suprema de las fuerzas armadas al presidente López Obrador.

Lo demás es historia pero no es sencilla de digerir; todo lo contrario. Pese a las tantas sonrisas y abrazos del nuevo mandatario no puede ocultarse el rencor engendrado por los años de miseria política, de desencuentros inútiles y radicalismos partidistas –la partidocracia-, que impiden desde 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, una puesta de acuerdo seria y razonable para las grandes decisiones muchas de ellas empantanadas. El desgarre del Legislativo frente a los titulares del Ejecutivo soberbios y empeñosos en defender fueros que no tiene ha sido, por decir lo menos, desastroso.

Por desgracia los signos no cambiaron el pasado primero de diciembre en donde el chantaje se convirtió en intolerancia ante el presidente con mayor legitimidad democrática desde la institucionalización de la Revolución en 1910. Esto es, la cuestión del fuero que enfrentó a Morena con todas las oposiciones puede ser el espejo de una correlación entre los poderes de la Unión inoculada por el mismo virus del radicalismo mortal.

Y todo como consecuencia de una demagogia superlativa: insistir en la supresión del fuero constitucional a cambio de inventarse la figura de la “inmunidad procesal” que cubre las espaldas de los altos funcionarios, desde el Primer Magistrado, asegurándoles que bajo la tutela de la nueva legislación no podrán ser llevados a juicio... como si tuvieran fuero. Un descarriarte hasta para los tontos.

De lo anterior nace el imperativo de hacer política, de volver a ella; si las iniciativas para las reformas constitucionales pretendidas deben obtener el respaldo de las dos terceras partes de los miembros de sendas Cámaras y de cuando menos diecisiete legislaturas locales –la mitad más una-, no habrá consensos si los bloques de MORENA no se bajan de las nubes con todo y su mayoría y aprenden a negociar con las fuerzas adversarias para alcanzar andares claros para la vida de la República. Recuérdese: las minorías en nuestra gran nación también están conformadas por mexicanos.

De seguir como vamos, y parafraseando al mandatario en curso, estaremos “empantanados” por minucias.

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04 Diciembre 2018 04:00:00
Polvorines encendidos
El presidente López Obrador recibió de su predecesor, el miserable Enrique Peña Nieto, una serie de polvorines encendidos y conectados entre sí para reventar la estabilidad del país y así, en cuestión de meses, tirar al traste con el nuevo gobierno. Recuérdese que tal ha sido tradición en cada cambio sexenal, incluso entre hermanos de partido sean priístas o panistas, para marcar diferencias y romper así el sello monárquico del predecesor y cualquier tipo de influencia de este en el campo de la política y las instituciones nacionales.

Curiosamente cuando mayor benevolencia hubo fue a lo largo de la primera alternancia, en 2000, cuando el entrante señor Fox trató con algodones al señor Zedillo, el doctor z, reconociéndole logros importantes en educación y salud según dijo Vicente, el de Marta; y ello a impulso de las relaciones internacionales de Ernesto quien es, sin duda, el mexicano más influyente en Washington y Nueva York en donde incluso sigue desarrollándose en la ONU.

Este poder fue, sin duda, uno de los detonantes para armar el gabinete actual con el cuarenta por ciento de sus miembros con origen en el sexenio sucedáneo, es decir el que debió encabezar Luis Donaldo Colosio y no el rey de diamantes de José María Córdova Montoya, el gran manipulador de la política salinista siempre acorralada a pesar del genio atribuido al antiguo duende de Dublín próximo a instalarse otra vez allí o en otra de sus locaciones en el exterior... por aquello del 21 de marzo.

Las trampas puestas contra el nuevo régimen son evidentes, además de los signos propios y ya reseñados del gabinete:

1.- El movimiento migrante que colocó al país en el límite de un cierre de la frontera norte aun cuando, de realizarse, sería más perjudicial para el lado estadounidense cuya bonanza depende, en buena medida, de los compradores mexicanos. Desde luego hay mar de fondo para la bomba se encendió, en su momento, para que estallara en los primeros días del gobierno del Presidente Andrés Manuel quien sabe disfrutar el honor de ser ya comandante supremo de las Fuerzas Armadas.

2.- La rebelión de los gobernadores, sobre todo panistas pero también el de Jalisco, Enrique Alfaro, quien tomará protesta pasado mañana y se cobija en el Movimiento Ciudadano favorecido más bien por él, en demanda de mejores prestaciones federales y contrario a la distribución de recursos con premios hacia los de izquierda y castigos a cuantos no se exhiben incondicionales... como algunos priístas sin dignidad.

3.- El nivel creciente del narcotráfico que ha sabido aprovechar los vacíos de la transición para armar barruntos de tormentas en media docena de entidades sometidas desde hace años con la complacencia de algunos mandos intermedios y superiores de las Fuerzas Armadas con la infiltración de marines de USA.

Para comenzar no es sencillo apagar tales infiernos.

La anécdota

En Tabasco Adán Augusto López tomará posesión como gobernador, sustituyendo al “perredista” mentiroso Arturo Núñez Jiménez, hasta el primero de enero de 2019. Es una vieja tradición de Tabasco, la tierra del Presidente de la República, para iniciar el año con nuevos propósitos y sin los lastres del pasado. De cualquier manera es demasiado el tiempo perdido desde el uno de julio, nada menos un semestre.

El perIodo actual del régimen federal se extinguirá el 30 de septiembre de 2024, dos meses antes de cumplirse un sexenio, para acortar así los tiempos de la transición que generan conflictos innecesarios y obliga al saliente a mantenerse como recogedor de basura permanentemente situado bajo la guillotina y con la cerviz doblada si es mucho lo que debe como en el penoso caso del ex Enrique Peña Nieto
quien se fue de la Presidencia con el rencor inacabable de la mayor parte de los mexicanos; y se sigue exigiendo cárcel para él.

No es explicable, en este sentido, que se extienda hasta el 21 de marzo la consulta para determinar si se abre proceso contra los expresidentes, desde Salinas hasta Peña. Parece un lapso conveniente para que los acusados, desde ahora, se preparen para defenderse y huir mientras la ciudadanía se debate en cómo acomodarse a los “nuevos tiempos”. Sencillamente absurdo.


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03 Diciembre 2018 04:00:00
La primera jornada
Hace algunos lustros un sabio gobernador, afincado en el sureste mexicano, me confió cuál había sido su reacción el día de su toma de posesión:

--Confieso que, cuando me quedé solo, completamente solo, no sabía por dónde empezar. ¡Había atestiguado tantos males endémicos y tanta corrupción que era difícil encontrar las prioridades y más cuando las arcas del erario me las habían entregado vacías, en bancarrota!

Esta historia solía repetirse por doquier. Otro mandatario del Golfo, economista experto y ya extinto, llegó al extremo de ahorrar todos los ingresos de su Veracruz durante la mitad de su periodo ¡y los puso a jugar en la Bolsa de Nueva York! Un enorme riesgo que, para fortuna de él y sus gobernados, fue exitoso. Con el capital y sus remanentes pudo realizar obras excepcionales que perduran por toda la entidad y dio un impulso tal a su región que, después de él, los gobernadores predadores no han alcanzado a devastarla ni siquiera el siniestro Duarte de Ochoa ni el asesino y ladrón Miguel Ángel Yunes Linares, próximo a ingresar a alguna prisión de alta seguridad si va en serio el combate a la corrupción.

Me vienen como ráfagas los señalamientos de no pocos funcionarios sobre su primer día. Fernando Gutiérrez Barrios, sucesor de Don Agustín Acosta Lagunes nuestro referente, y luego secretario de Gobernación, estalló en júbilo cuando logró sentarse en la silla principal del Palacio de Bucareli observando con desdén, el 30 de noviembre de 1988 –un día antes de la asunción de carlos salinas a la presidencia-, la salida un tanto correteada del entonces rabioso priísta Manuel Bartlett Díaz, y me dijo:

--Ahora sí, ya chingué. Llegué al puesto más alto al que aspiraba. Es el mayor trofeo posible.

--¿Y la presidencia, Don Fernando?

--Es un escalón demasiado alto para mi edad.

Tenía entonces 61 años y la sucesión presidencial, en 2000, le parecía un lapso demasiado largo y, de hecho, no llegó a la misma: Murió en octubre de 2000, un mes antes de la primera alternancia en el Ejecutivo federal. Ahora ya se produjo la segunda y no le vendría mal al presidente López Obrador repasar estas anécdotas para tomar un poco de cada una de ellas, sobre todo la de la soledad terrible del poder que le acompañará hasta el final de sus días.

Cuanto ocurra a partir de hoy, en su primera jornada laboral después de la apoteosis de su ascenso el pasado sábado, habrá de tomarle la medida a Andrés Manuel, al señor presidente de la República. No compartirán con él este deber primigenio ni Alfonso Romo, ni Bartlett, ni los zedillistas incrustados por aquí y por allá, ni Marcelo Ebrard Casaubón. La historia va a escribirla él y sobre él hablará. Desde este momento sabremos si tendremos un régimen democrático o no, dependiendo si hay autonomía entre los poderes de la Unión, el Legislativo y el Judicial, y soberanía en las entidades federativas.

Y estaremos a prueba los informadores y periodistas con los pies sobre los polvorines ya encendidos.
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02 Diciembre 2018 04:00:00
Esperanza por ahora
¿Qué otra cosa podemos hacer los mexicanos sino mantener la esperanza tras el día “AMLO”? Fíjense, los amables lectores, que nunca me he referido al presidente de México con los calificativos “peje” o incluso por sus siglas como hoy lo hago; siempre le llamé Andrés o Andrés Manuel hasta que comencé a referirme a él con el formalismo de “usted” por la investidura alcanzada el primero de julio con un consenso tan abrumador que sería necio dudar de su legitimidad política. Y es buen subrayar que acaso es el primer mandatario surgido de la democracia, sin fraudes ni alquimias ni dedazos, en el México posrevolucionario.

Bienvenida sea una nueva transformación, la cuarta dice Andrés ya presidente con la banda tricolor sobre el pecho, si es auténtica, firme y sólida; no como pasiva continuidad disfrazada bajo los auspicios de Donald Trump y la complacencia de Vladimir Putin sin siquiera definir cuál debe ser el rumbo a seguir en la disyuntiva de un posible retorno a la “guerra fría”, con China como árbitro, y la consiguiente devastación de las ideas. Sí, debe mirar al sur, como sostenemos desde 1986, en busca de un bloque latinoamericano para reducir las diferencias y las distancias con las grandes potencias universales. Esto es lo esencial.

Asume el mandato López Obrador cuando el país, según ha expresado en varias ocasiones, está devastado por la violencia, la rapacidad y, sobre todo, los radicalismos innecesarios que solo llevan a la crispación y el odio. Es usted, Andrés, el Presidente de TODOS los mexicanos, no solo de quienes votaron entusiastas por usted sino también de los 24 millones que eligieron otras opciones sumados a treinta millones más que no se acercaron a las urnas. Esta es, debe ser, la medición correcta contra los cantos de sirenas.

Me conmueve que usted ya sea el presidente de México; creo, con firmeza, que al fin los mexicanos pueden estar seguros de contar con un mandatario electo por la mayoría de votantes y este es un enorme paso que no debe desviarse por ninguna razón, mucho menos bajo los consejos de lacayos que le venden una falsa idea de estabilidad a costa de dejar las cosas como están y solo maquillarlas: Por ejemplo, trasladando el pillaje de Texcoco hacia Santa Lucía con los mismos constructores, los mismos empresarios. Eso no fue lo que dio lugar a la consulta primera.

Y, claro, debe asegurar que la impunidad cesará y no seguirá siendo el germen infectado de la corrupción a la que usted ofreció, aseguró, combatir hasta sus cimientos. ¡Hágalo por el bien de México!

Comience su andadura presidencial ganándose a diario el respeto de sus gobernados, no crispando a sus críticos ni a sus adversarios políticos quienes también son mexicanos. Se lo dije alguna vez:
“Recuerda –dije cuando era posible tutearte-, que México es también Salinas, Diego Fernández, Norberto Rivera y tantos otros a quienes combates; no cometas el terrible error de creer que la nación solo eres tú”.

Espero que no haya olvidado esta conversación que yo atesoré en mi memoria, casi de modo agridulce, porque no sentí haberlo convencido. Ahora, con la Bandera en su pecho y en su corazón, abra los brazos, como en el día de la victoria, pero siempre con la enseña de la justicia y las banderas sociales atropelladas durante tantos largos, larguísimos, años.

Por las Alcobas
Cuando conocí a Andrés Manuel, en Villahermosa allá por 1998 –veinte años sí son muchos-, registré tu convencimiento, a manera de presagio:
--En 2000 caerá el PRI; ya no puede sostenerse. Pero la izquierda no tiene la estructura para vencer por ahora; deseo que el gobierno de la derecha, el del PAN, abra las puertas a la democracia y, entonces, surgirá el México liberal. Ganaremos en 2006.

Y sí, venció en 2006 pero la impudicia impidió, con un fraude mayúsculo, la llegada de usted a la Primera Magistratura. Doce años más tarde ya está en el Palacio Nacional, en un momento histórico que debe ser para bien de la Unión, como reza nuestra Carta Magna.
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30 Noviembre 2018 04:00:00
Es el Último Día
¡No, señor presidente electo! La mayor parte de la ciudadanía, con excepción de sus incondicionales y fanáticos, reclama que el combate contra la corrupción por usted prometido supere a sus ansias de perdonar a los personajes de un pasado que hoy termina aunque aún queden algunas gotas del presente. No queremos que mañana, al despertar y cuando usted ya sea constitucionalmente el Primer Magistrado, Andrés, la cuarta transformación comience coludida con el viejo régimen así como la monarquía española surgió a partir de la muerte del abominable Franco y con todo y la gendarmería a la que usted citó recientemente.

La justicia, Andrés, nada tiene que ver con la impunidad ni con el “empantanamiento” de otras acciones como recientemente afirmó. Es esencial para asegurar las libertades, todas ellas comenzando con la de expresión, y los cauces necesarios para reconstruir el muy afectado tejido social. ¿O no era el propósito en tus largas tres campañas por la Presidencia? Así lo expresó, una y otra vez, con la voz del opositor firme contra sus instituciones corroídas y empecinado en alcanzar la meta superior del cambio político estructural a costa de no robar, no traicionar y no mentir; tres apotegmas que desgraciadamente no se han cumplido del todo en esta transición que, por fin, llega al último día.

Por allí quedan las dudas sobre los presuntos sobornos recibidos por Gabriel Regino, (a) Rojino, subsecretario de Seguridad Pública en el entonces Distrito Federal bajo la administración de Andrés Manuel, entre 2000 y 2006; provenían del Cártel de Sinaloa, concretamente de Ismael “El Mayo” Zambada, el verdadero líder de esta organización, que ha sabido cubrirse las espaldas hasta hoy con el consentimiento de Calderón, Peña y los gobernadores Mario López Valdés y Quirino Ordaz Coppel. No es poca cosa.

Lo que más molesta es la coincidencia falsa entre el mandatario saliente -¡no hay mal que dure cien años!-, y el entrante sobre mantener la presencia militar en las calles pero ahora redoblada; al ejército habrá de sumarse la Guardia Nacional, continuidad de la inútil Gendarmería inventa por el colombiano Óscar Naranjo Trujillo y marginada por Peña, con el objetivo de darle legalidad hasta los actos de rapiña –el botín de guerra-, de los uniformados coludidos con las mafias dominantes. ¿Esta es una novedad para los funcionarios en fase de iniciar sus gestiones?

En fin, termina el mal gobierno peñista sin necesidad de un nuevo grito de Independencia. La cuestión es si, como hiciera el Padre de la Patria, invocamos al espíritu de Fernando VII quien fue el responsable de perder las “colonias” al servicio de la corona española ante la fogosidad de los levantamientos en toda Latinoamérica. En el norte mataron a todos los aborígenes; hacia el sur, violaron a todas las mujeres para crear el mestizaje y dicen los gachupines que debemos estar agradecidos.

En fin, repito hoy con más fuerza y ante el ímpetu de perdón que, como espíritu maligno, parece haberse apoderado del mandatario entrante:

¡Cárcel para peña y sus cuarenta ladrones y asesinos! Así debe comenzar el combate contra la corrupción a trueque de un continuismo malsano que destruiría la confianza de los 30 millones de sufragantes que eligieron a López Obregón.


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29 Noviembre 2018 04:00:00
La llave de Trump
Nadie duda que el “pato” anaranjado, Donald Trump Macleod, pelea hasta con su sombra si observa que no le sigue con los movimientos del sol o desaparece en los túneles enormes que forman las decisiones urgentes de un gobierno tan cuestionado por su xenofobia y su racismo. El largo andar de los Obama, durante ocho años, por la Casa Blanca, no sirvió para vindicar a los afroamericanos ni para detener las fobias de superioridad de los estadounidenses belicosos que no perciben ni valoran sus propias existencias a cambio de sostener a la poderosa industria armamentista de su país en busca de las reservas naturales de las “soberanías” ajenas.

Trump llegó –este columnista no se equivocó y anunció que vencería en las urnas desde meses atrás de los comicios de noviembre del pasado año-, con cajas destempladas y amenazas que, poco a poco, han sido cubiertas por la intolerancia extrema, por ejemplo, contra los mexicanos; el propio Carlos Slim Helú, quien mantenía relaciones comerciales con él, se alejó del mismo pero sin retirarlo de sus nóminas. Tal dio lugar a arribo de otros personajes relevantes, de nuestro país, quienes, cuál si fuesen inmigrantes con pretensiones de quedarse y con mayores derechos, rodearon al magnate y apostaron por apostarse a la Casa Blanca a sabiendas de la vulnerabilidad de nuestro gobierno y los torpes escarceos políticos de los operadores peñistas tan ciegos como los caballos de pica, esto es con los ojos vendados para evitar correr ante el peligro.

El caso es que quienes se extrañaron del arribo del empresario neoleonés Alfonso Romo Garza, al círculo más cercano de Andrés y su MORENA, bajo la obsesión de crear una estructura personal, y única, para acceder a una tercera campaña presidencial. Como ya no confiaba en nadie en la izquierda, o en muy pocos, optó el icono por formar su propio partido y ser él, nada más, quien dispusiera cuanto fuera necesario para abrir las puertas a algunos renegados de otras corrientes e ideologías; por ello, claro, Romo –antiguo aliado y proveedor del foxismo-, encajó y no hubo siquiera necesidad de dar explicaciones al respecto.

Lo cierto es que su socio Fox, claro, calificó a Romo como “hijo de Hitler”, por considerar que pretendía aglutinar en torno suyo, bajo falacias, esto es supuestos engañosos, a los sectores patronales convirtiéndose en una especie de gurí como lo fue, hace ya varios lustros, Don Juan Sánchez Navarro, cuyo espíritu merodea todavía, cada viernes, por los desayunos del grupo fundado por él. A Romo, claro, le falta mucho para compararse con el extinto patriarca de los empresarios.

Pero es el caso de que Andrés calificó a Romo como “un garbanzo de a libra”, una medida muy anglosajona. Con la información que tengo, fue el neoleonés intocable, hitleriano o no, quien acercó a Andrés con Trump y lo hizo tan bien que el “anaranjado pato” de la historieta quedó impresionado de cuanto jugo puede sacarle a la “izquierda responsable” de México. Hasta aquí por hoy.

Con tal aval, Andrés está a dos días de superar el muro que el sistema le impuso desde 2006 para evitar su arribo al Palacio Nacional con Los Pinos deshojados, abandonados y las puertas abiertas para quienes quieran conocer la opulencia.

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28 Noviembre 2018 04:00:00
Peligrosa tendencia
La aparición de Jair Bolsonaro en Brasil, como futuro presidente de esta nación a partir del primero de enero de 2019, poco más de un mes, revela no solo la continuidad de la peligrosa tendencia hacia el autoritarismo en el mundo sino, lo que me resulta más alarmante, una condena a la democracia tras la manera como se han guillotinado a Lula da Silva y Dilma Rouseff –el primero en injusta prisión y la segunda indiciada sin cauce-, y las reacciones hacia la inseguridad generada por los grupos extremistas financiados desde el exterior.

Preocupa, en este ámbito, que el curso de las aguas de la derechización crezca hasta el desbordamiento de los partidos vencidos y ahora reanimados por seguidores cuya perspectiva es negar cualquier avance social en materia de tolerancia hacia las minorías, las etnias, los migrantes y, en fin, todos aquellos que no concuerden con las ideas de los dominantes. Las dictaduras –aunque las hay también de izquierda y no pocas en el mundo-, surgen de la pasividad de las comunidades y el cansancio cívico aunado a la cobardía de las masas. Esto es: Lo que pasa ahora mismo entre las naciones diversas.

A unos días de que asuma la Presidencia de la República el mexicano más votado de la historia –en tres elecciones acumula sesenta millones de sufragios, la mitad de ellos el pasado primero de julio-, la visión global no es halagüeña. Lo dije hace unos días: La Casa Blanca, la de Washington, tiene una visión enferma sobre cómo deben ser las conductas de sus aliados y hasta de sus enemigos. Muy simple: Aceptar que el gobierno es intocable y puede hacerlo todo.

Tal es la misión impuesta a Steve Bannon, quien fue asesor de Trump siete meses al inicio de su administración en enero de 2017, cuya separación no fue despido sino parte de un proyecto para asegurar la derechización de algunas naciones claves, como Finlandia, donde la izquierda ha dominado desde hace décadas, Italia o Bélgica, importante porque es sede de la UNESCO y de la Asamblea de la Unión Europea, en donde los partidos de ultraderecha han subido como la espuma situándose en posiciones con posibilidades de vencer en los próximos meses.

No hay casualidades sino hechos y estos nos indican que, pese al rechazo de las mayores inteligencias de USA, el señor Trump se aferra a su reelección y desdeña el avance mínimo de los demócratas en las recientes elecciones intermedias. Él se siente con potencial suficiente para holgar ventajas y mantenerse en su dorada suite de la residencia oficial.

El virus se extiende y no parece haber vacuna contra el mismo. Al contrario, cada que escucho o leo la expresión de un intolerante o fanático deseoso de cortar cabezas a periodistas –en vez de hablar de los empresarios corruptos-, para silenciarlos, me doy cuenta de que la brecha hacia el autoritarismo está abierta y solo podrá cancelarla el presidente de México, a partir del primero de diciembre, si quiere pasar a la historia como el primer mandatario verdaderamente democrático de nuestra historia, el más legitimado; digo para cumplir su sueño de pasar a ella como un buen presidente.

Es mucho lo que podemos esperar; sobre todo cuando escuchemos el mensaje de Andrés el sábado próximo sin zalamerías y con energía. Eso esperamos.


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27 Noviembre 2018 04:00:00
Diálogo en el infierno
Cuando dialogué con el general Jesús Gutiérrez Rebollo en marzo de 2002 –el 22 para ser precisos, el mismo día que hablé cara a cara con Mario Aburto Martínez, señalado como asesino material de Luis Donaldo Colosio-, el defenestrado militar puso énfasis en dos asuntos medulares:

1.- Que existía un grupo de élite, en México, adiestrado en el Pentágono de Washington, y pagado por la Comisión de Combate a las Drogas que él encabezó por unos meses aunque jamás conociera sus identidades. Eran, como los califiqué entonces, “los rambos” mexicanos preparados para acciones extremas y preparados, además, para actuar en la más completa oscuridad, cuál si se tratase de llevar a la realidad las más taquilleras políticas de ficción.

Poco se ha sabido de ellos aun cuando no se niega su formación y existencia; mucho menos los operativos en los que, de verdad, intervienen, acaso codo con codo con los marines estadounidenses infiltrados en la Armada de México, si bien no han podido detener el flujo de narcóticos hacia el norte, si tal fuese su papel, a la vista de la permanente animación de los mercados, principalmente el mayor del mundo al norte de nuestro país, regulados por elementos de la CIA, la NSA, la DEA y el FBI. Nadie se ha atrevido a desmentir esta versión por temor a que el escándalo los rebase.

2.- Igualmente, el general Gutiérrez Rebollo –quien murió en el Hospital Militar el 19 de diciembre de 2013, en el mismo piso en donde, al otro extremo, se operaba al presidente Peña de las secuelas cancerígenas-, señaló al general Enrique Cervantes Aguirre como quien proveía los encuentros entre los líderes de los cárteles más poderosos, en aquellos días -1996-1997-, el de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes, y el de Tijuana, bajo las órdenes de los hermanos Arellano Félix, a cambio de 50 millones de dólares transportados en patrullas de la Federal de Caminos adscritas –aunque tal no fuesen sus funciones-, a la residencia oficial de Los Pinos cuando el huésped principal era Ernesto Zedillo de León.

Con ello confirmaba, desde la prisión de alta seguridad de Almoloya, la extrema colusión de los mandos castrenses con los “capos” de mayor relevancia territorial sobre nuestro suelo. Y, en ningún momento, tal circunstancia ha cambiado a pesar de las transmisiones del Poder Ejecutivo federal, en zigzagueante modelo con dos alternancias de partidos ya considerando la vuelta del PRI al poder.

Detengo el relato en este punto para insistir en lo inexplicable que resultó el mantenimiento de la plutocracia partidista, con el PRI como director de orquesta, en un medio plagado de traiciones, conexiones soterradas y ententes cordiales. Diría, sí, que en estos momentos tras la devastación del país, mantenerse en el PRI es, sin duda, el mayor acto de traición que puede cometer un mexicano. Ya el tiempo dirá como serán señalados los sumisos y beneficiarios de los regímenes priístas; pero, en esta hora, son sencillamente despreciables.

Volvamos a las casacas militares. Recuerdo que la primera foto de Calderón con atuendo militar, sobrado de mangas y anchuras, dibujó a aquel mandatario como una suerte de “gasparín”, el alargado fantasmilla, es decir una mala caricatura de sí mismo. No parecía ser capaz de dirigir a la nación un hombre de derecha apocado, descuidado en su propia vestimenta y ajeno a la emergencia que sobre el país se cernía aun cuando señalaban a la economía controlada... no por los Fox sino por el Fondo Monetario Internacional. La carta de orgullo de los panistas se desvanece a la primera repasada de los hechos.

Lo que ocurrió, a partir de entonces, le he narrado con extensión en mis obras “Nuestro Inframundo”, “Despeñadero”, “Hijos de Perra” y “Peñasco”: Una debacle moral sin precedente por la inclinación a la bebida del mandatario quien extendió sus “tardeadas” en Los Pinos –los jueves en principio hasta volverse cotidianas-, a unos cuantos y selectos amigos, entre ellos el nefasto director de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, un sujeto con presencia de troglodita y conducción de aspirante a aristócrata, quien blindó a Los Pinos con la presencia de mil efectivos del ejército mientras en los verdaderos campos de batalla se reducían los pertrechos para combatir, decían, a los narcos en boga.

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26 Noviembre 2018 04:00:00
Se fue el tiempo
Parecían muy largos los cinco meses que dura hasta ahora la transición política; a partir de 2024, el periodo se reducirá a doce semanas lo que es más propio para evitar cuanto se ha dado en el presente: El arrinconamiento del mandatario en funciones por la exaltación popular hacia el electo, en gran medida fruto del rencor acumulado por Enrique Peña y cuanto representa en la ominosa perspectiva de la violencia, la dependencia, la usura y, sobre todo, la corrupción.

Entre matanzas, reformas inútiles, alzas injustificadas, desviaciones pecuniarias multimillonarias, complicidades con empresas y constructoras de alto nivel, encarecimiento general, depreciación del peso, impunidad para los funcionarios de su régimen –Rosario Robles y Gerardo Ruiz Esparza, Luis Videgaray Caso incluyendo a los secretarios de la Defensa y Marina y a los que han cursado por Gobernación-, abandono de proyectos sociales y subasta de prestaciones para castigar a los gobernadores no peñistas, transcurrió uno de los regímenes más funestos de la historia y acaso, como el de calderón, en los estándares de quien fue usurpador Victoriano Huerta Márquez liderando una contrarrevolución que no fracasó del todo a la vista de las consecuencias.

Nada hay que pueda tapar lo ocurrido en estos últimos seis años de oprobio ni siquiera la apagada belleza de su consorte, Angélica Rivera Hurtado –sobrina de Miguel de la Madrid Hurtado-, de quien, según relato de los cronistas rosas, ya se separó hace varias semanas y ni anillo portan sendos consortes. Fue una vergüenza, sí, que la llamada “primera dama”, un título sin bases que desechó ya Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del mandatario electo, y grotescamente ofensivo para millones de mexicanas mejores que ella intelectual y socialmente.

Por cada caso, sea de asesinatos –no olvidemos a nuestros colegas caídos por persecuciones políticas sin nombres-, o de prevaricaciones abominables, Enrique Peña Nieto NO PUEDE SER PERDONADO. Contra él deben seguirse los debidos procesos que lo remitan a la cárcel como uno de los grandes criminales de nuestra crónica nacional; de no hacerse lo anterior quedaría en bancarrota moral la nueva administración federal cuyo hilo conductor, según han dicho los principales protagonistas, es la guerra contra la impunidad.

Sería una enorme bajeza, imposible de creer que ocurra ni siquiera entre los mayores enemigos de Andrés Manuel, asumir el cargo de presidente constitucional el sábado próximo con el viejo lenguaje de la continuidad: “Agradezco al Presidente Peña por las garantías brindadas para la transición política... etcétera”. Francamente, ello fulminaría la autoridad moral del nuevo mandatario y pondría en jaque mate a sus incondicionales y hasta fanáticos que no tendrían cómo justificar tamaña afrenta.

No quiero pensar que suceda lo anterior. No podría traicionarse a sí mismo Andrés ni comenzar su andar con la carga inmensa de la hipocresía. ¡Demasiado hemos tenido con los nombramientos de algunos felones, remedos de otros tiempos, dentro de su gabinete y el ampliado! Por dignidad, no puede darse este escenario bajo circunstancia alguna. La única salida congruente sería sumarse al grito de batalla que le encumbró:

¡CÁRCEL A peña nieto!

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25 Noviembre 2018 04:00:00
‘Tragedia’ priísta
Para los gobernadores priístas, sin duda, fue casi una tragedia el retorno del PRI a Los Pinos, acostumbrados como estaban a desafiar a los mandatarios panistas y hacer las veces de contrapeso, razón por la cual surgió la llamada CONAGO –Conferencia Nacional de Gobernadores-, para revertir las condiciones de poder con una mayoría considerable de priístas en los distintos palacios gubernamentales; lo interesante es que, pocos meses después de surgir la opción con tintes tricolores, los panistas y perredistas se sumaron a esta instancia tan incómoda para los presidentes emanados de la derecha.

Luego llegó peña y las aguas volvieron a su cauce, convirtiéndose la CONAGO en una más de las instituciones “de acompañamiento”, esto es para respaldar y NO cuestionar al titular del Ejecutivo federal, con severos estragos en la correlación entre las entidades y el centro neurálgico de la República. La cuestión se hizo más evidente con la negación a las soberanías estatales para exaltar a las corporaciones centrales de policías con designaciones diversas. En este punto, el federalismo perdió la partida y, desde entonces, cada mandatario estatal depende, en buena medida, de su acercamiento con los poderes centrales, específicamente con el Presidente de la República, deformándose los ordenamientos constitucionales sobre el tejido de la República, la soberanía de los estados y la autonomía de los municipios; de paso, también, se llevó a la supuesta separación entre los poderes de la Unión.

De tal forma que la prosperidad de la mayor parte de los gobernadores –en realidad casi todos con excepciones dudosas-, surge de otras fuentes y no de las participaciones federales ni de los ingresos proveídos por la ciudadanía de sus respectivas entidades. Para evitarnos eufemismos baratos me refiero, directamente, a los nexos inconfesables con los principales cabecillas del crimen organizado, desde bandas de secuestradores –una industria muy bien protegida, por ejemplo en Morelos, desde la era de Jorge Carrillo Olea, pero acrecentada bajo la tutela del repudiado perredista Graco Ramírez quien grita a los cuatro vientos su rencor contra Andrés Manuel-, hasta los mayores capos del narcotráfico cuya territorialidad nadie discute.

En Coahuila, por ejemplo, el pulso “fraternal” entre los Moreira, fincado en las envidias mutuas con la bendición y la puesta en orden de doña Evangelina Valdés, “Mamá Moreira”, para quien solo sus hijos son capaces de gobernar aunque hayan demostrado lo contrario, permitió la consolidación de los “Zetas” en la entidad, misma que se evidenció con el asesinato de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo de Humberto, en Ciudad Acuña al correr del mes de octubre de 2012 –dos meses antes de la asunción de Peña a la Presidencia-. Luego el llamado “Z-40”, Miguel Treviño Morales, fue señalado como el responsable del crimen por una venganza tras el abatimiento del sobrino de éste meses atrás.

¿Qué hará con este lastre Andrés Manuel?

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23 Noviembre 2018 04:00:00
Rectificación urgente
¡Caramba! Andrés Manuel, a una semana de su ascensión a la Primera Magistratura, da visos de negar sus banderas sociales, mismas que le llevaron a donde está, para manejar una informe condición de continuador detrás de bambalinas de la mano del neoleonés Alfonso Romo Garza, empresario agroindustrial que ahora se presenta como miembro de MORENA en trance de convertirse en el jefe de asesores de la Presidencia, cargo que desempeñó, bajo el salinato sanguinario, el siniestro Joseph-Marie Córdova Montoya. Qué revolcón.

En unos cuantos días, de facto convertido en el supremo poder –contradiciendo con ello la autonomía del Legislativo y el Judicial-, ha enviado iniciativa para convocar a una asamblea para asegurar una “constitución moral” con escasa información sobre la misma salvo a hipótesis de que buscará enmendar algunas viejas desviaciones históricas a favor de la derecha aunque él anuncia un cúmulo de medidas francamente contradictorias y muy alejadas de sus presupuestos ideológicos de origen. Veamos.

1.- El empeño puesto en una nueva iniciativa de ley para la seguridad pública dista mucho de su deseo de cambio. Es, palabras más o menos, lo mismo que propusieron Calderón y Peña en la hora negra de la mayor corrupción de nuestra historia: a la gendarmería de peña que no sirvió para nada, le llamaremos ahora guardia nacional con elementos reclutados en la policía federal. Y el ejército se mantendrá en la calle sin preocuparse por las tesis jurídicas que designan como inconstitucional el nuevo ordenamiento.

2.- Durante largos años, Andrés exhibió a la mafia del poder, con razón, y la centró en instituciones privadas como las televisoras, los bancos y los empresarios rapaces aunque siempre mantuvo vínculos con personajes como Carlos Slim Helú y su gran amigo el español Felipe González Márquez, ex presidente de su país. A los demás no les tuvo consideración e incluso se cansó de insultarlos, igual que a sus colaboradores cercanos, en cuanto tenía oportunidad. Ahora, Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Hank Rhon, lo que queda de Vázquez Raña y hasta Miguel Alemán Magnani, nieto del mandatario más ladrón antes de la llegada de enrique Peña, formarán un consejo especial, sin funciones específicas, para asesorar al próximo presidente.

3.- A los constructores del aeropuerto cancelado en Texcoco ya les extendió, antes de tiempo, concesiones para realizar y explotar el de Santa Lucía lo que tira por la borda la idea de que la consulta efímera no fue contra la corrupción sino para modificar el rumbo de ésta hacia otras latitudes en donde obtendrán ganancias similares o mayores. Un golpe al hígado de cuantos creyeron en la bondad del segundo proyecto.

4.- Porque si de combatir a la corrupción se trata, ¿qué hace Bartlett aguardando por su nuevo hueso en la CFE? ¿Y los zedillistas Esteban Moctezuma, Olga Sánchez Cordero, Alfonso Durazo Montaño, Marcelo Ebrard Casaubón y hasta el general Luis Sandoval González? Todos tienen una historia en común y sólo falta que el ex presidente Ernesto tome parte de una nueva cruzada contra el hambre... desde el punto de vista institucional.

Andrés vuelve a la ruta. No dejes perder, por los consejos de Romo el encantador de serpientes, el liderazgo popular que tardaste en construir un cuarto de siglo. Regresa a tus orígenes.

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22 Noviembre 2018 04:00:00
El mayor enemigo
El mayor enemigo del próximo presidente de México –a ocho días de ascender a la condición de Constitucional-, no está en el norte ni el sur ni allende los océanos; está en casa y más que allí en su propio refugio intelectual. Se encuentra en la soberbia que trata de disimular en los actos públicos, donde suelen exaltarlo como un héroe aún en gestación, pero anida en sus decisiones no siempre lógicas y en ocasiones fuera de la realidad. Lo peor es que, además, buena parte de mexicanos le cuestiona hasta el modo de andar y hasta por sus canas y edad.

Lo superfluo por encima de la profundidad, es cierto, y también dañino para construir la imagen de un liderazgo firme y serio, sin chascarrillos del pobre nivel de Fox, con la conciencia de que al ser jefe del Estado mexicano su comportamiento y guía es fundamental para quienes conformamos la gran comunidad nacional. Nada de calificativos insulsos ni peleas de gallos humanos, con o sin espolones, dispuestos a ver a los adversarios como enemigos irredentos y golpearlo hasta su misma extinción. Esto no sería congruente con un gobierno democrático sino se vería paralelo a la autocracia que no se reserva nada y combate cuanto se mueva sin el consentimiento del mandamás.

Fíjense, la intolerancia es tanta que no pocos de los aduladores del inminente mandatario se disgustan porque utilizo el término “régimen” cuando me refiero a la próxima administración federal; el término no es denostativo ni insinúa la presencia de una dictadura: Simplemente es referente al conjunto de normas y modelos que dan forma a un gobierno. Así hay regímenes democráticos, revolucionarios, dictatoriales, etcétera. En todo caso es menester esperar el desarrollo del gobierno de Andrés para ponerle apellido; pero el nominativo es correcto, si bien la ignorancia nos quiere imponer denominaciones que simplemente no existen.

Lo anterior es superfluo, desde luego, pero es especialmente significativo del proceder de quienes al ser incondicionales pierden su capacidad de juicio y de criterio y no son sino una nueva “borregada” como la que tanto cuestionaron, cuestionamos, en los tiempos de los regímenes priístas y panistas ya padecidos. A ellos deberían instruir los funcionarios en cierne considerando que ellos y quienes piensan distinto conforman, unidos, la soberanía popular.

No queremos galopar hacia el destierro, como mandaban los reyes autócratas para quienes les contradecían y aún lo hacen los dictadores que se mantienen en el filo de la historia. Pretendemos ir a la par con las acciones del futuro gobierno que tantas esperanzas ha despertado al tiempo de generar crispaciones por parte de cuantos, desde ahora, se sienten acosados temiendo lo que no ven más allá de sus narices.

Porque ningún error de los cometidos por Andrés en la etapa de transición es equiparable a las matanzas de Tanhuato, Tlatlaya y tantos otros lugares, incluyendo las desapariciones de Ayotzinapa; tampoco con la ingente corrupción de Peña y sus secuaces, la más elevada de la historia, y la aviesa construcción de obras cuyas comisiones se pagaron mucho antes de ser iniciadas y no terminadas en medio de la jauja de la corrupción.

Por eso estamos en nuestro derecho de no perder la esperanza.

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20 Noviembre 2018 04:00:00
Revolución y cambio
Cada que voy a Puebla elijo pasar por la calle 6 oriente 206, en pleno corazón de la capital de los ángeles y demonios; los primeros rodean la Catedral, los segundos se revuelcan en la podredumbre del Palacio de Gobierno infestado de ladrones y de tiburones cómplices. En fin, me detengo ante el hoy Museo de la Revolución cuya fachada aún muestras las balas del ominoso batallón de policía, comandado por Miguel Cabrera –cuya existencia terminó por su malsana osadía en el mismo sitio- cuando los hermanos Serdán iniciaron, con dos días de adelanto, la lucha armada contra la dictadura.

Aquel error precipitó los acontecimientos y posibilitó a Porfirio Díaz Mori, a quienes algunos desconocedores del espíritu patrio han vuelto a honrar y se mantuvo adherido al poder presidencial durante tres décadas, perseguir a Francisco I. Madero –Indalecio o Ignacio-, y dispersar a los rebeldes por todo el país; el antiguo latifundista, miembro de la alta sociedad de Coahuila pero idealista y formado con un nacionalismo acendrado, llegó así hasta Ciudad Juárez refugiándose, indistintamente, en una choza en el límite fronterizo o en El Paso, Texas.

Pero no le obedecieron sus caudillos, Pancho Villa y Pascual Orozco, y éstos decidieron tomar por su cuenta la emblemática urbe y lo hicieron a sangre y fuego mientras, al otro lado del Bravo, los catrines estadounidenses tomaban refrigerios y canapés mientras veían a lo lejos la matanza. Cuestión de culturas y refinamientos como espejos de la crianza del odio.

Esta sola batalla bastó para que el oaxaqueño Díaz renunciara y tomara el vapor Ipyranga hacia Europa en donde, claro, fue bien recibido por los sátrapas de entonces, entre ellos el Káiser de Alemania. Luego se refugió entre los franceses a quienes había combatido durante la invasión a México y hasta le fue dado el honor de empuñar la célebre espada de Napoleón. Nunca fue el exilio justicia suficiente para el viejo autócrata cuyos restos permanecen en la ciudad luz, en el cementerio de Mont-Parnasse, y allí deben permanecer como sentencia eterna.

Madero nunca fue el verdadero padre de la Revolución como considera el actual presidente electo a sólo diez días de su ascensión presidencia. No ganó él la primera batalla, la decisiva, y su martirio en febrero de 1913 fue causa de una contrarrevolución, encabezada por el embajador maldito Henry Lane Wilson y el borrachín imperturbable Victoriano Huerta Márquez, y el inicio de la guerra constitucionalista cuyo vencedor fue otro coahuilense ilustre, Don Venustiano Carranza cuya esfinge preside, junto a la de Juárez, mi modesto despacho. Me falta la de Morelos que busco con ahínco.

Tal debiera ser una enseñanza y una inspiración para el régimen que iniciará el primero de diciembre. Cuídese de las traiciones, Andrés Manuel, y de cuantos se han convertido en sus enemigos sin necesidad; recuerde que, por principios, no hay para usted reelección posible ni marcha hacia atrás. Le exigimos sus mandantes, eso sí, que no le tiemble la mano y actúe con valor. #cerocobardía.

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18 Noviembre 2018 04:00:00
Pesimismo negro
Me decían hace unos días que mis palabras parecen impregnadas de un pesimismo negro –lo contrario del humor- y hasta catastrofista. Para defenderme un poco, y además apenado por el justo señalamiento, argüí que también me habían calificado igual cuando vi venir el atentado contra Colosio –“Presidente Interino”, 1993-, o denuncié el alcoholismo de Calderón antes de que el escándalo llegara a la Cámara de Diputados. De igual manera, la alerta sobre Marta Sahagún evitó lo que ya se gestaba para simular una suerte de reelección de Fox si bien su falta de carácter ayudó bastante. Y siempre colgándome el sambenito de ser profeta del caos. ¡Cómo si me gustara el papel!

Como testigo de tantas volcaduras de la historia, me satisfaría mucho más reseñar a los lectores preocupados del acontecer cotidiano que no hay riesgo alguno de una nueva “guerra fría” pese a la unión de fuerzas entre Rusia y China en franco desafío hacia occidente y, en concreto, al ya desbalagado pato Donald Trump, quien solo es aprobado por el 37 por ciento de los estadounidenses radicales y xenófobos, además de que parece tener un gran parecido político con su todavía colega mexicano: Todavía no han podido aterrizar en la realidad ni saben conducir las naves de las cuales son timoneles, solo eso, bajo las órdenes de un capitán que, por si se les olvida, se llama soberanía popular, maltrecha en nuestro país ante la incesante invasión de foráneos saqueadores que cierran espacios en nuestros mercados y en todos los renglones. Es una pena el desplazamiento continuo de los inversionistas locales y el arribo de toda suerte de profesionales de fuera, españoles y estadounidenses sobre todo, con salarios tres veces mayores a los pagados a sus similares mexicanos. Volvimos hacia atrás en la historia. Veamos si el primero de diciembre cambian las rutas y las aguas.

Ya he dicho que México, por desgracia, es la única nación en donde se aplica la xenofobia al revés: Esto es en contra de los nacionales y entregados sumisamente a los extranjeros ambiciosos y ansiosos por multiplicar sus fortunas en un cerrar y abrir de ojos. ¿Cuántos de ellos han logrado resarcirse de sus pérdidas en sus países de orígenes acudiendo al saqueo de divisas desde las sucursales de “sus” bancos? Una de las medidas urgentes, que debiera tomar la Secretaría de Hacienda, es la de auditar a fondo los movimientos y operaciones, lesivas para la economía nacional, de estas instituciones incapaces de pensar en los intereses de nuestra sociedad. Trabajan para la Corona como si estuviéramos en el virreinato de nuevo y no existiera México como tal, sino la Nueva España. Es vergonzoso.

El optimismo, sin duda, surge de las perspectivas que se observan felices, cercanas y luminosas. Aunque aumentemos nuestra alegría un tanto artificial, se vale en el sendero de la felicidad; en cambio, cuando la oscuridad nos atrapa, siniestra y rebosante de emboscadas, las quijadas se aprietan y la búsqueda de alguna luz –al final del túnel, nos repiten sin cesar-, se antoja un deber inaplazable. Los dos caminos ya fueron recorridos por nuestros pies, como dirían los sabios mayas quienes, al sentir a la mano la hora final, retornan por última vez a los sitios que les fueron entrañables para despedirse definitivamente. Y ocurre, casi siempre, que el finiquito llega casi de inmediato, ineludible. Muchas veces no es cuestión de edades sino de la muerte de las conciencias. Por eso escribí “Hijos de Perra” y finalmente edité “Peñasco”.


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16 Noviembre 2018 04:00:00
Bancos ladrones
En vez de fusionarse los dos grandes bancos mexicanos, en 1998 concretamente cuando las condiciones estaban dadas para ello y así lo reconocieron incluso los mayores accionistas, se decidió otra cosa como una de las herencias malditas de Ernesto Zedillo que crecieron al amparo de los Fox, ella y él naturalmente, para dejar entrar a consorcios tan deleznables por el lavado de dinero, como el Citigroup, y a los españoles BBVA, ahora en declive abismal, y el Santander. Así, Banamex y Bancomer, en vez de constituirse juntos en un valladar contra la especulación estadounidense cayeron en la fosa de las multinacionales.

Ahora los dueños extranjeros de los bancos que operan en México, además del Banco del Norte y el Azteca –numen de la corrupción y de las modernas tiendas de raya con el cobro pago inmoral de las remesas y el acaparamiento de plata, obra del mafioso Ricardo Salinas Pliego ya personero de Andrés Manuel, hicieron temblar a la Bolsa en otro jueves negro, el pasado 8 del mes en curso y como respuesta a una iniciativa de ley de la bancada de MORENA, para tratar de evitar la desaparición de las comisiones y encajes amorales de sus empresas contra los cuentahabientes por cualquier motivo y sin razón. Se ha llegado a abusos incalificables que saltan a la vista cuando se reciben los estados de cuenta y estos no coinciden con la contabilización personal. Ladrones de cuello blanco, aristócratas del mal como el Conde Drácula.

El hecho es que los banqueros insolentes se han colocado en una situación bastante vulnerable o acaso fabrican una trampa en contra del régimen entrante: obligarlo a estatizar las instituciones financieras para salvaguardar los intereses de la plaga de consorcios sin la menor aplicación social en una nación de extremas desigualdades. Claro, con ello, tendrían pretexto para señalar que México puede venezolanizarse, usando los términos del Papa Francisco cuando advirtió a sus paisanos argentinos que no se mexicanizaran, como si en esta tierra hubieran surgido por ósmosis sus conflictos económicos y la amarga vecindad con USA.

De cualquier manera, si bien en la democracia el poder se comparte para exaltar la soberanía popular, los extranjeros perniciosos y rapaces, capaz de provocar una crisis artificial como presión insana a la transmisión cercana del Ejecutivo federal, no entran en ella y deben ser tratados de manera distinta; para ello se creó el célebre artículo 33 que tanto cuestionan los foráneos dañinos, no así los mexicanos afrentados por ellos.

Para colmo, enrique peña, en trance final, les puso los guantes a los empresarios para que sean “contrapeso” respecto al nuevo régimen a partir del inminente diciembre, y ya no cómplices como lo han sido hasta hoy; pareciera que el mandatario del oprobio todavía en curso quiere blindarse detrás de éstos para vadear las tormentas que le vienen encima si Andrés cumple con sus electores la promesa básica: Combatir a la corrupción hasta sus últimas consecuencias.


La Anécdota

El asesinato de Valeria, hija de a diputada federal por el distrito de Minatitlán, Veracruz, y la grosera versión oficial, “se confundieron con ella”, pintan de cuerpo entero la infame actuación de Miguel Ángel Yunes Linares, uno de los campeones de la mafia institucional y peor, si cabe, a su predecesor Javier Duarte de Ochoa. Esperemos que el mandatario próximo, el morenista Cuitláhuac García Jiménez, quien asumirá el cargo el 8 de diciembre, se esmere en auditar a la administración anterior e iniciar el debido proceso contra Yunes y sus herederos cómplices.

La impunidad sería en este caso como un dardo contra la democracia incipiente, como en la Puebla de los Moreno Valle que solo podría vindicarse con el llamado a nuevas elecciones. No podemos tolerar que se salgan con la suya tal cáfila de rufianes.

No estamos para perdones ni, mucho menos, olvidos. No es por lo que votaron treinta millones de mexicanos el pasado julio.

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15 Noviembre 2018 04:00:00
Malos deseos
La democracia no puede ser intercambio de injurias, descalificaciones y hasta amenazas de muerte, crispadas las emociones y cegados los sentidos por la idolatría malsana y el rencor hacia quienes no comparten las mismas opiniones. Me parece que, dentro de la gama de incertidumbre que crece a medida de la cercanía con el finiquito peñista y el inicio de la denominad “cuarta transformación” de la República –a la cual espero ardientemente-, lo más grave es la intolerancia recrudecida en vencedores y derrotados como si las campañas proselitistas no hubieran cesado ni al interior de los partidos ni entre la comunidad confundida.

Para no pocos mexicanos, y esto debiera ser preocupación para el inminente futuro presidente de la República, los malos deseos se extienden a cuantos expresan opiniones distintas a las suyas. Lo he palpado recientemente ante la ira de algunos siniestros mensajes, en uno y otro sentido, destinados a socavar mi labor aduciendo que estoy al servicio de la mafia del poder, entendiéndose esta como la del peñismo si provienen las injurias por parte de los llamados “amlovers” o del lópezobrarismo si no coinciden con las vendettas pendientes de los perdedores del primero de julio. De esta manera, lograr el justo equilibrio de la objetividad –aunque algunos imbéciles entrometidos en el periodismo alegan que ésta no existe para cubrir sus sandeces, resulta muy complejo, casi imposible, aunque sea regla irreemplazable de los buenos comunicadores. De hecho, de una manera u otra los criterios para la descalificación banal son tan pobres como la endeble estructura de la democracia todavía en larga gestación.

A veces me pregunto si, de verdad, se postula lo mejor para el país o solo para el grupo del que es afín, mintiendo descaradamente o construyendo infundios irresponsables que tienden a la desunión de la sociedad para, en la confusión aviesa, seguirla explotando y mancillando. D esto no se trata cuando se pretende construir el andamiaje de una nueva nación, en su cuarta transformación después de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Por cierto, falta que Andrés defina cuál es su ícono entre los insurgentes de 1810 porque parece sólo arrancar de la figura inmensa del Benemérito, el mayor de los mexicanos de bien.

Es deber del todavía presidente electo, a quince días de modificar su condición por la de Constitucional, frenar a los perros de caza, muchos de ellos decididos a autoimponerse la misión de ladrar sin bozales, para que se eviten crispaciones innecesarias si bien, en otro nivel, siempre será bienvenido el debate de ideas, no de insultos. Una muestra la tenemos en el diputado Gerardo Fernández Noroña, quien a veces pierde el piso pero, en las más de las ocasiones, sabe sobradamente poner la basura en su lugar.

Tener valor no es gritar sino razonar y enfrentar a los cobardes que meten la cabeza, como Peña y sus secuaces, a la hora de dar la cara a una sociedad afrentada por ellos.

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14 Noviembre 2018 04:00:00
Ruptura o lo mismo
El primero de julio pasado la respuesta popular fue más allá de lo esperado; sabíamos que la victoria de Morena se daría pero no que arrasaría, como lo hizo, en todo el país incluyendo en Guanajuato en donde la plataforma panista hizo de las suyas para “rescatar” la entidad de la marea morenista. El temor que se tiene, entre los perdedores, es cuánto durará el fenómeno lópezobradorista para volver a participar en una contienda con piso parejo, algo de lo que fueron incapaces los regímenes del PRI y el PAN... hasta que la unidad social los derrotó por nocaut.

Andrés, como ya hemos dicho, será el mandatario con mayor edad en iniciar el ejercicio de su administración y, además, contando con un aval popular indiscutible, fuerte y hasta radical a diferencia de cuanto ocurrió con Fox quien sí levantó el entusiasmo pero éste se diluyó como un cerillo con escaso fósforo. El presidente electo, en cambio, goza del blindaje de un gran número de simpatizantes dispuestos a considerarlo más allá de lo razonable y lo humano, esto es como casi una deidad terrenal llamada a sacudirnos de la ingente corrupción y de la ignominia de la dependencia, tareas que se antojan poco menos que imposibles; pero la esperanza está depositada en él.

Pese a ello, algunos de cuantos lo apoyaron –y no digamos cuantos le acompañaron en sus campañas presidenciales de 2006 y 2012-, se plantean si Andrés no habrá llegado al techo del apoyo general y comenzado a deslizarse hacia la baja en estos cuatro y medio meses de transición y a una quincena de iniciar, según dicen sus admiradores, la cuarta transformación del país. Este columnista manifiesta su apoyo a un cambio de régimen integral que nos permita dejar atrás el ominoso pasado del sistema plegado al presidencialismo, primero, y a la partidocracia después.

Con todo lo anterior, es difícil de entender por qué Andrés dejó de seguir la ruta de la tersura y comenzó a dispersarse, antes de tiempo, al guerrear con los ambiciosos del grupo Atlacomulco –el foco rojo- y del peñismo-salinismo en general. Con ello dio armas a sus opositores para que se desgañiten protestando, fuera y dentro del recinto legislativo, sea so pretexto de mantener la construcción alevosa del aeropuerto metropolitano en Texcoco y por la presencia inminente del venezolano Nicolás Maduro atrapado entre dos fuegos: El hambre y la avaricia de USA por controlar su petróleo. Lo primero es consecuencia de su mal quehacer; lo segundo, resultado de la inestabilidad provocada por las agencias de inteligencia norteamericanas.

No había necesidad, además, de una presencia que, sin duda, deteriorará la comunicación con el norte del continente y, en específico, con Trump, el más antimexicano de cuantos han sido mandatarios estadounidenses, quien se había mostrado cortés y hasta limitadamente entusiasta con el triunfo de Andrés, acaso porque el repudio hacia Peña llega muy dentro de la Casa Blanca, la de Washington no la del fraude escandaloso de HIGA.

De vez en cuando, a veces con frecuencia, los impulsos viscerales le ganan al buen juicio de Andrés. Recuerde el presidente electo es que una cosa es ser candidato con lenguaje altisonante y otra desempeñar la jefatura del Estado con la ecuanimidad necesaria para no perder equilibrios y sensatez.


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13 Noviembre 2018 04:00:00
La libertad y AMLO
Mal día, martes 13, para hablar de libertades y no de supersticiones como las que auguran, a estas alturas, un imposible cambio en el timón de mando bajo la presión de empresarios y de los mandos militares –estos disgustados porque un general, Luis Sandoval, de menor edad que otros fue designado como secretario de la Defensa Nacional a partir de diecisiete días-, incluso del nivel de un golpe de estado encabezado por el impresentable Salinas de Gortari. Nada de esto sucederá.

Insisto en que lo preocupante será la conducta que adopte el presidente electo respecto a diversos sectores de la sociedad, si bien a las empresas constructoras gigantes las ha tratado bien prometiéndoles concesiones para trasladar actividades de Texcoco a Santa Lucía y mantener en su nivel los ingresos superlativos. Un guiño que significa: Si estás conmigo te protegeré hasta las últimas consecuencias; por desgracia, la postura es muy similar a la que adoptarían los gobiernos priístas tras la transición de uno a otro en la que siempre volaban los salientes –salvo excepciones-, y los entrantes se desquitaban de lo lindo.

En fin, otro de los grupos sociales maltratados de palabra, y en este caso sin salidas previsibles, es el de la información en todos sus niveles. No me gusta para nada la perspectiva incluso reconociendo que un sector de la prensa se ha pasado de la raya en busca del acomodo sexenal; pese a ello, la libre expresión no debe ser mancillada, en ninguna condición, por las circunstancias ni las rencillas tan largas como la búsqueda de la Presidencia que comenzó, para Andrés, en 2000. Al respecto, el presidente electo ha referido:

1.- “No seré un dictador”. Menos mal que lo aclara aunque, muchas veces, las palabras tratan de ocultar la profundidad de los sentimientos.

2.- “Habrá libertad de expresión”. Por desgracia este ideal no ha sido demostrado sino, al contrario, vulnerado con los frecuentes diferendos del propio Andrés a quienes cubren, con frenesí, sus incondicionales, fanáticos y hackers y bots en las redes sociales donde tiene gran dominio de escena. Más bien perturba su hipersensibilidad ante la crítica y su indignación cuando se exhiben verdades incómodas que, según el protagonista, dañan su proyecto político o a su imagen intocable y cercana a la perfección.

3.- “Tendremos derecho de réplica”. Aquí se equivoca. El presidente de México debe respetar la disidencia, no combatirla ferozmente; y NO puede ejercer la crítica porque no es su papel, desde el palco de la autoridad, y carece de funciones específicas para ello porque, claro, nunca un informador podrá estar a la par con quien ejerce la totalidad del poder. Si quiere ser un crítico, como lo ha sido por dieciocho años y más, entonces aléjese de su alto encargo y combata la corrupción y los desvíos del gobierno. No en su papel de “primer magistrado” porque ello no cabe cuando requiera hablar el lenguaje diplomático y el propio de un mandatario destinado a unir y no a desunir las piezas del México místico. No es papel suyo imponer apodos, menospreciar a los que difieren –sea por cualquier causa y no solo por estar al lado de intereses ajenos a los de la patria como él encasilla-, y lanzar a sus perros de caza a la persecución de los que pretenden ejercer su libertad de expresión, contradiciendo así su promesa segunda.

La sociedad que no está cegada por el deslumbramiento de la cuarta transformación –a la que este columnista se suma con entusiasmo si va en serio-, sino que pondera y analiza las palabras y conductas del inminente próximo presidente es la que liga su animadversión a la crítica con el propósito de estructurar una indeseable dictadura a la que me opondré siempre, incluso al precio de mi vida.

Seriedad, Andrés. Y congruencia. Menos retórica provocadora y más actuar democrático. Usted lo ofreció.


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11 Noviembre 2018 04:00:00
Vienen más golpes
Hace dos años, los debates camarales concentraron la atención en la posibilidad de legalizar la marihuana, favoreciendo con ello a la nueva aristocracia de la que forman parte destacada los fox, la pareja ex presidencial, mientras el país perdía soberanía e identidad por el Acuerdo –o Tratado- de Asociación Transpacífico. México, como nunca antes, está a la deriva y ya no depende de sí mismo para observar el futuro ni con miras a forjar su destino. Como nación estamos en jaque frente a las grandes potencias del orbe.

Por cierto, en México señalamos como tratado lo que para Estados Unidos es un “acuerdo”. La diferencia no es poca: un acuerdo se centra en la relación con otros países basado en el mutuo consentimiento y con obligaciones marginales; puede incluso considerarse como un acto de amistad y nada más, esto es sin protocolos mayores para su eventual cumplimiento y con facilidades para salirse del mismo sin sanciones de ninguna clase.

En cambio, un “tratado” implica el cumplimiento cabal de obligaciones y las consecuentes sanciones por negligencias o fallas en un rango mucho más elevado y con límites y derechos perfectamente establecidos. Esto es: al firmarlo un gobierno se compromete a no desviarse del rumbo establecido ni cuando ocurra una alternancia de partidos o un cambio sustantivo en la estructura gubernamental. La diferencia es, por tanto, tan grande como la ignorancia de los legisladores sobre las diferencias entre un mero acuerdo y un tratado... pese a que el de Libre Comercio de América del Norte ya tuvo efectos, no muy favorables, en nuestro territorio. Bien se haría en evaluar sumas y derroteros en esta hora de incertidumbre.

En fin, el “Tratado Transpacífico” obliga a los signatarios a someterse a reglas que rebasan a las normativas locales, incluyendo a la Constitución, para favorecer a los grandes consorcios –tienen que serlo para participar en la rebatiña de las concesiones-, y no a los intereses generales, ni siquiera a los empresarios cuyas posibilidades no sean macro y no integren el muy selecto grupo de los grandes multimillonarios, por lo general abocados a tres rubros fundamentales: La minería, las comunicaciones –en maridaje con el poder público- y la cerveza, las grandes fuentes de la riqueza amoral.

De esta manera, el pretendido tratado –impuesto por los financieros de Wall Street-, no concede mayores posibilidades ni intervenciones a los pequeños y medianos inversionistas y acoge a los grandes, cuando menos con liquidez superior a los mil millones de dólares –el mínimo para ocupar un sitio dentro del listado del semanario Forbes en donde se excluye, sospechosamente, a los presidentes y ex mandatarios con fortunas superiores-, y capacidad para cumplir los requisitos para hincarle el diente a las naciones subdesarrolladas con ganancias triplicadas de inmediato y la consiguiente depauperación de las regiones circundantes al Pacífico, en Estados Unidos, Canadá y Asia fundamentalmente si bien excluyendo a China, la gran adversaria contemporánea de las potencias de occidente.

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09 Noviembre 2018 04:00:00
Ciclo de matanzas
En Sutherland Springs –un pueblecillo de apenas ochocientos habitantes, en Texas, un solo hombre, armado, entró al templo del lugar antes de iniciar los servicios religiosos a los que suelen acudir unas cincuenta personas, y comenzó a disparar, preso de una ira irracional, hasta asesinar a veintiséis personas que iniciaban sus acostumbrados rituales, entre ellos varios niños y una mujer embarazada –con ello los muertos suben a veintisiete; además, el reguero de sangre se extendió a 16 heridos más lo que significa que alcanzó a cuarenta y dos fieles. El dato estremece porque el sujeto, después abatido por la policía, tuvo tiempo bastante para acribillar a sus víctimas, casi todos los feligreses, durante varios minutos de horror; después, claro, llegó la policía. Siquiera.

Hace unos días, en una Sinagoga de Pittsburgh, otro tiroteo acabó con la vida de ocho personas mientras en México los ojos se fijaban en la caravana de migrantes y en la consulta de Andrés sobre el aeropuerto de l Ciudad de México.

El horror, una condición que anida en los mexicanos desde hace más de una década al grado de aprender a vivir con ella, nos hizo recordar, entre las tinieblas de la memoria, a un suceso igualmente bárbaro: La brutal masacre que cobró la vida de cuarenta y cinco tzotziles, entre ellos niños y mujeres embarazadas –bastante normal entre los más humildes que convierten a sus mujeres en incubadoras permanentes por ignorancia-, quienes oraban en el modesto templo de Chenalhó, en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, hace casi veinte años en las vísperas de la Navidad. La diferencia es que este hecho no tuvo conclusión alguna y se adujo las vendettas interraciales para justificarlo, en principio. No fue así: Los cartuchos encontrados en la zona no pudieron ser substraídos por el Ejército en su totalidad y algunos miembros de la sociedad civil encontraron algunos... propios de calibres exclusivos del Ejército mexicano.

Entonces, solo entonces, comenzó a mencionarse que todo se debió a una incursión de grupos paramilitares, al servicio de los caciques de la región, bien parapetados por las autoridades, desde el secretario de la Defensa, entonces Enrique Cervantes Aguirre, cuyos nexos con los cárteles más poderosos se evidenció con el tiempo al posibilitar reuniones entre los grandes “capos”, como el “muerto viviente” Amado Carrillo Flores, sinaloense en Ciudad Juárez, y los Hermanos Arellano Félix, enseñoreados de la plaza de Tijuana en donde manda, por cierto, Jorge Hank Rhon, heredero del célebre maestro de Santiago Tianquistenco, Carlos Hank González, fallecido en su rancho el 11 de agosto de 2001, cerca de donde nació, y uno de los grandes gurús de nuestra política. ¿Van atando cabos?

El hilo conductor obliga a realizar un repaso sobre la impunidad reinante. Nunca compareció el entonces gobernador de Guerrero, Julio César Ruiz Chávez, ni el mando del ejército mencionado, ni mucho menos el presidente en funciones, Ernesto Zedillo. Venció, como siempre, la impunidad y, peor aún, se persiguió a quienes dieron notoriedad a la noticia hasta relegarlos y marginarlos a partir de entonces. Una dictadura perfecta, no “casi” como refirió Vargas Llosa cuando todavía se atrevía a llamar a las cosas por su nombre, digamos hasta antes de obtener la ciudadanía española.

El terror siempre se queda y la justicia pasa cuando los polos de la perversidad se atraen sin remedio.

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08 Noviembre 2018 04:00:00
El barco hundido
Fue como una broma macabra cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias d las plantas de PEMEX con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice-, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velocirraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de HIGA-, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: Los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y “La Jornada” apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba –los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros-, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: el tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada-, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, un pedacito del enorme pastel de la corrupción horneado y confeccionado con las manos de Angélica Rivera Hurtado –sobrina, y es en serio, del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado, ya agusanado-, en el corazón de Chapultepec, en Los Pinos, mientras esperan mudarse a algunas de sus casas blancas, no en la de la Ciudad de México sino en el extranjero, decididos a no quedarse en su país al término de una gestión repulsiva para 93 de cada cien mexicanos. Lo reitero, y me gusta hacerlo, para subrayar la ilegitimidad democrática de un mandato que resultó un fraude mayor.

Pero, ¿quiénes deben responder por los fraudes, sobornos y sobreprecios pagados a Odebrecht y distribuidos entre la cúpula gobernante? ¿Y la estafa maestra de Rosario Robles y sus alfiles de Hacienda? El primero, sin duda, el ahora aprendiz de canciller, Luis Videgaray Caso, el hombre de las transacciones sucias con olor nauseabundo; después, Emilio Lozoya Austin, uno de los junior que defienden su dinastía y le “rompen la madre”, según dijo, a los demás. Y por la misma senda colocamos al actual director de la paraestatal, José Antonio González Anaya, concuño nada menos de Carlos Salinas de Gortari –su esposa es Gabriela Gerard Rivero, hermana de Ana Paula, la consorte del genio del mal-. Un círculo diabólico, apabullante, que carcome al espíritu nacional.

Desde luego, quedan pendientes revisar los estados de cuenta –lo que se debe hacer ya con la debida autorización judicial-, de Enrique Peña, de su tío y mentor Arturo Montiel Rojas y, por supuesto, del Gran Gurú, Carlos Salinas. Entonces, sabremos la verdad porque, desde luego, la declaración de bienes de estos personajes ya la perdió el tiempo, remedio infalible de los corruptos.

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07 Noviembre 2018 04:00:00
Términos confusos
Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad- a España nadie pudo explicarme porqué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono –sin acento- y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: Como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cuál si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara, a menos, claro, que los jilgueros demagogos pretendan manipular a la colectividad con argumentos falaces y evidentemente mentirosos.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: El Himno, la Bandera, la Campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando calderón –minúscula- besó el Escudo Nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados. No faltaron quienes me insistieron en escribir peña Nieto también obviando las mayúsculas. No lo había hecho con fox ni con el actual mandatario por una sencilla razón: Al primero, le reconozco por haber llevado adelante una cruzada contra el PRI corruptor y hondamente viciado aunque luego no cumpliera sus promesas medulares sobre el cambio; al segundo, lo aceptaba en principio –pese al dispendio oneroso que no fue exclusivo de sus operadores sino de todos los de los diversos partidos, incluyendo al acusador López Obrador quien, por ejemplo, en el Distrito Federal cooptó, desde hace más de seis años, a los más pobres, los ancianos y cuantos requerían de atenciones sociales mínimas; yo le llamaría justicia-, porque, primero, ganó los comicios con una ventaja, ésta sí, irreversible y, segundo, considerando que bastó un fin de semana para lograr lo en apariencia una proeza que levantó el optimismo y luego se convirtió en pesadilla: el Pacto por México con el consenso de los tres poderes de la Unión y los representantes de los tres partidos con mayor representatividad. Fue extraño, eso sí, segregar a los minoritarios, que también cuentan, y al líder con mayor capacidad de convocatoria callejera, Andrés Manuel López Obrador, quien hubiera su convocatoria si deja la mano presidencial tendida. Luego, el pacto murió por inanición.

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06 Noviembre 2018 04:00:00
Ladrón en huida
El mexiquense peña nieto es un ladrón, además de haber sido autor intelectual de las masacres humanas de Tanhuato, Tlatlaya, Apatzingán, Vallarta y la represión brutal contra los normalistas de Ayotzinapa, la imagen misma de la corrupción gubernamental por encima de otros mandatarios desvergonzados –casi todos sus predecesores-, y de cuanto hubiéramos podido imaginar. En otros tiempos también se robaba vía comisiones pero ahora las ganancias ilícitas, por el “boom” del narcotráfico y la infiltración de este en la esfera oficial, se suman por miles de millones de dólares.

solo por la estafa maestra, organizada por la rapaz experredista Rosario Robles Berlanga, la pizpireta seducida por Carlos Ahumada Kurtz, argentino de origen también dedicado a la minería –la explotación infrahumana más cercana al ejercicio de la esclavitud-, fueron desviados siete mil millones de pesos y la mujer en cuestión, con cinismo desbordante y creyéndose dueña de su destino bajo la impunidad, se presentó ante la Cámara baja vestida con un blanco absoluto –como un angelito sin alas-, para negar imputaciones ante la andanada de pruebas en su contra y la exhibición de sus complicidades con tres secretarios de Hacienda, Luis Videgaray, José Antonio Meade y José Antonio González Anaya, este último el concuño de oro de Carlos Salinas. ¡Cuántos sinvergüenzas con doctorados en el exterior!

Temo que estudiar en los templos del capitalismo, así sea a través de becas, es un severo golpe al nacionalismo y un vicio que se ha vuelto costumbre en casi todas las administraciones en las cuales se ha dejado de hablar en español, siquiera para honrar la soberanía, durante los encuentros entre mandatarios de nuestro país y USA. Este es, por desgracia, uno de los signos del coloniaje anglosajón silencioso que mantiene su dominio sobre nuestra economía y el futuro avasallador como pagadores eternos de acreedores con nexos con los peores y más altos capos.

Triste realidad que, desde luego, no comenzó con el sexenio en finiquito pero se desarrolló y elevó a la estratósfera con este. Nunca antes habías avizorado una corrupción tan grande, un nudo de complicidades tan apretado y una impunidad paralela a las sociedades soterradas del mandatario todavía en curso. Por ello, vuelvo a clamar, no puede dispensarse perdón ni olvido a cuantos integraron el gabinete y el ampliado –ninguno se salva- felices de pertenecer a los grupúsculos intocables que llenaron sus bolsillos como en ninguna otra época de la historia. Esta es la dolorosa verdad.

¿Cómo convencer al presidente electo para no canjear los chantajes soterrados –de Peña y sus falderillos- con la tristemente institucionalizada impunidad? Ha visto y sentido ya cómo defienden, como perros de caza, sus intereses económicos y jamás los sociales con la malhadada construcción del aeropuerto en Texcoco que fue siempre contra el sentido común para convertirse, como denunciamos hace cuatro años, en el mayor fraude del régimen peñista y así fue. No somos adivinos, simplemente analistas que no se dejan deducir por los dineros de la inmoralidad; y escribo en plural por decencia.

No debe haber salida para Peña que no sea la que lleva a la prisión. Se lo debe Andrés a sus treinta millones de votantes, también a todo México.

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05 Noviembre 2018 04:00:00
Mundo al revés
Con franqueza me quedé paralizado al escuchar, por las redes sociales dominantes, los gritos en Brasil tras la victoria de Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, el ultraderechista que no ha tenido rubor para declararse a favor de la tortura, contra las mujeres en puestos públicos y los grupos minoritarios:

--¡Viva la Dictadura!

No hay precedentes de tal cosa en una nación en aparente paz. Quizá con Mussolini o con Hitler, y en México bajo la batuta de los efímeros e ilegales imperios de Iturbide y el enajenado barbudo de Miramar, pero siempre para acotar derechos a cambio de obras de relumbrón –digamos al etilo de la Puebla de Moreno Valle, podría concebirse este escenario que, equivocadamente, creímos superados y ahora nos salpica el rostro, todo el cuerpo, la vida. El mundo vota al revés, en cada una de las esfera conocidas, o se deja llevar por la manipulación mediática ahora, sobre todo, por Internet.

Lo que no cede es la diferencia de clases, ni bajo la autocracia ni elevando la fe democrática al estilo de quienes la ofrecen para luego instalarse en el poder por una eternidad. Esperemos que no sea el caso de México, a partir de diciembre próximo, porque no sé si aguantaría el tejido social un engaño de tan altas dimensiones. Las cuerdas están por romperse.

Por ejemplo, la consulta sobre dónde debe ubicarse el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México –yo voté por el de Santa Lucía en combinación con el actual para asestar con ello mi pequeño golpe a los ladrones empresarios confabulados-, no se dio en términos democráticos mínimos. La tinta sobre mi pulgar se esfumó en dos horas aunque, claro, por dignidad solo crucé una sola boleta y no cinco como presumieron algunos, los más infiltrados del viejo priísmo, en medio de una secuencia de curvas sinuosas, sin control, y con la pobre convocatoria de un millón 67 mil personas –sin que pueda precisarse a quienes se burlaron del proceso acudiendo dos o hasta cinco veces a las mesas-. Pobre, insisto, porque un ejercicio de esta naturaleza, a nivel nacional, no puede darse por válido con apenas el uno por cierto de concurrencia respecto al registro del Padrón Electoral que es de casi 90 millones de ciudadanos.

Mientras ello sucede, muere un migrante en la frontera entre México y Guatemala, se reducen espacios a los miembros de la célebre caravana y éstos son rescatados por los pobladores de los municipios más humildes, quienes siempre son más generosos, dotándoles de alimentos, mantas y zapatos. El ejemplo de hospitalidad de los mexicanos contrasta con los planes desiguales y denigrantes de los gobiernos atenidos a las instrucciones y deseos del “anaranjado” señor Trump, el más antimexicano de los mandatarios estadounidenses de la historia y el más ambicioso en cuanto a sus proyectos de expansión.

¿Qué va ser el inminente presidente de México ante esta crisis que lo saluda? ¿Consultar si los propuestos miembros de su gabinete, igualmente el ampliado, merecen o no la confianza pública, un asunto mayor al del aeropuerto? ¿O pedir la opinión del uno por cierto de los empadronados para decidir si deja al ejército patrullando las calles o si forma otra guardia nacional para suplir a la inútil, hasta hoy, gendarmería?

En buen lío estamos todos.


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04 Noviembre 2018 04:00:00
Librarse de Peña
Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones -cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro-, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de Peña Nieto y mandarlo a las crujías; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad... dentro de un mes; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, Peña podrá retirarse, al fin y con sus males físicos a cuestas, a gozar de cuanto robó al erario durante su sexenio; y a la hora del divorcio, podría optar por Rosario Robles como tercera consorte... si se trata de que voltee la cara.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del actual mandatario” en finiquito para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, Ángel Aguirre rRivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa por ahora bajo la asfixia de la cárcel en tanto, lentamente, se cocinan sus nexos tratando de evitar que tales lleguen demasiado arriba entre las jerarquías políticas... del futuro inmediato.

En la misma línea, la de la impunidad, se dio la información sobre la socorrida casona de La Palma, en Sierra Gorda números 150 y 160, propiedad -se dice- de la primera dama como resultado de sus ahorros y créditos bonancibles, si bien una de ellas fue cedida por Televisa a los diez días de formalizarse el matrimonio del entonces gobernador Peña nieto y de la celebridad de las pantallas chicas, Angélica Rivera Hurtado. Por lo general, los mandatarios solían invertir en sus futuras casonas en el último año del sexenio so pretexto de encontrar un lugar donde vivir de acuerdo con la condición de expresidentes. ¿O acaso el señor peña nieto estaba pensando, en serio, en retirarse por esos días turbulentos de 2014? De ser así nos hubieran salido baratas las residencias.

Más allá de frivolidades y notas para las revistas rosas -una de las malas ideas importadas de España en donde la aristocracia parece estar siempre en un escenario teatral para solaz de los plebeyos, es decir la “prole” en el vocabulario de Mónica Peña-, la realidad indica que si durante el oscuro sexenio de calderón las cifras de las mismas ONG situaron en cien mil el número de víctimas y en veintisiete mil el número de “desaparecidos” -por desgracia el transcurrir del tiempo es una paletada sobre los sepulcros, aunque tal no se acepte, explicablemente, por quienes sufren las ausencias expandiendo el rencor-, en cuanto va del sexenio peñista existen registros que demuestran que y se rebasó, con mucho, a la administración -funeraria- anterior, como consecuencia de la guerra intestina entre mafias más un número indeterminado de personas, miles de ellas, cuyas ausencias parecen inexplicables para la autoridad.

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01 Noviembre 2018 04:00:00
La ética perdida
En la ruta hacia la incertidumbre, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés, el presidente electo que quiere devorarse noviembre, le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balance entre los intereses cupulares –no copulares, por favor-, fueron determinantes en 2017. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priísta Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anulas las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira Valdez, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores –lo son todavía- son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, en esos días de medir fuerzas, Ricardo Anaya Cortés salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el Ministerio Público, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en los Estados Unidos al terminar con sus juegos políticos. Tiene mucha vida por delante el niño maravilla y, curiosamente, luego de haber sido exonerado de las acusaciones mediáticas logró tener el papelito para pasar por encima de “El Universal”, por ahora, porque el diario en cuestión asegura que apelará ante el juez.

Naturalmente, Anaya, muy cuidadoso de sus haberes y de cuanto dispone en su pequeño refugio hogareño de Atlanta, Georgia –tenemos la dirección exacta pero no la damos para no poner en el blanco a su esposa e hijos-, pretende realizar el sueño de buena parte de los mexicanos ricos que sólo abogan por su país sacado la mano a miles de kilómetros de su territorio, o cientos cuando menos. Al mismo tiempo, claro, optó por el silencio en cuanto a la controversia contra el tribunal electoral y el fraude cometido contra el panista Guillermo Anaya Llamas, dos veces candidato a la gubernatura de los Moreira, y vilmente apuñalado por fuera y por dentro.

Podríamos seguir la secuela con el caso Puebla en donde los votantes no parecen interesados en resolver la mancha electoral que cayó sobre ellos en julio pasado pese al efecto López Obrador. Más bien están cansados, demasiado, como si de verdad hubieran luchado contra regímenes tan retardatarios como el de Bartlett –hoy redimido porque le dio la gana a Andrés-, Mario Marín Torres o Rafael Moreno Valle y su hijastro político Tony Gali, además de su obtusa mujer que le cubre las espaldas más abajo del cinturón.

Con esta ética, muy al estilo del señor peña, caminamos hacia el finiquito... dentro de 30 días, sólo un mes. Y, por supuesto, la democracia, tan alejada y tan lenta, no podrá alcanzarnos en la ruta hacia la barranca de la ignominia. Sin ética el futuro se tuerce, como los árboles que se doblan desde su nacimiento, y la perspectiva se nos aparece oscura, tenebrosa... y, sobre todo, violenta.


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31 Octubre 2018 04:00:00
Dineros muertos
Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores –cuya semilla germinada es azul-, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y este solo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!
Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Esta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados” –desde legionarios hasta maristas-, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material. No cuenta el espíritu individual del amor –social- ni la conciencia colectiva.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del gobierno; son quienes conforman el penoso siete por cierto que apoya al régimen peñista, no los burócratas ni el ejército como algunos explican torpemente.

Son esos mismos recursos los que sirven para administrar las campañas proselitistas, ya iniciadas de hecho, pese a la promesa de usar esos fondos –con un tope de 486 millones por partido-, para auxilio de los damnificados por los terremotos de septiembre pasado y la consiguiente reconstrucción de capillas, edificios y viviendas en regiones abandonadas a su suerte: En Jojutla, por ejemplo, un ventarrón derribó, hace unos días, la deficitaria estructura de las aulas “reconstruidas” –ya vimos que no- con materiales baratos y poco resistentes. Claro, ello llevará a volver a empezar con las consiguientes concesiones a los socios del peñismo, el más deplorable de la historia moderna, y cuya estructura resiste, por la inercia presidencial, los escándalos de Odebrecht, Higa, Norman Foster y socio –el yerno de Carlos Slim Helú-, y demás constructoras rebosantes de prestanombres-socios.

No puede negarse que el asco es tremendo y ya va a la par con el rencor. Y solo los pueblos masoquistas, como lo ha sido México en diversos momentos, pueden arrostrar el ignominioso signo de los dineros muertos en manos de los muy vivos hijos... de la política.

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30 Octubre 2018 04:00:00
» Elogios Podridos
¿Tiene autoridad moral Miguel Alemán Velasco para asegurar que Enrique Peña “respetó” las libertades durante su Administración? ¡Ninguna y hay que decirlo con fuerza! Miguelito es hijo de uno de los grandes prevaricadores de la nación, Miguel Alemán Valdés, expresidente de la Republica ostentó el mayor cargo ejecutivo entre 1946 y 1952-, y por la fuerza del nepotismo disfrazado alcanzó hasta el rango de gobernador de Veracruz que combinaba con la dirección de sus empresas y la venta de sus acciones de Televisa, acaso para disimular un poco. Es fama que en aquel entonces, entre 1998 y 2004, pasaba más tiempo en la capital del país que en la de su estado.

Recientemente, el junior más afortunado de México, con un capital considerable que, sin embargo, no aparece en el semanario Forbes, pretendió apropiarse de las candilejas, al estilo de Chaplin –autor de la bella melodía que lleva este nombre-, para lanzar a voz en cuello, cual si fuera un son jarocho, una letanía de elogios al señor Peña de entre los cuales destacó una sentencia asombrosa:
--El signo del gobierno de Peña es haber respetado las libertades.
Nadie supo a ciencia cierta a lo que se refería a no ser, claro, si se trataba de la manera cómo aplicó la impunidad al exgobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, cuya libertad parece haber sido asegurada por la influencia del peñismo y contra la soberanía de esta entidad tan injustamente estigmatizada y mancillada. Y otro tanto puede aplicarse por la vehemencia judicial puesta en la reducción de la pena del oro Duarte, el veracruzano, que sientan precedentes para otros sujetos de su ralea: Yunes Linares, Graco Ramírez, Moreno Valle, Astudillo Flores, Quirino Ordaz Coppel, Alfredo del Mazo Maza, Ivonne Ortega Pacheco y su entenado Rolando Zapata Bello, Roberto Borge, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, Egidio Torre Cantú, Humberto y Rubén Moreira, Francisco Vega de Lamadrid, Claudia Pavlovich y una extensa lista que, por supuesto, no olvidamos.
Por aquí es por donde debe empezarse a combatir la corrupción, principal oferta del presidente electo, amén de llevar al debido proceso a Rosario Robles Berlanga, subcampeona de la corrupción, Gerardo Ruiz Esparza, Luis Videgaray Caso, los secretarios de Hacienda del sexenio con José Antonio González Anaya, concuño de Carlos Salinas en sitio preponderante, y a la cabeza de todos ellos, Enrique Peña Nieto.

La corrupción va ligada estrechamente al nepotismo como el que se pretendió instalar en Puebla, a costa de ventas de boletas, robos de urnas, tiroteos –un muerto lo que acrecienta la fama de Moreno Valle como asesino-, y sobornos pretensos al Congreso local denunciados por los nuevos legisladores de Morena y el Partido del Trabajo, quienes sitiaron al cacique y exmandatario convertido en senador y con deseos de seguir saqueando a su entidad bajo las faldas de su esposa, Érika Martha Alonso Hidalgo. Pero, ¿será su mujer o solo lo simula?
La aristocracia llegó con peña a los más altos estándares. Toca al presidente electo, si de verdad quiere cumplir con los mexicanos, poner a trabajar a la escoba de la justicia. ¡Queremos una República, no un simulacro con reyezuelos al frente!

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29 Octubre 2018 04:00:00
» Nuestras carcajadas
Es de carcajada. Los señores Fox, sobre todo él durante su campaña, asumieron que encabezarían un cambio estructural y no hicieron otra cosa que proclamar el continuismo arguyendo ignorancia sobre los avances logrados por el zedillismo, la era de la mayor simulación de cuantas recordemos, y elevado al señor Ernesto a la posición de adalid de la democracia por haber prohijado, con sus acciones empobrecedoras, el clamor contra el estado de cosas y luego procediendo con los consejos de la Casa Blanca para llevar adelante una transición sin sobresaltos; y esto, como sabemos, fue su mayor aportación.

Y, desde entonces, el continuismo, antítesis del cambio, se convirtió en el único proyecto de una derecha cortada a la medida del sistema, esto es del engendro priísta que impide las transformaciones sociales y decide cuanto le viene en gana contrariando, de esta manera y muchas otras, la soberanía popular.

Esto es, aunque se nieguen a aceptarlo, la clase política le ha dado a los mexicanos un golpe de Estado técnico con innumerables consecuencias, entre ellas la fusión ignominiosa de dos males que han carcomido a la estructura política nacional: el presidencialismo, mal antiguo, y la partidocracia, desenlace de la fútil pluralidad pretendida para fines de exhibición con vista hacia el exterior; por dentro bien sabemos que extender el número de curules y escaños en el Congreso sólo ha servido para vulgares acuerdos de las dirigencias con sabor profundo a chantajes.

Por todo ello es inadmisible que el señor Peña Nieto insista en lavarse las manos, diciendo que sus cifras son halagüeñas, encumbrado ya como el peor mandatario de la posrevolución acaso sólo detrás del “chacal” Victoriano Huerta Márquez, si bien éste alcohólico célebre sólo duró poco más de un año en el ejercicio del poder –con invasión estadounidense de por medio-, lo que extiende el efecto dañino de la administración federal a punto de terminar, insensible y penosamente antinacionalista.

¿Unidad para alcanzar el cambio, como dijo alguna vez enrique? Tenemos a una nación brutalmente lastimada por la reiteración de las ofertas incumplidas y la irreverencia contra un colectivo mancillado por la demagogia, siempre al alza, que pretende hacernos creer, una vez más, en la solidez nacional para “concretar los cambios” cuando ya está el señor peña por terminar su deplorable sexenio y no es capaz de demostrar resultado alguno salvo la cada vez mayor descomposición del tejido social y político. Su política bamboleante con la caravana de migrantes es otra guinda a su pastel podrido.

Sobre este punto no hay engaño. Están a la vista sus derrapes y sus reacciones viscerales que nos han llevado al abismo de un triunvirato oculto –Cienfuegos, Videgaray y Osorio-, asido al presidencialismo autoritario pero con el mandatario rehén de quienes lo resuelven todo a sus espaldas mientras el personaje central camina como los caballos de los picadores: Con los ojos vendados ante el peligro para no huir de ellos. Cada vez se mueve menos y habla de más, sin considerar que la sociedad toma sus palabras en sentido contrario, incluyendo los pomposos anuncios de sus obras magnas, como el escandaloso proyecto para el aeropuerto capitalino tasado en casi doscientos mil millones de pesos y cuyo avance apenas es del veinte por ciento en más de un año de dimes y diretes; eso sí, las comisiones ya fueron dadas por adelantado y llegaron a las manos cómplices.

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28 Octubre 2018 04:00:00
» Morelos, corroído
Son, sí, unos farsantes que esconden los rostros y agitan las manos en pro de sus propias fortunas, obtenidas de mala ley y con la sospecha sobre vínculos inconfesables que siempre eluden a la hora de rendir finiquito salvo en contadas excepciones. Se tiene a ocho exgobernadores detrás de las rejas y percibimos que no existe justicia pese a ello porque quienes se salvan son mucho más –acaso los peores- y solo los diferencia el grado de complicidad con los perentorios huéspedes de Los Pinos. Nunca, eso sí, se habían alcanzado los niveles de amoralidad en la Presidencia como en la administración federal en curso y en los gobernadores imitadores.

Con peña han tenido lugar los abusos más descarados, como el caso de Jabnel Carmona Bueno, una joven madre de 32 años, quien fue abusada sexualmente desde que tenía diez años y fue llevada por su padrastro a Alemania en donde la violó por vez primera. El sujeto, un rico empresario y propietario de un rancho donde cría caballos además de haber erigido un cortijo donde celebra corridas de toros, Leonardo Domínguez Adame, convirtió a la chica en objeto de sus bajezas, la peor de ellas hacerla madre, teniendo dos hijas con ella cuando apenas tenía catorce y dieciséis años, bajo el fútil argumento de que solo la usaría como incubadora porque su esposa, la madre de la víctima, ya no tenía posibilidad de procrear.

El monstruoso, desgarrador argumento, permitió a Leonardo registrar a las niñas como hijas suyas y de su mujer, esto es como medias hermanas de Jabnel, en un caso antológico de barbarie sexual. Y así, atemorizada por no querer sola a su progenitora, la niña toleró abusos incalificables, un día sí y otro también, durante casi dos décadas. Sumisa, callada, recibía regalitos supuestamente compensatorios como un “mapache” en condición de mascota y compañía. Hasta que tuvo el valor de salir, o pretenderlo, salir de su infierno.

Dos veces lo intentó. En 2013, cuando acabó en un siquiátrico costeado por Leonardo; y en este 2017, cansada ya de bajezas y ante el horror de que el sujeto, siempre armado y con una cáfila de maleantes alrededor, decidió llevar a vivir en sendas cabañas de su rancho a Jabnel, su madre y a otra chica, para saciar sus deplorables apetencias. Y fue la otra chica, con quien también tuvo hijos, la que intentó huir encontrándose en un laberinto interminable de pistolas y tiros. Entonces, Jabnel sacó su valor y se interpuso, subió a sus hijas y a su madre a la camioneta donde huía su compañera de desgracias y abandonó el rancho de marras.

Me llamó y le impulsé a denunciar los hechos, desde hace casi tres meses. Intenté que el fiscal, un pobre diablo llamado Javier Pérez Durón, y su auxiliar, Eduardo Mancera, se interesaran en el caso y prometieran celeridad. Nada hicieron, claro, porque el fulano este, Leonardo Domínguez, acudió a instancias superiores con las talegas de la corrupción y se pastorea delante de la casa en donde se apiñaron sus víctimas, con insolencia inaudita y sin que actúen las “autoridades”.

Tal es el dibujo, una negra pincelada, de la entidad que gobernaba Graco Ramírez cuando denunciamos los abusos. ¿Ahora entienden por qué fueron capaces de robarse hasta la ayuda a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado? No ha sido, ni mucho menos, lo peor de estos infames.

¡Cárcel para ellos!

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26 Octubre 2018 04:00:00
» Las risas de Peña
No son frutos del nerviosismo ni de una patología ante las masas al sentirse centro de las miradas; las risas de Peña denotan la ansiedad por los últimos días de poder, acaso la nostalgia que vive en soledad en Los Pinos o con el artificio de las compañías de catálogo –los de las televisoras son muy extensos-, o posiblemente el disimulo ante los catastróficos resultados de su administración.

Hace unos días, con motivo del 75 aniversario de la Secretaría de Salud –parece ser que todas las dependencias tendrán cumpleaños festivos en ausencia de acciones-, el señor Peña estuvo bastante jocoso y risueño; se carcajeaba de todo cuanto le decía el inútil titular del ramo, José Narro Robles, exrector de la UNAM para vergüenza de los universitarios, y aquel festín risueño dio lugar a la superficial sentencia: “En materia sanitaria tuvimos un sexenio de cien”. Acaso se refería a una graduación por miles porque, de otra manera, si cien es el total sólo sería confluencia de un cinismo enorme, una de las guindas del fin de la administración más deplorable en materia de justicia social, de economía, de política, de todo. ¿Alguien se anima a realizar la escultura de Peña para los jardines de Los Pinos? ¡Qué oprobio!

En nuestro país, por si lo ignora el aún titular del Ejecutivo, una de las mayores desigualdades se da, precisamente, en el sector salud. No sólo me refiero al desabasto extremo de medicinas sino a la escasa atención a los derechohabientes del Seguro Social, el ISSSTE o el Seguro Popular que se quedó en pañales mientras se abandonaba a decenas de hospitales sin que siquiera se procediera contra los mandatarios que dejaron morir decenas de niños, por ejemplo en Comitán, Chiapas, cuna de la alevosa Elba Esther Gordillo, en donde Pablo Salazar, ahora escudero de Andrés, no rescató a varias decenas de criaturas abandonadas, enfermas, en un sanatorio inconcluso. O en Veracruz en donde se dispuso agua como tratamiento contra el cáncer hasta que los infantes, decenas de ellos, murieron.

¿No habrá justicia para las víctimas? ¿Ni procesos para los responsables? Habrá quienes piensen que tales no deben figurar en el “100” de efectividad dictado por peña y sus adalides ignorantes y negligentes, ni alterarlo para seguir mintiendo hasta que el nuevo régimen, a partir de diciembre, lo tolere. ¿O los vamos a perdonar también, Andrés, aunque no olvidemos? Esto no sería razonable ni democrático.

Ya son demasiados los señalamientos contra Peña y su gobierno; el del sector salud, me consta, es apabullante por las historias de terror que me han llegado desde ellos. Sin medicinas, ni camas, ni médicos dispuestos a llegar a lugares “lejanos” –de sus domicilios se entiende-, ni incentivos ni la mínima atención. Agua para el cáncer, podría resumir la sentencia. Y el presidente saliente se carcajea y habla de un 100 por ciento de efectividad. ¿Dónde ha estado el miserable todos estos años? No es posible perdonarlo.

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25 Octubre 2018 04:00:00
» Basta de demagogia
La consulta sobre el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, misma que comandará Claudia Sheinbaum Pardo –por curiosidad, ¿alguien sabe quién es el padre biológico de su hijo?; algún día les cuento la historia con ribetes políticos, se ha convertido en una suerte de malos augurios sin definir aún el resultado; de cualquier manera, perdemos, además del malestar evidente de la Fuerza Aérea, bastante relegada por cierto, por estar en cauce de combinar sus maniobras militares con los vuelos comerciales incluso internacionales. (Por cierto la reducción de vuelos y aeronaves de Aeroméxico pinta un mal escenario para el futuro inmediato en este sector).

Por otra parte, la caravana de emigrantes centroamericanos puso al presidente electo en el trance de evitar un enfrentamiento con el “pato” Donald Trump, del norte, encendiendo un fervoroso canto de solidaridad al anunciar la creación de miles de visas de trabajo –serán millones en poco tiempo-, para los centroamericanos inmigrantes y así evitarles el trance terrible de cruzar las líneas con os Estados Unidos. Para Andrés, según parece, es mejor que se queden en nuestro país mientras medio millón de compatriotas, cada año, no tienen otro remedio que hacinarse en tráileres para ser llevados a través del desierto y dejados a mitad de este como carnada para los buitres de la Border Patrol o, de plano, para los carroñeros de verdad.

Esto es: no puede hacerse lecturas simples cuando globalmente confrontamos un volumen de injusticias y desigualdades locales tan inmenso. Porque, precisamente, una manera de combatir las persecuciones de los llamados indocumentados, decenas de los cuales mueren en la terrible aventura de la preservación porque en su patria ya lo perdieron todo hasta la posibilidad de vivir, es dotándoles de trabajos dignos, aunque no tengas visas por ser nacionales, para poder solventar sus dramas financieros. Un banco popular no sería una mala idea considerando que los humildes son los más responsables pagadores.

El altruismo oficial debe comenzar en casa aun cuando se tenga una mentalidad humanista que pudiera abrazar a los hermanos del sur; pero es absurdo abrir la puerta del sur cuando no podemos hacer lo mismo con la del norte, en donde para colmo se consolida el muro de la ignominia que infama la falsa “amistad” de nuestro país con el poderoso e impresentable vecino. Yo no sé si a los hermanos centroamericanos, a cambio de sus vías de trabajo sugeridas por Andrés se les entregará, al mismo tiempo, sus influyentes credenciales del INE con la vista puesta en el futuro de la “cuarta transformación”. Cuidado con este pensamiento hondamente demagógico.

Por cierto, ya que hablamos de bancos, la especulación está en su apogeo con la siembra de incertidumbre y de falsas esperanzas. ¡Cómo se benefician los financieros de España y los Estados Unidos, expertos en lavar dinero del narcotráfico, cada vez que hay crisis en México! Es hora, señor presidente electo, de ponerles un alto antes de que nos devoren hasta las entrañas.



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24 Octubre 2018 04:00:00
Gobierno paralizado
Un gobierno sin pilares se derrumba, salvo en México en donde, como lo atestiguamos hace treinta y tres años tras los terremotos que colapsaron varias sedes oficiales, las acciones corren por inercia y nada sucede cuando llegan los movimientos telúricos de la política. No hace mucho lo observamos con la salida hace un año, pero semanas atrás concertada, de Raúl Cervantes Andrade de la Procuraduría General, el tercero de lo que va del sexenio peñista, cuando tiró su renuncia, en una comparecencia en el Senado con tintes de rabieta –“no quiero prensa, es una reunión privada”, argumento inadmisible cuando se daba en el recinto de la Cámara Alta y el personaje era funcionario público-, por considerar que su figura -¡qué importancia se dio!-, detenías las iniciativas de los operadores de Los Pinos.

Se fue Cervantes Andrade –el segundo apellido es necesario, no sea que Aurelio Nuño lo confunda con “el manco de Lepanto”-, sin sutilezas ni sorpresas acaso como él pretendía, en los prolegómenos de los inefables “destapes” de candidatos y con la Procuraduría General convertida en un espejismo irrelevante, por donde pasan los criminales que el sistema lincha y son más fuertes las ausencias de quienes ejecutan y siembran el terror por todo el país.

Los otros procuradores “peñistas” fueron Jesús Murillo Karam, integrante del grupo hidalguense cuya salida –por enfermedad, dijeron-, redujo la operatividad de su coterráneo, Miguel Ángel Osorio Chong y acaso lo hundió en las redes de complicidades tejidas por el primero; luego siguió la abogada “televisa”, Arely Gómez González-Blanco a quien recibieron con la peliculesca fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán por aquel túnel en donde hasta sus pantuflas dejó. Si le sirve a este de consuelo yo podría devolvérselas, previa gestión con un amigo mío. ¿Cómo es que no se han inventado una serie como la de la “Fiscal de Hierro”, en donde se pinta, de cuerpo entero y con bastante acierto, al nauseabundo proceder judicial en México? Sería un éxito si se da cuenta de los encuentros del célebre “capo” con algunos miembros del gabinete peñista y de otros infiltrados en la oposición como, digamos, Emilio Gamboa y Manuel Bartlett. Si quieren más nombres no cabrían en este espacio.

Y luego, Cervantes. ¿Alguna de las graves afrentas contra los mexicanos fue atendida? Ni siquiera los palpables casos de corrupción –Higa, Odebrecht y Norman Foster con su aeropuerto empantanado-, ni las masacres humanas cometidas en Tanhuato, Tlatlaya, Allende –en tiempos de calderón-, Apatzingán ni las cientos de desapariciones forzadas, entre ellas las de los normalistas de Ayotzinapa que pusieron a esta población de Iguala, Guerrero, en el mapa de los horrores y la barbarie. ¡Y ya hasta hubo alternancia en esta entidad... a favor de un priísmo igualmente matón y repulsivo! Nunca sale ganando la sociedad.

México, traicionado y ofendido, reclama justicia y se encuentra con sitios vacíos... dicen que hasta el primero de diciembre con la cola de Rosario Robles por prenda.


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23 Octubre 2018 04:00:00
» Gobierno muerto
La administración de peña está muerta; sin embargo, al espíritu chocarrero, el mismo que nos engañó y depauperó bajo el supuesto de “Mover a México”, revolotea por Los Pinos escarneciendo a los mexicanos, privatizando el agua, dejando a buena parte de la Ciudad de México y del Estado circundante sin abasto del líquido indispensable. A todos les tocó por igual, a pobres y ricos, en una espiral de rencores encontrados entre un gobierno rapaz y un pueblo que decidió, el primero de julio, sacudirse a las ratas que carcomían nuestras entrañas; aunque, debemos apuntarlo, aún esperamos JUSTICIA y no perdón ni olvido ni amnistías.

El legado de peña no puede ser más atroz. Si se calculaba en 130 mil los muertos durante la magra gestión del miserable Calderón, en el lapso actual, próximo a concluir, la cifra se elevó a trescientos veinte mil, cuando menos, además de más de 30 mil desaparecidos de acuerdo a los recuentos oficiales mentirosos como los de las víctimas de la masacre de Tlatelolco en 1968: Hablaron de 28 fallecidos, nada más, cuando había cientos de familias en busca de sus hijos, hermanos, esposos y de jovencitas valientes, excepcionales, que hubieran podido sacar al país de la bancarrota de valores en vez de la ladrona Rosario Robles Berlanga, la primera de la lista cuando se decidan a iniciar el combate a la corrupción; ¿cuándo? ¿el primero de diciembre?

Ya hemos dicho que, en trece años, de 2001 al 2014, ciento cincuenta mil personas perecieron en Afganistán como fruto de la invasión estadounidense que luego proseguiría a Irak y a Siria en donde, en este momento, el duelo entre dos fanatismos –el del Islam y el de Trump-, van en concordancia con los peores momentos de la historia, desde los horrores del Holocausto y, en general, de la Segunda Guerra Mundial. En nuestra tierra, la de Mesoamérica, igualmente se vivió el genocidio brutal que algunos petulantes insolentes llaman “conquista”. Y así por el estilo.

Bien sabe el presidente electo, a poco más de un mes de su asunción al timón del ejecutivo federal, que nada podrá avanzar, si de verdad busca acabar con la amoralidad pública, si no remueve en el pasado los orígenes de todos los males del presente que contaminan, ya desde ahora, el futuro. ¿Por qué insiste en colocar a su gabinete a remedos del viejo régimen? ¿Por qué su apoyo soterrado a dirigentes tan despreciables como Elba Esther o “Napito”, aunque este se haya convertido en una suerte de “adalid” de los trabajadores para justificar la toma del fuero constitucional? Solo le falta incorporar a Carlos Romero Deschamps –otro fuerte candidato para ir a prisión-, y el anciano Víctor Flores Morales, líder unos ferrocarrileros sin trenes y repulsivo maltratador de periodistas. No olvido, pelafustán de las rieles.

López Obrador no heredará un país en bancarrota, sino un cadáver al que intentaremos resucitar con la energía de todos, no la de un solo hombre. Nadie está por encima de la soberanía popular y esta delinea correctivos ahora, antes de que sea demasiado tarde. En sus manos está, presidente electo, con el aval del 46 por ciento de los mexicanos, ya no de la mayoría absoluta porque en esta no se consideró, en julio pasado, al 30 por ciento de quienes no acudieron a votar y a cuantos lo hicieron anulando sus boletas y despreciando a todas las opciones.


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22 Octubre 2018 04:00:00
» Los días por llegar
Para muchos todavía será una larga espera bajo el peso de la incertidumbre; otros, en cambio, hacen hasta novenarios rendidos ante la esperanza que alumbra a partir del ya muy próximo primero de diciembre. Por un rincón, se invoca al diablo para ver si el camino se tuerce hacia el inframundo; más allá, el pueblo sonríe, porque ahora sí, le llegó la hora final a los infames y habrá de iniciarse una nueva era en donde la corrupción sea extirpada porque así lo dijo el presidente electo. Nunca, eso sí, había sido tanta la expectación.

Un mes y nueve días más. Menos de cuarenta como los que destinó Jesús, de acuerdo con la Biblia, a su retiro en el desierto donde repelió las tentaciones de Satanás encarnado en México por la clase política siniestra, capaz de convertir a un santo en un mero recaudador de botines arrancados a la comunidad nacional, despojada hasta de su soberanía, en plena rapiña contra el país y su futuro. La privatización del agua es el fin, al parecer, de la opereta peñista, asfixiante e indecorosa. Y, sin embargo, pese a tantas matanzas y tantos peculados por él solapados y hasta alentados, lo soportamos ya casi seis años.

Dentro de un sexenio exacto, Andrés Manuel habrá cesado en sus funciones –el 30 de septiembre de 2024-, si la fuerza y la salud endeble le acompañan, y entonces no habrá viraje alguno que le permita retomar la ruta de la historia. Por ello, claro, nadie espera que, de verdad, deje pasar la oportunidad de cortar de raíz los cimientos podridos del pasado para construir el andamiaje de la nueva República, como él dice, o el de la cuarta transformación de una patria que es más vulnerable, depauperada y ausente de moral en la cúpula del poder, el del peñismo como remate de la derecha, como nunca lo había estado. Redimir lo bueno, en tales términos, es desafío para titanes.

Durante cuatro meses, Andrés no ha soltado la cola al tigre ni se ha permitido respiro. Si la suelta, la bestia engendrada en la inmundicia de la corrupción le encajará sus garras; y si para tomar aire en el último tramo de la carrera agotadora dejará a sus seguidores “con el Jesús en la boca”, esto es entre la desesperanza y el rencor profundo. De allí el imperativo de que el próximo jefe de Estado, quien lo será durante cinco años y diez meses, cuide al máximo su salud y su seguridad. Los malvados ya saben que va sin escoltas; los perros del mal están tan listos como los miembros de una ayudantía silente y de cuestionable capacidad de maniobra.

Treinta y nueve días para asegurar y asegurarse contra las tentaciones de Lucifer –Alfonso Romo, Manuel Bartlett, Esteban Moctezuma, Alfonso Durazo, “Napito” y un largo etcétera-, para que entre a sus respectivos aros. Romo ya lo paseó por sus heredades de Chiapas desde donde arrancará el Tren Maya –un proyecto loable y necesario-, que no debe caer en las garras del tigre de la ambición ni dormitar en las cuevas de los cómplices.
México es muy grande; pro NO soportaría una decepción más y mucho menos del tamaño de la gracia concedida a Andrés.


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19 Octubre 2018 04:00:00
» ¡Calma, fanáticos!
Al presidente es menester cuestionarlo con el rigor al que obligan sus constantes desaciertos. Recordemos que son dos las grandes defensas de la sociedad mexicana contra el autoritarismo y los propósitos de ganar la eternidad por parte de quienes portan la banda tricolor y se creen semidioses dignos de la veneración popular –aunque viajen en líneas comerciales y espere a que le acerquen la nave a los túneles en vez de bajar de un avión con un paraguas-, libres del escrutinio público. Lo más grave es que la fanaticada los sigue y aprueba cada paso aunque no sepan cuál es la dirección del mismo.

Tales incondicionales, puestos de rodillas como sin adoraran a un santo o al dios encarnado, aseveran que nadie debe interrumpir sus esperanzas y cuantos lo hacen es menester enviarlos al infierno donde ya retozan varios expresidentes malditos en medio de las torturas eternas; a cambio de ello, no faltan mujeres, y no pocos hombres también, cuya defensa de su “cabecita blanca”, como llaman a Andrés, cae en lo grotesco al aludir lo indefendible e intentar convertirlo en una nota falsa solo porque ellos lo dicen y bajo el alegato superficial de que solo se busca desacreditar al ícono intocable. Y con tal apoyo, no de todos los mexicanos –treinta millones votaron por él, veinticuatro no, y treinta millones más registrados en el padrón no acudieron a las urnas-, pero sí de las mayorías camarales y de la “cargada” de gobernadores y ansiosos de huesos, el mandatario futuro, el que deberá obedecer, va convirtiéndose en mandante, quien ordena y decide todo.

Cuidado. El presidente de la República no pude darse el lujo de ofender, fustigar o perseguir a un sector de mexicanos, salvo si son parte de la delincuencia feroz y deben ser reducidos a prisión, como tantos políticos que han hecho más mal que los peores sicarios –Salinas, Calderón, Fox, Peña, Gamboa, Beltrones, etcétera-; los demás, aunque sean reaccionarios, persignados o simplemente contrarios al gobierno, por convicción o conveniencia –hay de todo-, tienen el derecho, en democracia, de ser respetado. Por ello, es menester devolverle, quienes se sintieron aludidos –no es mi caso-, con el despectivo calificativo de “fifi”.

Ya en campaña, Andrés, a mes y medio de la jornada electoral, destazó a su seguidor más cercano –si pudo considerarse así a treinta puntos abajo-, con un solo apodo: “Ricky Riquín Canallín”. El sobrenombre fue tan brutal que significó un golpe bajo cinturón, sin intervención del árbitro de la contienda, que le sacó el aire y no posibilitó su recuperación pese a sus extensos discursos y su desesperada reacción por enfrentar al desbocado jamelgo ganador. Ninguna sanción, por cierto, se impuso al aspirante agresor a pesar de que el apodito era, como lo es, injurioso y venal.

Esta no puede ser la manera de gobernar. Se votó por un mandatario –quien obedece a la soberanía popular-, y no por un mandante, quien ordena, que impone sus reglas en contra de la condición más elevada de la democracia: La discusión, el debate, el derecho a cuestionar. Sin esta nos acercaremos al totalitarismo y no al gobierno popular por el que pugna quien no quiere custodios militares alrededor sin percatarse de los riesgos por correr cuando los desechados miembros del Estado Mayor Presidencial, conocedores de los recovecos presidenciales, pretendan desquitarse, como lo han hecho tantos militares convertidos en sicarios.
Cuidado, Andrés, que la historia apenas comienza.

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18 Octubre 2018 04:00:00
» Tapaderas oficiales
¿Cuándo va a responder peña Nieto, en esta su fase de finiquito, por las desviaciones inmensas del erario, la estafa maestra entre ellas, los contratos lesivos a favor de sus cómplices, como Juan Armando Hinojosa del Grupo Higa, y las evidencias sobre las malas construcciones de las obras públicas con el aval del siniestro Gerardo Ruiz Esparza –el “Gerardo” de este sexenio, recordando al del anterior, García Luna-, quien ya fue exonerado por su colega de gabinete y exprocuradora general, Arely Gómez González Blanco, hermana del vicepresidente de noticias de Televisa, Leopoldo, conductor además del programa “Tercer Grado” que concita las parciales opiniones de los hijos de Televisa.

En el colmo de la temeridad judicial y política, la señora Gómez, de rumboso y fracasado paso por la PGR desde donde observó la peliculesca fuga de “El Chapo” Guzmán Loera por un túnel construido en las narices de sus custodios desde un penal supuestamente de alta seguridad hasta una choza distante a kilómetro y medio del perímetro carcelario, optó por considerar como “caso cerrado” la negligencia criminal del secretario de Comunicaciones y Transportes, Ruiz Esparza, en cuanto al ya famoso socavón del paso exprés por Cuernavaca, “deslumbrante” estructura que solo sirvió para agigantar la petulancia de los funcionarios pese a la evidente construcción defectuosa –para ahorrar y ampliar los dineros a repartir por los corruptos inmersos-, que provocó la muerte de un padre y su hijo en plena oscuridad. Dos crímenes por donde quiera verse.

Por supuesto, no puede soslayarse el peso de la tapadera mayor, Rosario Robles Berlanga, cuyo paso por la Sedesol, primero, y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), se caracterizaron por utilizar el método “Rosario” –bautizado en su honor-, para desviar fondos públicos hacia empresas fantasmas pasando por universidades “patitos”. Bastaría este episodio para formalizar debido proceso contra ella y sus socios, los respectivos secretarios de Hacienda: Luis Videgaray Caso, José Antonio Meade Kuribreña y José Antonio González, el concuño de oro –de Carlos Salinas-, y el patrón de los mismos, el de la banda tricolor que entregará hecha pedazos el ya muy próximo primero de diciembre.

¿Y qué decir de los malandrines empresarios de minas o cuidadores de estas, como prestanombres, que se atreven a negar el paso, armas en ristre, a los representantes del presidente electo y ya señalados para ocupar la Secretaría de Comunicaciones, la SEDATU y la del Medio Ambiente. Los tres funcionarios en cierne llegaron a la mina Tezoyo, en Tezoyuca, y fueron interceptados con violencia por los empleados de Martínez y Villegas SA de CV, cruzándose amenazas. Es obvio que, en un Estado de Derecho, la minera deberá responder al próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, así como al de Energía, dado que del sitio, de manera ilegal y sin límites, se extrae la tierra para la construcción del discutible nuevo aeropuerto de la CDMX.

Solitos, los mineros y los falsarios se han metido en el cuello de botella que lleva a la prisión. ¡Basta ya de concesiones inmorales! El subsuelo, de acuerdo a la Constitución, pertenece a los mexicanos y no a unos insolentes que rumian por las células de la ambición.

Este es uno de los primeros desafíos del presidente electo. ¿Perdonarlos o aplicarles la justicia en su nivel más alto? No olvidaremos.
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17 Octubre 2018 04:00:00
Robar, la institución
La secretaría de la corrupción debe considerarse el súper ministerio del presente y el futuro aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro (a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, hasta ahora, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta Márquez, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 millones de dólares por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida-, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias, entre ellas la admisión del fraterno presidencial como socio. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco Mendoza, quien permaneció en la secretaria de Comercio y Fomento Industria buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales. Y así dio cauce a la alternancia en la que maniobró, sin moral alguna y desatada para suceder a su marido en un plan reeleccionista disfrazado, fue la señora de las muchas faldas, Martita Sahagún, quien mantiene al jamelgo Fox en su rancho para ser visitado hace un año, en helicóptero oficial, por el entonces secretario de Hacienda y presidenciable, José Antonio Meade Kuribreña. Hilos conductores.

Y, desde luego, nadie puede negar a la rufiana Alejandra Sota Mirafuente, el papel de represora, distribuidora de millonarias prebendas y alcantarilla de las cloacas de calderón, en rivalidad permanente con la Margarita de las estrellitas que quiere bajar para contarlas en sus manos como las conchitas de María bonita. Fue Sota la que comenzó la rufianesca tarea de perseguir y acorralar a los periodistas, inventando historias y fabricando montajes, en medio del escándalo.

Desde luego, la corrupción creció con peña hasta niveles inimaginables, guiados por sus tíos, sobre todo el intocable Arturo Montiel pero también Alfredo del Mazo González, para satisfacer las estrategias de Carlos Salinas quien parece tener todas las barajas en la mano para hundirnos en 2018 con o sin terremotos de por medio. Ahora no se señala a nadie en especial porque el conjunto mismo es la corrupción. Nadie se salva porque todos son cómplices y en estas circunstancias apostaban, incrédulo, a la pulverización de las oposiciones para que el PRI de los miserables continuara en el poder con porcentajes mínimos de electores; por eso triunfó la apuesta de Andrés, el señor de los anillos que convierte a los mafiosos de ayer en blancas palomitas buscadoras del frijol... con gorgojo.

¡No lo permita, señor presidente electo!

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16 Octubre 2018 04:00:00
» ¿Qué nos queda?
México es increíble. Nos han saqueado desde la época de la bárbara invasión española y sus tres siglos de degradación, y no han podido agotar las minas de oro y plata pese a que, en muchas catedrales europeas, brillan los metales preciosos provenientes de estas tierras y que ahora se distribuyen, todavía, canadienses, estadounidenses y chinos en proporción del 93 por cierto con la anuencia de los grandes millonarios mexicanos que se quedan con el 7 por ciento y sirven de prestanombres a las empresas multinacionales: Slim-Larrea-Baillères, el triángulo del poder económico.

Por si fuera poco, nuestra azúcar, por obra y gracias de los arreglos llamados USMCAN, en español debiera ser EUMCAN –suena mejor y menos enredado-, nuestra azúcar será vendida a nuestro “altruista” vecino del norte en 42 centavos de dólar el kilo, la mitad de lo que nos cuesta a los mexicanos –entre dieciséis y diecisiete pesos lo que equivale a unos 84 centavos de dólar al tipo de cambio actual-, como resultado de una avasallante negociación llena de turbulencias y de la que resultó el héroe el “pato” Donald Trump, ahora una especie de aliado del presidente electo de México a quien llena de elogios que ruborizan.

Con las plataformas de petróleo subastadas a políticos de tan buena ley como Carlos Salinas y Emilio Gamboa, entre otros cómplices del peñismo, y una ausencia real de definiciones sobre lo que hará al respecto el presidente electo, no quedan grandes fuentes de ingresos para la futura administración. Este es el signo mayor de la depauperación del país para beneficiar a los cómplices más sobresalientes del sistema. Y, para colmo, será el capital privado, como anunció ya Andrés, el que financie al nuevo aeropuerto a falta –dijo López Obrador- de fondos públicos para ello.

Interpretando lo anterior queda claro que el gobierno heredado al tabasqueño enfermo –cardiopatías amén de quema de tres nervios del cuello que ponen en peligro su movilidad física-, es menos rico en recursos pecuniarios que las grandes fortunas de los cien mayores multimillonarios de México por lo que cabría preguntar si valdría la pena entregar la Secretaría de Hacienda al capital privado para que, con sus ilimitadas fortunas, pudieran apostar al desarrollo a costa de la depauperación colectiva legada por el atroz neoliberalismo. Quienes tienen el dinero ya no son los mexicanos en su conjunto con todo y la esperanza en el futuro.

Pese a todo, Andrés mantiene el lenguaje propio de un candidato a pesar de sus múltiples incongruencias. Solo se salvan dos promesas: No subirse al avión presidencial –que ya falló dos veces en el último mes-, y abolir la reforma educativa y sustituirla por otra dirigida a elevar la educación de calidad de quienes serán y construirán el futuro del país. En todo lo demás ha existido un estira y afloja dentro de la conciencia del icono a quien no se puede cuestionar sin la reacción beligerante de parte de sus incondicionales.

Nada de arrepentimientos, ni de perdones ni olvidos.

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15 Octubre 2018 04:00:00
Tuertos al rescate
Algunos confundidos y otros panegiristas de la administración peñista –todavía los hay porque es mucho el botín a repartir-, insisten en que perseguir, reprimir, disparar contra varias decenas de jóvenes por haber secuestrado un par de autobuses y amagar con llevarse una “pipa” en apariencia llena de combustible, en la zona del genocidio de Iguala, está justificado y es proporcional: Esto es, un autobús tomado en rebeldía vale más que la demanda de justicia y las vidas de los muchachos cansados del mal gobierno. Una paradoja, sin duda.

Por supuesto, el plan de seguridad ordenado para varias entidades del país fue una reiteración del concepto fascista para reprimir y matar ya instalado desde el deplorable sexenio de Calderón cuya esposa, Margarita Zavala, quiso ocupar la silla presidencial sin poder deslindarse de las concesiones a favor de la guardería ABC de Hermosillo. Lo subrayo porque, a estas alturas, lo que no se vale es suponerse ignorante para solo apreciar el rostro amable sin adentrarse en las culpas graves del pasado. Si bajo este criterio funcionara la justicia, ¿cuál sería la balanza para determinar quiénes deben estar encerrados si los autores intelectuales de asesinatos, desde magnicidios hasta genocidios, están jugando a ser legisladores para negociar con la Administración federal?

La confusión sembrada por el gobierno en torno a los estudiantes perseguidos y baleados, hace cuatro años ya, para señalarlos como meros delincuentes, fue una estrategia bastante simple para JUSTIFICAR la matanza de aquel jueves 26 de septiembre de 2014 y tratar de desviar la atención mundial confundiendo las cosas: También los “43” –debiera hablarse mejor de los “42” porque uno de los desaparecidos era un soldado en activo y su presencia en la zona de la represión no tiene justificación alguna, ni la ha dado el mando supremo-, secuestraron camiones antes de ser brutalmente silenciados. Y hace dos años dos normalistas más de Ayotzinapa fueron acribillados en la carretera de Chilpancingo a Tuxtla, para reiterar y hacer crecer el genocidio con el cínico pretexto de dejar ver quiénes mandan.

Tal es el meollo del asunto en la cúspide de la manipulación colectiva. Aprovechar situaciones similares dándoles una interpretación sesgada y animando a muchos para que modifiquen sus criterios, dejándose llevar por las publicaciones inducidas por la oficialidad, respecto a uno de los mayores actos de represión desde la matanza de Tlatelolco en 1968. Pero de ello ni se acuerdan cuantos obedecen órdenes “superiores” y soslayan los precedentes.

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14 Octubre 2018 04:00:00
» Fracasos callados
Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse. Reparé en ello varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo. Ya pasaron casi diez años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008, el día en el cual Barack Obama proclamó su victoria en los Estados Unidos. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. Lamentablemente, la amnesia colectiva consumió el interés por el suceso. Como siempre.

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno. Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, Miguel de la Madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna. Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después.
Los eruditos afirman que averiguar los crímenes desde el poder lleva mucho tiempo. Fíjense: Kennedy fue asesinado en noviembre de 1963, tres décadas más adelante, en 1993, una célebre película, “JFK”, dirigida por Oliver Stone espléndidamente, exaltó la cruzada del fiscal Jim Garrison, de Nueva Orleáns, con tremendas, determinantes conclusiones que tres lustros más adelante desde entonces y cincuenta y tres años después del magnicidio no han sido siquiera tomadas en cuenta. Y son tan serias y contundentes que ni siquiera dan lugar a réplica: fueron siete los disparos, desde distintos ángulos, y no tres provenientes del mismo sitio como se asentó en los informes oficiales para descartar, burdamente, la teoría de una conjura.

¿Y qué decir del asesinato de Luis Donaldo Colosio? En 2002, en Mexicali, a donde acudí a dialogar con un nutrido grupo de empresarios, se me acercó uno de los cuñados del candidato sacrificado para decirme:
--“Sólo he venido a verle para decirle que la familia estima mucho que usted no haya cerrado el expediente y siga manteniendo la firmeza de sus acusaciones.”
Fue todo y para mí fue bastante. Pese a la alternancia y la supuesta disposición oficial para resolver “los crímenes del pasado”, ni siquiera se dio lugar a la indispensable revisión histórica que permitiera construir un hilo conductor sólido colocando a los personajes centrales en su verdadera dimensión, siquiera para que criminales y víctimas no reposaran en los mismos mausoleos. Pero ni siquiera es se hizo; más bien se centró el morbo en la torpe e inútil persecución a Luis Echeverría, a quien su ancianidad salvó a pesar de su ya debilitado estado físico -96 años-, como si la única afrenta –y no digo que no fuera trascendente-, se centrara en el amargo episodio de Tlatelolco, hace medio siglo, del cual quedan ya muy pocos supervivientes en las esferas del poder. ¿Y todo lo demás, digamos los homicidios de periodistas y líderes de opinión en la deplorable década de los ochenta? Tampoco se avanzó nada sobre los magnicidios de 1993 y 1994 cuyos autores intelectuales se mantienen semiocultos o huidos con la bendición del sistema.

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12 Octubre 2018 04:00:00
» Raza o hispanidad
Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya –en catalán así se escribe y es mi deseo nombrarla en su idioma natural-, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chapulinesco que a los grandes personajes de la historia, quien mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras... igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la élite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos; para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folclor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales. ¡Y todavía los amorales los regatean... lo que jamás harían en un almacén de lujo como “el palacio de los palacios” de Alberto Bailléres, en donde no hay descuento ni se solicita por estatus!

En Madrid, ya no en toda la península convulsionada con los aires de escisión en el país vasco, la autonomía que persigue también su soberanía, se da el nombre de “día de la hispanidad” a la conmemoración de hoy. De ser por recuerdo de la colonia y la mal llamada “conquista” que no fue sino una invasión contra las bases indígenas asentadas en el territorio que hoy es México, la esdrújula sin par, entonces las festividades tendrían que ser sangrientas sobre una inmensa piedra de los sacrificios. Quizá como la sorda violencia contra los catalanes, el primero de octubre de 2017, por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional de España que rompieron lo que quedaba de corazón ibérico a los catalanes. Luego vinieron otras afrentas.

No debiera haber celebración, por tanto, ni en México, donde el término raza parece ser una indigna diferencia entre los criollos, los mestizos y los indígenas; ni en España en donde no fueron capaces de evolucionar, tras la muerte cómoda del dictador en su cama, bien apapachado hasta por el brazo de Santa Teresa guardado al lado del lecho, y mantuvieron la figura absurda de la monarquía parlamentaria con una bifurcación insana que produjo los brotes de rebeldía que hoy huelen a una fragmentación inevitable de una nación sin himno, con pobres identidades y una fractura entre conservadores y liberales que el tiempo no podrá curar.

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11 Octubre 2018 04:00:00
» Versiones tardías
Coincidí con Roberto Madrazo Pintado, hijo del célebre tabasqueño que modernizó a Tabasco, Don Carlos Madrazo Becerra, en el Centro Universitario México. Allí pude medirlo por la forma en que, manipulado y traicionando, vendió al grupo que, junto con otros compañeros había formado yo, para exigir una representación de los alumnos dentro del consejo de la preparatoria. Era 1968, claro.

Madrazo, haciendo mancuerna con Mario Palma Rojo –su incondicional y esbirro entonces-, socavó a quienes luchábamos por tener voz en una escuela de hermanos maristas con mentalidad bastante cerrada –lo que no es óbice para recordar a algunos con enorme respeto y cariño, y se colocó al frente de otro grupúsculo, sometido a la dirección del plantel, para tirar y frenar a nuestra propuesta vigorosa que marchaba, por cierto, al ritmo de los tiempos. Ganó así las palmadas de los mentores y el repudio de los estudiantes en unos días de fragua, protesta y violencia por las calles de la ciudad de México y las capitales de casi todas las entidades del país. Así le conocí y, desde entonces, supe que nadie podía confiar en él.

No es extraño que Madrazo Pintada haya esperado doce años para fustigar a Díaz Ordaz –a quien sirvió su progenitor-, y a Echeverría, a quien se le señala por la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco pero poco se habla de la del Jueves de Corpus de 1971 cuando los “halcones”, financiados por él, golpearon, reprimieron, ejecutaron y remataron a los heridos juveniles en los hospitales.

No quisieron dejar ni una célula digna y rebelde para que, bajo el liderazgo de la sangre nueva, erigiera un país distinto a que nos heredaron los graduados de Oxford y Harvard, niños bien con pretensiones de grandeza y un profundo desprecio por los mexicanos a quienes han visto, desde siempre, como sus sirvientes.

Ahora, Madrazo levanta su apagada voz para ahondar en sus cicatrices: siempre consideró a Díaz Ordaz, el responsable del terrible avionazo que causó la muerte de sus madres sobre el Cerro del Obispo en Monterrey. Pero, además, declara que, aunque no fue asunto suyo, en las actas de escrutinio que reunió en 2006, como candidato presidencial del PRI, siempre se mantuvo arriba Andrés Manuel López Obrador. Pero no dijo nada, prefirió el silencio y causar escándalos en algunos maratones en el exterior donde acortó caminos para ser eliminado. Siempre tramposo y bocón.

Lo mismo hizo Alfonso Durazo Montaño, designado para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública en la nueva administración lópezobradorista –no propuesto porque Andrés jamás rectificó pese al clamor general en algunos casos-, quien tardó diez años en dar su acotada versión sobre el magnicidio de Lomas Taurinas, en donde cayeron Luis Donaldo Colosio y el proyecto que defendía para sanear lo podrido de los regímenes de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Y ahora, después de ser secretario de Colosio y otro tanto con Vicente Fox en Los Pinos, se perfila para el gabinete de Andrés. ¡Chuza!.

Las hipótesis tardías suelen estar contaminadas por cobardía o por intereses del momento, muchas veces ajenos a los sucesos que describen. Por eso, señor presidente electo, es necesario, como prioridad, una revisión seria de la historia para acabar con mitos, leyendas y refugios de reaccionarios.


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10 Octubre 2018 04:00:00
El rencor aumenta
La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 de los mexicanos reprueba a la Administración de Peña Nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir-, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal –dicen que es “guapo”-, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO ha tenido el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quién ha dirigido a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque este no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas-, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré-, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo-, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: No creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor Peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos. Faltan menos de dos meses.

Lo que es excepcional es ese porcentaje que aún le avala y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: Esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de Fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo. ¡Al demonio con todos ellos! ¡Cárcel!

Y hay tanto más, como la sobrecogedora y maliciosa administración de los recursos enviados por distintos estadistas, desde Putin a Francisco, con diferentes cantidades que reflejan a unos y otros, para la reconstrucción del devastado centro del país incluyendo a la Ciudad de México –en donde las constructoras no son motivo de investigación alguna-, que explican por se la ominosa caída de Peña Nieto ante la mirada de sus gobernados.

Aún cuando le falten menos de dos meses para el finiquito institucional –estabilizado el cáncer que le corroe-, por un poco de dignidad el mexiquense debiera confesarse, públicamente, para tratar de alcanzar el perdón que no debe dársele si hay justicia. Perdió toda dignidad y debe ser escarnio para que JAMÁS volvamos a andar por la misma senda.

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09 Octubre 2018 04:00:00
» No debe venir el rey
Debo confesarlo. Durante algún tiempo defendí la unidad de España, a pesar de que medía las argumentaciones en contra sobre todo en el País Vasco y Cataluña –en vasco se habla de Euskadi y en catalán de Catalunya-, en donde no se sentían españoles por el dolor sembrado contra sus hijos. Comprendí, entonces, que la siembra del odio, regada durante el franquismo con absurdos tales como prohibir el uso de los idiomas regionales –al grado de ser perseguidos quienes lo hicieran-, no cesó con la continuidad de la dictadura basada en una monarquía, señalada por el propio tirano en su lecho de muerte, de pacotilla que pretendió legitimarse, en febrero de 1981, con el intento golpista promovido por el entonces rey Juan Carlos quien sacó las manos cuando se le quemó el horno.

Luego vendría su burda aparición televisiva en donde refrendó su apoyo gubernamental y la transición del gobierno español de manos de Adolfo Suárez a las de Calvo Sotelo, condición que enfureció a un sector del ejército por la presencia de algunos “comunistas” históricos en el parlamento y el propósito de vindicar la figura del “caudillo”, muerto el 20 de noviembre de 1975 –como una efeméride de nuestra Revolución traicionada, por cierto-, cuyo cadáver yace en las profundidades del Valle de los Caídos, cercano a Madrid, bajo una inmensa Cruz que domina la región y es vista con desprecio por la mayor parte de los hispanos.

Baste decir que España no se ro el primero de octubre de 2017, tras la jornada del referéndum y la represión inmoral e insana de una Guardia Civil –junto a la Policía Nacional-, con evidente rabia interior para proceder a romper el esquema democrático sin darse cuenta de que, con ello, anulaban cualquier resquicio de autoridad moral de España y su gobierno sobre los catalanes, incluso aquellos que estaban a favor de la permanencia. Fue un monumental error a varias bandas, sin marcha posible atrás. Lo demás se enfoca entre la torpeza y la cerrazón de un inepto Mariano Rajoy Brey, el gallego, como Franco, más terco que la mula de mi compadre.

Y seguro vendrá después el País Vasco a reclamar su independencia, ganada con el terrorismo por prenda en principio y con el rencor acumulado después a punta de represión y sin diálogo posible, habida cuenta de que son tantas sus diferencias con el resto de España que difícilmente pueda justificarse otra ola represiva que sólo encendería, de nueva cuenta, la violencia de ETA, o de un grupo similar con mayor capacidad de movimiento, acaso armado durante la calculada tregua en la que el gobierno español no cumplió promesa alguna y apenas optó por sacar de la prisión, con el encono de los madrileños y demás víctimas de las bombas del terror –incluso en Barcelona-, a algunos de los dirigentes más conocidos de la organización a la que pretendió culparse por los atentados del 11 de marzo de 2004 desde la Estación madrileña de Atocha.

Aquel error le costó la cabeza a José María Aznar y su partido –y a Rajoy, el candidato entonces-, retornando el poder a manos del PSOE que tampoco desarrolló redes a favor del entendimiento y la cercanía. Los resultados están a la vista: España no es lo que era y se ha roto. Lo dije hace ocho años y di un plazo de diez para que lo previsto se cumpliera entre el desdén de mis amigos y oyentes. No me gusta asumir que tuve razón, pero así fue.

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08 Octubre 2018 04:00:00
El caso de Puebla
Puebla ha sido una entidad muy mal gobernada desde hace ya varias décadas. A cambio de obras de relumbrón, los distintos exmandatarios han hecho de las suyas, cobrando millonarias comisiones a las constructoras cómplices, y extendiendo su poder sobre las vidas humanas; caso singular fue el Rafael Moreno Valle quien, con su “ley bala” destinada a dispersar manifestaciones, es responsable de que sus huestes policiacas se cobraran la vida del pequeño tzotzil, José Luis Tehuaitle. Este solo hecho debiera ser motivo suficiente para iniciar un proceso penal contra el hoy blindado senador Moreno Valle.

A cambio de ello, el petulante sujeto, quien dice que pintó de azul el territorio poblano dejó a un títere, Antonio Gali, regente de sus antros, como mandatario durante dos años y postuló a su esposa, Martha Érika Alonso Hidalgo, como abanderada panista al gobierno de la entidad sin otro mérito que aguantar ciertas desviaciones personales de su marido, uno de los componentes de la triada infernal que ahora lidera la célebre cofradía de la mano caída.

Peor: para que “obtuviera” en los comicios la victoria esta señora, el cacicazgo movió fichas y ensució la jornada con tiroteos –un muerto, cuando menos-, robo de urnas, mal uso de la papelería electoral y la evidente violación de los paquetes electorales, muchos de ellos hallados en una habitación de hotel –los panistas dicen que esto es “normal” para defender lo indefendible-, además de amedrentar, con descaro, a buena parte de la población con los usos represores del gobierno. No se trata, pues, de un mero problemas de sufragios contados, y ahora recontados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, sino de una cauda de irregularidades siniestras que convirtieron a la heroica Puebla en un botín de desalmados políticos.

No puede entenderse el comportamiento de los panistas, salvo los pocos decentes que quedan, apoyando a un cacique vil en su locura de imponer a su mujer para prolongar su mandato estatal, además de desempeñar un escaño en el Senado de la República y seguir pretendiendo más canonjías en otra de sus fracasadas odiseas: Conquistar la presidencia del PAN luego de haber fracasado, rotundamente, en su intención de ser abanderado de este partido, al que busca secuestrar, a la Presidencia de la República. Habría acabado como el cohetero.

Me dan pena los poblanos, de verdad, porque tengo especial cariño por ellos; y han sufrido lo suyo. Los ha gobernado el réprobo y tránsfuga Manuel Bartlett Díaz, de origen tabasqueño –su papá fue gobernador de allí hasta que salió huyendo de Villahermosa vestido de mujer por las presiones de un puñado de estudiantes-, quien así fue compensado por Carlos Salinas por cesar en su beligerancia luego de no ser escogido candidato presidencial del PRI en 1988.

Luego lo siguieron Melquiades Morales Flores, tan inútil como cobardón, Mario Marín Torres –el “góber precioso” entrometido con la peor mafia-, Moreno Valle –el “góber bala”- y su chícharo de los antros, Tony Gali hasta el 14 de diciembre luego de veintidós meses de mandato infructuoso. Una hornada de sinvergüenzas, sin el valor político mínimo. No se puede resistir una afrenta más.

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04 Octubre 2018 04:00:00
» Telones de fondo
Durante seis meses –de junio a diciembre de 2014-, la Secretaría de la Defensa Nacional y su titular, el execrable Salvador Cienfuegos Cepeda, ocultaron la información sobre la masacre de Tlatlaya, en el Estado de México cada vez más contaminado, entre otras cosas porque las viles ejecuciones de veintidós civiles fueron consecuencia de un operativo para “rescatar” ochenta millones de dólares guardados en una casa de seguridad en San Pedro Limón. Hasta ahora no se ha dicho una palabra del paradero del dinero aunque algunos testimonios indican que pasaron, cuando menos, por el escritorio del general secretario.

Fue vergonzoso, para la prensa nacional, para todos los informadores, que una agencia internacional y una revista estadounidense dieran cuenta del suceso al “filtrarse” fotografías bastante explícitas; pese a ello, los voceros de la Defensa insistieron en que se trataba de una banda de delincuentes quienes portaban armas de alto calibre y estaban emboscados. Las evidencias, sin embargo, exhibieron otra cosa: Entre los muertos se veían a mujeres y niños, sin empuñar siquiera una pistola .22, indefensos y cuyos cadáveres se veían dentro de un terreno baldío, abandonados y sin elementos que permitieran argüir una actitud subversiva. El móvil siempre fueron los billetes asentados sobre una de las mesas del domicilio sitiado por la soldadesca. Este fue el motivo del silencio que ya no pudieron guardar los uniformados de alto grado.

De lo anterior parto para preguntarme cuántos casos similares se han dado por el país –tenemos memoria de los casos de Tanhuato y Apatzingán, en Michoacán, y en Vallarta, Jalisco aunque en este caso se habla de una emboscada-, pero curiosamente en otras zonas de alto riesgo, esto es donde se supone que los cárteles no cesan en su guerra –todo la frontera norte del país desde Baja California hasta Tamaulipas, además de Durango, Sinaloa, Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos, Puebla y la Ciudad de México, Jalisco, entre otros-, no hay reportes salvo de fosas clandestinas y tráileres cargados de cadáveres que pasean por las calles de Guadalajara como si se tratara de carros alegóricos de la muerte, el sello de más alta graduación de la administración peñista.

Nos dirán que tal es especulación pura; y, en cierto modo, lo es. Pero no tendría razón de ser sin el conocimiento sobre la manera cómo se han intentado ocultar los asesinatos de estado e incluso el número de víctimas que sumó la campaña electoral de este 2018: 110 políticos ajusticiados, cuando menos, 43 de ellos pertenecientes a la coalición PRI-Verde-PANAL. El odio se mezcló acaso con el incumplimiento de los acuerdos con el narco. Es un hecho, por desgracia, aunque algunos traten de disimularlo descalificando la información.

Entre tantos y tantos muertos, llegamos a más, muchas más víctimas que la cifra más razonable sobre los mártires de Tlatelolco: 325. Por eso no puede olvidarse ni perdonarse. Porque es imperativo comenzar la guerra contra la corrupción, promesa toral del presidente electo, dándole un golpe severo a la impunidad que nos separa del Estado de Derecho.

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03 Octubre 2018 04:00:00
Mares de sangre
Como ocurre luego de cada terremoto que nos sacude, tras la masacre de Tlatelolco nadie puede precisar la cifra de muertos derivados de la represión brutal. Los números van desde los 28 –de acuerdo a la primera versión del gobierno mexicano-, hasta los 500 que aseguraron los corresponsales extranjeros testigos de la tragedia. El Consejo Nacional de Huelga habló, en principio, de 150 muertos civiles y cuarenta militares –lo segundo jamás se confirmó-, para finalmente aterrizar su conteo en 325 cuerpos, la misma que ofreció el gran Octavio Paz, entonces embajador en la India a la que renunció por estos hechos... sin dejar de cobrar sus estipendios como diplomático.

Lo cierto es que por la mañana del 3 de octubre de 1968, la Plaza de las Tres Culturas estaba sitiada de uniformados quienes, además, limpiaban afanosamente las baldosas acaso para que el agua se llevara los mares de sangre; al final, habría de reconocerse que un niño también había caído y pudo ser encontrado entre los bajos del edificio Chihuahua. Sólo uno, como símbolo de que aquella noche terrible, cuyo amanecer comenzaba, se había roto el futuro de México mientras Díaz Ordaz respiraba tranquilo porque el ejército no había proseguido su andar hacia Los Pinos como sugirieron algunos mandos a quienes desanimó el general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa, para ganar con ello el umbral de los héroes de Jalisco en la rotonda cercana a la Catedral de Guadalajara. Un caso de antología.

Tras medio siglo, la memoria no nos traiciona aunque mucho de lo sucedido no se haya escrito ni, mucho menos, juzgado. Por allí deambulan algunos de los dirigentes del movimiento, no pocos de los cuales convivieron en el “palacio negro” de Lecumberri durante algunos meses, dos años el que más, amnistiados después por Luis Echeverría, cuya versión regresa a la de Díaz Ordaz para hablar de “menos de treinta” ajusticiados sin motivo ni razón durante un mitin que se pretendió observar como un acto subversivo patrocinado por fuerzas del exterior en unos de los años, 1968, más convulsos de la historia.

Fue en este periodo terrible cuando surgió la “primavera de Praga”, la ferocidad de los estudiantes de La Soborna en París, la tragedia de los estudiantes en México y, desde luego, los magnicidios, jamás aclarados, de Martin Luther King y Robert Kennedy, el segundo en plena precampaña presidencial y apenas menos de un lustro después del asesinato de su hermano John, el demócrata que ocultó la invasión a Cuba en Bahía de Cochinos y a punto estuvo de desatar la tercera guerra mundial.

En los casos de los Kennedy fue evidente la intervención de un polígamo de intrigas, desde adentro, por parte de la CIA, el FBI y los grandes empresarios multimillonarios conjurados contra quien abogaba por abolir, de tajo, los rescoldos ominosos de la esclavitud; en el caso de México apenas van abriéndose las heridas archivadas sin que se pueda juzgar a nadie, salvo por el testigo de la historia que condena implacablemente a Díaz Ordaz y Echeverría –el primero muerto y el segundo con 96 años de edad-.
Nunca hubo justicia.
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02 Octubre 2018 04:00:00
» Quién fue el asesino?
Pasaron cincuenta años y me temo que los perdimos. Hoy, al despertar –lo que es siempre una suerte de milagro de la naturaleza, sentí que ya tenía más años en la piel que los admitidos por mi conciencia y mi sangre. La mente es joven cuando no se han desechado los sueños ni se dilatan las esperanzas.

Un amigo decía, con su singular proclividad a los apotegmas “sociales”: “si después de los sesenta, al levantarte, no te duele nada... lo siento, estás muerto”. Eso me pasa hoy: Las heridas siguen abiertas pero mi voz no se apaga, se eleva, reclamando todavía justicia para quienes, por ser estudiantes, con edades entre dieciocho y veinte años, valientes y enérgicos, envalentonados por la juventud que observa a la muerte distante, fueron vilmente masacrados por los asesinos, francotiradores y elementos del ejército cuya imagen se deterioró para siempre aquella terrible noche de la Plaza de las Tres Culturas.

Recuerdo cuando miro el centenar de fotografías publicadas por el semanario Por Qué! –cuando todavía era libre su editor y no mancebo burgués de los caciques yucatecos-, la brutalidad represora, sin sentido ni base, de un gobierno angustiado por los tiempos a diez días del inicio de los Juegos Olímpicos, el espejo negro de Tezcatlipoca que Díaz Ordaz exaltó por encima de cualquier posibilidad de diálogo aunque, falsamente, extendiera la mano para tranquilizar las aguas; mintió, en su momento, como mintió Echeverría en el suyo con la fragua del “destape” en cierne cruzando acusaciones y rutas con el tamaulipeco Emilio Martínez Manatou, a quien creyeron culpable por las maniobras de su adversario y futuro presidente.

Lo terrible, lo que agobia el alma y el pensamiento, es cuanto devino después, sobre todo luego del “remate” siniestro de la represión, el 10 de junio de 1971 ya con Echeverría en Palacio Nacional: Las alas de los sueños por un porvenir mejor, de jóvenes líderes revolucionarios, fueron cortadas de tajo y con ellas dejaron de volar varias generaciones posteriores, cohibidas ante la dimensión del drama o cobijadas por el productivo conformismo del reacomodo “maduro” dentro del establishment. Y son varios los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga, histórico, quienes se han vestido con el disfraz de diputados o senadores, sin cambiar nada ni aportar algo.

El luto mayor es por quienes pudieron ser hoy los guías de un México distinto que no fue. Esos muchachos valerosos, mancillados por el ejército amoral bajo órdenes de cernícalos armados hasta los dientes, podrían hoy marcar las diferencias con los oportunistas, arribistas y pobres incondicionales de tal o cual icono. Incluso alguno habría llegado a la Presidencia para honrar la banda tricolor y no hacerla trizas como la dejará el inapelablemente repulsivo Peña Nieto. Solo sus hijos –y hacen bien por los valores que ello entraña- lo defienden.

A cincuenta años del clamor y del dolor, guardo luto por la sangre nueva que no pudo germinar bajo la lluvia de metralla y la brutalidad del presidencialismo asfixiante que no debe volver a pisotearnos. Agarremos vuelo que los sueños siguen.

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01 Octubre 2018 04:00:00
Aquella víspera
Estaba el aire enrarecido por la protesta dispar, con los tanques destinados a la guerra en condición de garrotes contra los estudiantes a quienes se veía como criminales en las esferas del poder. No eran días soleados como relató el entonces ícono de la televisión, Jacobo Zabludovsky, quien jamás se disculpó por aquellas crónicas y, en cambio, fue exaltado por narrar la tragedia de septiembre de 1985 cuando “su” casa, Televisa, también se desplomó. Si este es prototipo del buen periodista habrá que encontrar otra definición para quienes ejercen su profesión sin estar amarrados con la longaniza del poder. No se puede borrar la historia.

Recuerdo que ese primero de octubre, en la antesala de la masacre, que no queríamos prever a pesar de que cada paso nos llevaba hacia ella, distribuíamos panfletos en nuestra preparatoria llamando, convocando a la magna marcha y concentración en la Plaza de las Tres Culturas. Hasta hoy me agobia la pesadilla de que quizá algunos de quienes recibieron de mí la información no pudieran salvarse de la metralla del indigno Batallón Olimpa, los del “guante blanco”, quienes vaciaron sus armas como si estallaran en carcajadas bajo el dominio del terror.

Dicen que el entonces presidente, Gustavo Díaz Ordaz, caminó por los jardines de Los Pinos mientras le llegaban noticias de los sucesos; o más bien tenía temor que los miembros del Ejército, luego de tomar la plaza, se animaran a seguir su procesión de sangre hacia la residencia oficial, pero no fue así por la intervención del general Marcelino García Barragán, el secretario que puso por delante su lealtad al mandatario y no la que le debía al pueblo. Ustedes dirán si erró o no.

Pero, un día antes, nos comíamos el temor a pesar de que los maestros nos mandaban a casa por “previsión”. Claro, dos tanquetas con sus respectivos artilleros rodeaban la institución cual si fuera refugio de terroristas. Yo guardé muy bien mis boletines –en ese entonces no me quitaba la chamarra ni en agosto-, y salí a paso de marcha olímpica del plantel. N el célebre sargento Pedraza, quien ganaría una medalla de plata estentórea semanas después durante los Juegos, me hubiese ganado en aquel momento terrible.

Tampoco comprendí jamás como había podido realizarse la Olimpiada diez días después de una de las peores tragedias humanas del México contemporáneo. Como si nada.

Pasaron cincuenta años y gracias a Dios no tengo Alzheimer como no pocos de mis conocidos. Y recuerdo cada minuto, cada relámpago, cada tensión, como si hubiese ocurrido ayer mismo. ¿Ayer digo? Hoy también cuando leo -esto sí no es leoo- sobre las desapariciones de ayer, los asesinatos, las ejecuciones y el horror del Ejército en la calla igual que hace cincuenta años.

La esperanza es que a Peña solo le quedan 61 días en el poder.

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30 Septiembre 2018 04:00:00
» Proceder demócrata
La democracia nació en Atenas en el siglo V Antes de Cristo por lo que ya cumple dos mil quinientos años, más de los que se le atribuyen al cristianismo; es curioso, viéndolo así, que la Iglesia Católica –no es crítica sino mero referente histórico-, jamás se haya inclinado por este modelo aun cuando se nos diga que los cónclaves para elegir a un nuevo papa tienen alguna inspiración en él; no es así, desde luego, por los millones de fieles a quienes se excluye en ese pequeño mundo de capelos y purpurados, sin siquiera conocimiento cabal acerca de los presuntos aspirantes al trono de San Pedro. Ahora, por ejemplo, con el Benedicto XVI en el retiro desde el 28 de febrero de 2013, se rompió la tradición vitalicia del Pontificado y con ello se abre ya a la discusión temas tan controvertidos, en el Derecho Canónico –que en griego significa norma o medida-, como el de la supuesta infalibilidad, en materia de fe y dogma, de cuantos ocupan el trono de San Pedro.

¿Escribí trono? Tal se acerca más a la concepción de la monarquía con todo y sus reyes y corte que al de la participación popular en la toma de decisiones. De hecho, una Iglesia moderna, libre de prejuicios arcaicos, podría haber dado el ejemplo al escuchar a su feligresía acerca del drama de muchos matrimonios rotos, del aborto incluso necesario –el terapéutico, por ejemplo-, la homosexualidad y, sobre todo, la igualdad de géneros, obligatoria en el derecho –se supone-, lo que habilitaría a las monjas como sacerdotisas con el privilegio de ser, por tanto, ministras de culto. No existe argumento válido para segregarlas; el único, escuchado por mí de un alta jerarca de la Santa Sede, es que Jesús solo contó con apóstoles varones aun cuando poco se dice del papel de María Magdalena cuya esfinge, y no de la pequeño Juan, recoge Leonardo da Vinci en su maravillosa “Última Cena” que pude observar, en Milán, cuidadosamente, apenas hace un año.

Algo similar ocurre con el sistema político mexicano que no cambia sino, como la energía, la mala vibra más bien, solo se transforma. Así sucedió en 2000 cuando los Fox, ella y él naturalmente, reconocieron los avances del régimen priísta que tanto habían cuestionado, en materia financiera y ¡educativa!; fue así como los viejos cómplices del priísmo, los empresarios más ricos, se volvieron sus aliados y, al mismo tiempo, la otrora poderosa e insondable Elba Esther Gordillo pasó a sus filas sin siquiera renunciar –lo haría seis años después- a su militancia priísta.

Lo mismo sucedió cuando enrique Peña Nieto sustituyó al nefasto Calderón –minúsculas-, con todo y su lastre de cien mil cadáveres y veintisiete mil desaparecidos –entre ellos no pocos informadores-, y solo tuvo la ocurrencia de mantener igual los cuartos de guerra asegurando la impunidad del predecesor quien, para colmo, ahora pretende desarrollar un liderazgo que le fue ajeno durante su gestión cuando hasta la casaca militar impuesta por el secretario de la Defensa Nacional, entonces Guillermo Galván Galván, que le quedó larga y sin forma. El señor Peña, hasta el momento y a despecho del discurso inicial cuando se lanzó contra los poderes fácticos, no ha hecho sino seguir las doctrinas y criterios de la ultra-derecha, en comunión con Felipe, sin siquiera establecer los mínimos consensos públicos.
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28 Septiembre 2018 04:00:00
Décadas de silencio
Allá por 1990, la embajada estadounidense en México, encabezada por John Dimitri Negroponte –negro-puente le llamamos al considerar su turbio pasado incluyendo su paso sangriento por Centroamérica y otras naciones del llamado “tercer mundo”-, me envío una dura misiva en la cual me conminaban a “rectificar” lo dicho, y corroborado, sobre las clínicas instaladas en la frontera sur en donde se realizaban trasplantes de órganos de niños mexicanos a favor de ancianos estadounidenses millonarios que pagaban una fortuna para prolongar sus míseras existencias.

No solo no me retracté sino que, además, insistí en la embajada de referencia y a su titular que dialogáramos al respecto y al trayecto que seguían nuestros niños, emigrantes por la fuerza, desde regiones depauperadas del sur de México –Oaxaca, Chiapas, Guerrero, sobre todo-, hacia el norte de la frontera con Estados Unidos en donde, curiosamente, desaparecían. Había incluso una lista de los “hospitales” creados ex professo en el linde con nuestro país. Dijéramos que estos proliferaban junto con las armerías –una cada dos kilómetros de frontera-, en brutal afrenta a la inteligencia, al raciocinio, esto es como si fuéramos imbéciles.

Desde entonces insisto en el tema y ya han pasado casi tres décadas. Ahora me horroriza enterarme que casi tres mil niños, en su mayoría mexicanos pero también provenientes de Centroamérica, han “desaparecido” de las manos de la Border Patrol, y demás agencias policiacas de aquel país, sin la menor explicación; les basta con un informe somero y superficial, equivalente a una alzada de hombros, para poner el punto final SIN que el gobierno mexicano actúe. Yo no sé si hubiera reaccionado igual Peña en el caso de que alguno de sus hijos le hubiera dado ya un nieto para ser desaparecido entre las bambalinas del crimen.

Esto es lo que se sabe: mil quinientos niños se les perdieron a los órganos de seguridad de USA en septiembre y otros más, mil 475 pequeños, en abril. Casi la misma suma como si se tratase de una remesa organizada y bien pagada en los suburbios oscuros de la barbarie y ante los ojos de quién sabe cuántos genízaros listos a mirar hacia otro lado mientras pasan los bebés y los niños raptados ominosamente o, peor aún, vendidos por los padres para salvaguardar a sus demás familiares del hambre y la delincuencia que mata si no se respetan sus órdenes. ¿Estará enterado de esto el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, siquiera de oídas?

Nunca la vileza humana llegó a tanto. Por desgracia, esta será otras de las herencias negras que legará Peña al presidente electo quien, de seguro, al ser el “único” mexicano que ha visitado todos los municipios de México –hasta debajo de las piedras también-, tendrá información bastante sobre ello; de otra manera tendríamos que suponer otra condición en él, la de turista privilegiado. Pero no. Él sabe y actuará en consecuencia.


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27 Septiembre 2018 04:00:00
Consumación estéril
“México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: El presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto llevaría, otra vez, a la guerra”.

“La solución necesita más tiempo: Debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hace el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, con nuestros valores y respeto al liderazgo de Estados Unidos”.

“Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y finalmente se adueñarán de la presidencia, sin que los Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

esTa fue la filosofía de Robert Lansing, secretario de Estado de USA entre 1915 y 1920, esto es el periodo durante el cual Venustiano Carranza buscaba convertir a México en un Estado de Derecho a través de la Constitución de 1917 hasta ser arteramente asesinado por las tropas de Álvaro Obregón, asesinado después bajo el peso del fanatismo religioso o por su osadía de reelegirse contrariando el apotegma revolucionario.

Pienso en todo ello, el combate de México contra la ambición extranjera, en el día que conmemoramos como el de la Consumación de la Independencia -1821-, tras la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Luego vendría el escándalo del traidor por antonomasia, el ex realista Agustín de Iturbide, quien se erigió “emperador”, fue defenestrado y huyó al extranjero para volver en busca de la muerte; tal era su trastorno mental. El gran libertador, Vicente Guerrero, nacido en Tixtla –a unos metros de la Universidad Isidro Burgos de Ayotzinapa por cierto, legó su sentencia: “La patria es primero”. Entre la posición de los conservadores, capaces de entregar a su país a las manos de un enajenado príncipe europeo, y la de los liberales, quienes mantuvieron encendida la antorcha de la República en el carruaje de Juárez, podemos dividir a los mismos bandos que hoy intentan recolocarse en el nuevo despertar de la mayor parte de los mexicanos, no de todos porque 24 millones sufragaron por otras opciones distintas a la del vencedor de los 30 millones de votos. No generalicemos nunca.

Por ahora, bien sabemos que Lansing era un vidente. Quizá por ello, Ronald Reagan saludó con tanto énfasis a Miguel de la Madrid cuando, en 1982, se encontraron en uno de los puentes fronterizos. El mandatario norteamericano extendió los brazos y le dio un fortísimo abrazo:

--Es un orgullo que un egresado de nuestras universidades sea hoy el presidente electo de México.

Y, con ello, inició la ruta del entreguismo mientras las naciones de Sudamérica clamaban por el liderazgo de México para formar un Mercomún y defender así a la región, nuestra región. La gran traición se gestó en esos días.



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26 Septiembre 2018 04:00:00
¡Apuntes no festivos!
Me sentí extraño. Lo confieso. Hace un año exactamente, subí a mi página de Facebook, la red en la que están acreditados más de 60 millones de internautas en México –una cifra por sí sorprendente y que revela que una sola persona puede inventarse personalidades anónimas para el cobardeo bombardeo retórico contra las ideas “peligrosas”, un término más cercano al fascismo que la democracia-, diversas alegorías sobre el día de nuestra Independencia, incluyendo los vítores correspondientes que, hasta hace muy poco, sentíamos como vitales puntos de identidad.

Y, como nunca antes –ni siquiera días después de que el plantón de Andrés Manuel López Obrador dejó el Zócalo en las vísperas del “Grito” para no volver más a instalarse-, llovieron varios comentarios acerca de que no había nada por festejar en alusión a la “represión” sufrida por los maestros en rebeldía de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Desde luego, con la tendenciosa información oficial, tal no es el numen de la controversia ni mucho menos: Se trata de exigir no solo respeto sino dignidad para millones de alumnos que se forman en aulas de alto riesgo, sobre los ductos de PEMEX porque allí los predios son más baratos y no hay nadie que los use, y con muy pobre o nula higiene; es obvio que los males gástricos y de toda índole crecen al ritmo de las bacterias, también las de un gobierno putrefacto, mientras se reprime y humilla a quienes se atreven a alzar la voz. Hay gráficas, con decenas de protestantes sin ropas y acostados ante pelotones de granaderos, que exhiben un evidente paralelismo entre lo ocurrido en 1968 y cuanto parece estar fraguándose en estos tiempos marcados aún por el infierno peñista.

Durante este gobierno ningún mexicano estuvo libre de ser alcanzado por la espalda o incluso ser blanco en el extranjero –como sucedió en Egipto hace más de dos años-, de aviones militares que acaso dispararon como si hiciesen pruebas para el combate a costa de las vidas de los mexicanos. En nuestro país ya derribaron dos helicópteros, cuando menos, y pocos hacen algo al respecto si bien en estos casos se adjudican los incidentes al crimen organizado. ¿Qué se espera para señalar al embajador egipcio, el farsante y mentiroso Yasser Mohamed Ahmed Shaban, como persona non grata y expulsarlo del país al que afrentaron sus superiores concatenando mentiras?

Mientras el gobierno mexicano no sea capaz de velar por nuestra soberanía e integridad seguiremos atestiguando los horrores, la desvergüenza de considerarnos tan débiles que ni siquiera merecemos ser tratados como seres humanos. ¡Los estadounidenses han delineado que la vida de uno de los suyos vale más que la de cien mexicanos! Y no sé cuál sea la proporción en África o en Europa en donde los farsantes dicen preocuparse por la emigración desde Siria al tiempo que alzan barricadas, ordenadas por el Cuarto Reich, para repelerlos en Alemania.

Hablemos de nuestra Insurgencia. Acudí, hace dos años, al Auditorio Nacional, la noche del quince, a escuchar el magnífico concierto del tenor mexicano, de alcances universales, Fernando de la Mora quien, a la hora de dar cauce a la transmisión en directo del “Grito” debió arengar a los asistentes a entonar con el corazón el Himno Nacional ante las voces de varios grupos que clamaban porque siguiera él recordando las baladas, danzones y sones tan extendidos en la gran patria mexicana; esto es, como protesta explicable, si bien dolorosa, contra el gobierno peñista pasando encima de los símbolos patrios y de una celebración única, la ceremonia del “Grito”, que otrora nos identificaba a todos y ahora concita indignación ante la visión de la borregada y el corralito en el Zócalo, anatemas para el impopular mandatario, perdida toda legitimidad política. Dos años antes, normalistas jóvenes fueron reprimidos y vejados por los nuevos bárbaros que quieren imitar a sus iguales de 1968. ¡Malditos sean!

Lo anterior, sin duda, deviene de una confusión dantesca derivada de los vicios del sistema al que se repele: Se interpreta igual el concepto de nación, estado, patria y presidente, como si fueran lo mismo, en una exacerbación de la ignorancia colectiva. El presidente, mandatario –quien obedece- es el titular de uno solo de los poderes d la Unión que conforman gobierno; la nación es el colectivo en el que todos estamos; el Estado, la consolidación de una idiosincrasia que permite exaltar nuestra soberanía –esto es el poder que no reconoce a ninguno superior-, la de una patria para hombre libres. Cada concepto en su lugar, aunque la transcripción sea superficial por razones de espacio, más allá de las vendettas políticas al nivel de las de las verduleras.

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25 Septiembre 2018 04:00:00
La reconstrucción
Desde 1988, tras el paso devastador de “Gilberto” --un ciclón muy parecido, en intensidad y magnitud, a los “Irma” y “María” que azotaron con inmensa fuerza al Golfo y el Caribe en 2017--, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a estos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos-. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo-, encontré en el conocido mercado meridano, “El Chetumalito” donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados solo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces:

--Les fue bien a los pobrecitos: Si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del Gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, estas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Vale el antecedente ante el llamado del gran artista Francisco Toledo, quien ha puesto sitio a Oaxaca con sus manifestaciones constantes, acerca de la necesidad de reconstruir Juchitán y demás poblaciones del Istmo sin que se pierdan las líneas “vernáculas” con las que fueron construidas al paso de los años. Me temo decir que se equivoca. Las casas derruidas, las escuelas y los edificios públicos, no tenían más valor histórico que su antigüedad, perdida sin remedio por los sacudimientos telúricos del jueves 7 de septiembre del año anterior y sus secuelas, y deben ser reparadas no en igualdad de circunstancias, habida cuenta de su vulnerabilidad, sino con la solidez necesaria para soportar sismos semejantes que, sin duda alguna, vendrán. Esto es, como se hizo en la Ciudad de México, poco a poco, con estructuras debidamente autorizadas por los arquitectos de mayor renombre.

Suponer que Juchitán y los pueblos aledaños estarán exentos de nuevos fenómenos de la naturaleza es una falacia completa, por más que el romanticismo de Toledo así lo desee, considerando que se encuentra en una de las zonas de más alta sismicidad en el mundo. Por ello, es necesario invertir un poco más para construir ductos subterráneos en lugar de alzar, una y otra vez, los postes carcomidos por la humedad y los ventarrones. Todo lo demás es una feroz demagogia que favorece a los politiqueros acostumbrados a hacer negocio, material y propagandístico, con cada catástrofe natural.

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24 Septiembre 2018 04:00:00
Corrupción intacta
El corrupto, de acuerdo al diccionario de la Lengua Española –suprimido el antiguo idioma mexicano, una mezcla del mexica con el otomí, por los invasores españoles, aunque puede escucharse aún en algunos pueblos mágicos-, no solo es quien deforma algo –es decir triangula fondos como en la estafa maestra-, sino malogra acciones –como el señor Peña y sus secuaces-, deprava y seduce –digamos a la manera de los predecesores del mexiquense-, cohecha y compra –igual que los empresarios cómplices del régimen en curso todavía-, y hasta huele mal, lo que es frecuente en los demagogos de la legua.

En México nos hemos familiarizados con el término. Tanto que se vuelve bandera cada seis años aunque las frases distintivas sean frutos de estudios de mercadotecnia bastante simples. “La solución somos todos”; la “renovación moral” y la más reciente “al margen de la ley nada; por encima de la ley, nadie”. Buenas sentencias que suenan a votos y, por lo general –excepto la última- se convierten en cenizas al paso de cada sexenio. Ahora estamos, se supone, en la época de la última y con el aderezo irrenunciable del “combate a la corrupción” hasta “sus últimas consecuencias”, el final bastante trillado por su uso sobre cada caso deprimente incluyendo las masacres, las desapariciones y el brutal acoso a la sociedad inerme, hasta ahora.

El presidente electo insiste, cada que tiene oportunidad, que no habrá corrupción en su gobierno, entre otras cosas porque él no es corrupto y cuando el jefe actúa honestamente no deja espacios para robar, aunque no sea esta la única acepción del verbo como ya explicamos. Y, desde luego, no hay quien pueda mostrarse contrario a esta decisión, cuando menos no en público porque además de políticamente incorrecto sería tanto como aceptar este modelo como modus operandis con las inevitables consecuencia penales... claro, si estuviéramos en un Estado de Derecho.

Vamos a ver. ¿Se combate a la corrupción aduciendo que Rosario Robles, ejecutora y firmante de la “estafa maestra”, por varios miles de millones de pesos del erario, es solo un chivo expiatorio como exculpándola del mal mayor, acaso por antiguas historias de seducción? ¿Lo es colocando al más devastador perseguidor de la izquierda y matón de periodistas –Buendía, mi padre, Carlos Loret de Mola Mediz, el “Gato” Félix, etcétera-, como director de la CFE bajo el vano prurito de que es conocedor del tema energético? ¿Lo es al girar un perdón a los predadores del presente bajo el término de una amnistía sin sentido ni fondo?

Algunos dirán que aún Andrés no es el presidente constitucional, como si no supieran quien, de verdad, ejerce el mando en este momento, con Peña arrinconado implorando el perdón prometido; ni se preocupan en observar que la sexagésima cuarta legislatura, integrada desde el pasado 29 de agosto, ya es mayoritariamente morenista, es decir lópezobradorista, y sigue las líneas del presidente electo por lo cual este, en resumen, ejerce cuando menos las funciones de gran parlamentario, la tercera parte del Gobierno de la República.

Si de buscar pretextos pueden encontrare en cualquier lugar común. Pero la historia no se tragará el anzuelo; y quienes alegan que debemos dejar trabajar a Andrés, deben pensar que lo mismo aplica para sus contrapesos que intentan evitar que se endiose, como algunos quieren, al grado de considerar corruptos a quienes, de verdad, combaten a los tantos malhadados hijos del establishment.


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23 Septiembre 2018 04:00:00
» No sirve el gobierno
Está claro que el gobierno no le ha servido a la sociedad, en su conjunto, sino solo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa el riesgo en cuanto a los posibles meteoros de fin de temporada que siempre enlutan a cientos de familias, como ya ocurrió en Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco, destruyendo la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con la tendencia especulatoria imparable gracias a la cual multiplican fortunas, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables expresidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “Doctor Zeta”, Ernesto Zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de Peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, luego “catapultado” al sitio más devaluado entre los mexicanos: La presidencia del PRI donde duró hasta las derrotas de 2017; su fracaso en esta posición no admite réplica alguna.

Solo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva de los presidentes, el saliente y el entrante, tratando de granjearse pleitesías manteniendo intacta la brutal maldición que significa para ellos vivir fuera del presupuesto como el mayor error concebible.

Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato, luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador Zedillo.

El hecho es que, en esta hora y este septiembre, antes y después de los festejos patrios en los que la maquinaria oficial con maridaje con los medios masivos –si bien la transmisión de los ceremoniales se acredita a los tiempos gubernamentales correspondientes, esto es sin recurrir a las facturaciones-, no ha sido posible marginar, ignorar o desdeñar la crispación creciente entre los mexicanos.

Se salvan porque millones aún sueñan con la esperanza prometida.



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21 Septiembre 2018 04:00:00
Mitos destructivos
El escepticismo es tanto entre los mexicanos que se tiende a negar algunos hechos históricos, sospechar de otros y, en cambio, aceptar como buenos los relatos que los degradan. Así, se habla de mito guadalupano y se le liga a una virgen de Extremadura –de donde provienen los invasores de nuestras tierras-, sita en el Convento llamado de Guadalupe y muy parecida a la del Pilar de Zaragoza: negra y con una larga túnica impregnada de estrellas. Es como si se pretendiera socavar la fe y las creencias de nuestro pueblo para hacerlo, cada día, más manipulable. Y lo digo sin entrar a la polémica sobre la autenticidad de la tilma de Juan Diego, elevado a la Santidad sin precisarse su origen ni su patronímico.

De igual manera, hace unos días, al iniciarse las fiestas de la patria con la liturgia en honor a los Niños Héroes de Chapultepec –es obvio que no fueron los únicos; se estima que perecieron aproximadamente 700 mexicanos entre cadetes del Colegio Militar y miembros del Ejército ante la andanada inmoral y aviesa de los estadounidenses-, no faltaron quienes se empeñaron en negar la epopeya de Juan Escutia, cuya leyenda dice que se arrojó con la Bandera hacia un risco alejado de la zona de batalla, porque no se tienen testimonios fieles sobre ello; pero tampoco se cuenta con pruebas de lo contrario y es esto lo que induce a creer en una u otra versión según convenga.

También se duda sobre el contenido del célebre “Grito de Dolores” sobre todo en cuanto a si el padre de la Patria, Miguel Hidalgo, gritó o no: “¡Muera el mal gobierno! ¡Mueran los gachupines!” Lo segundo molesta rabiosamente a los descendientes de algunas prósperas familias hispanas, quienes fincaron sus fortunas gracias a la esclavitud a la que sometieron a sus servidores y se sienten mexicanos a la hora de celebrar el júbilo independista sin asomarse al hecho histórico de que los perdedores, tras tres siglos de coloniaje, fueron sus ancestros, a quienes se expulsó a patadas luego de un torpe intento de recuperar el amplio territorio nuestro pocos años después de la entrada de las columnas trigarantes a la Ciudad de México.

Sobre lo anterior, curiosamente, no se ha establecido ningún mito hasta ahora. La historia de hoy pretenden seguir escribiéndola quienes se dicen “conquistadores” del pasado. Y ni siquiera nadie se ha molestado en la revisión histórica necesaria, con estudiosos de todos los signos políticos, para no caer en los absurdos, como los de atesorar juntos, en el Monumento a la Revolución –que debió ser Palacio Legislativo siguiendo la arquitectura del Capitolio y el Congreso de La Habana-, los restos de los caudillos posrevolucionarios que se mataron entre ellos. Menos mal que al gran Zapata lo enterraron en Cuautla, Morelos, no muy lejos de donde cayó el enorme rebelde libertario.

Los mitos, desde luego, tienen a un siniestro fin: El ocultamiento de la verdad da origen a las justificaciones de la siniestra aristocracia moderna, vigente y lista a encaramarse al nuevo gobierno mediante pactos soterrados con Alfonso Romo Garza, cuya derrota, el pasado primero de julio, todavía no se ha consumado. El seguimiento de la historia depende solo del presidente electo.

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20 Septiembre 2018 04:00:00
Los intocables ríen
¿Alguien habló, hace menos de seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes? Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: Hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.

El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirán así los esbirros de Peña, en su cierre final, como Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como presunto procesado si el presidente electo cumple su promesa de combatir a la corrupción en serio tras su ridículo en el estatus de Canciller y antes en Hacienda?

No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien?

Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no solo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas... para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero solo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba-, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las Zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no solo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

¿No es sorprendente, por decir lo menos, que las fortunas se reúnan en torno de personajes que presiden compañías en donde cientos, miles de obreros trabajan en condiciones infrahumanas? Es tan obvio que no hay posibilidad de errar ante el señalamiento que distingue a los adinerados de la “prole” y a los intocables de cuantos somos reos de persecución soterrada, a veces, y descarada, en otras. De todo he visto y sufrido en esta viña del Señor.

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19 Septiembre 2018 04:00:00
Terrorismo de estado
Treinta y tres años transcurridos desde los sismos devastadores de 1985 y el primer aniversario de los de 2017, hace apenas doce meses, con un hilo conductor entre los dramas: La negligencia ominosa de las fuerzas gubernamentales, con reacciones tardías primero y con negligencia criminal después respecto a los miles de damnificados, en la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Morelos y hasta Tabasco.

Pegaron duro y resistimos; lo mismo hubiese sucedido sin gobierno, digamos con la anarquía como guía porque, hasta la fecha, quedan huellas de lo ocurrido hace más de tres décadas y los oficiosos rastreadores de horrores siguen buscando los fondos destinados a quienes lo perdieron todo, en miles de casos hasta las vidas.

Recordamos pero seguimos viviendo en un presente ominoso. Desde 2011 comenzaron a “descubrirse” las fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, después de un año de la masacre, en ese mismo lugar, que costó la vida de setenta y dos migrantes sin mayores explicaciones oficiales salvo el consabido “llegaremos al fondo” que ni remotamente se toca. Por supuesto, quienes se avocaron a resolver supuestamente los crímenes de lesa humanidad nunca se toparon con los infectos agujeros donde se depositaron los cadáveres. Solo que les fallaron los cálculos: se encontraron restos de 193 personas en 47 fosas. El negocio de la muerte –de emigrantes desesperados y sin derechos-, se les salió de las manos.

Tamaulipas sigue siendo un narco-estado –muy a pesar de lo que diga el descastado Egidio Torre Cantú quien no fue capaz, siquiera, de poner la menor voluntad para tratar de resolver el misterio prevaleciente sobre el asesinato de su hermano que le permitió al primero escalar el poder sin obstáculos. Y hoy ni quien le finque responsabilidades en una evidente alianza entre Francisco García Cabeza de Vaca, el panista tránsfuga con antecedentes penales en los Estados Unidos, concretamente en Laredo, donde fue fichado por robarse automóviles hace tres décadas.

Y seguimos con otras entidades igualmente dominadas por los grandes capos: Guerrero, Michoacán –desde done el insolente Fausto Vallejo Figueroa lanzó querellas por daño moral que le rebotaron por falsario y pretenso ofensor de la libre expresión-, Veracruz –bajo el padrinazgo de los últimos tres gobernadores, pero sobre todo el más reciente-, Morelos y Oaxaca, entre otras. ¿No es éste un verdadero terrorismo de Estado auspiciado para esconder complicidades mayores y dar cauces a gobiernos preñados por los grandes capos?

No es casualidad que se demuestre que algunos mandatarios, como el saliente de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, hayan ocultado, sin ninguna justificación, la ubicación de varias fosas para evitar, según dice, nuevos escándalos que pudieran estallarles a los mandatarios provenientes del PAN, curiosamente, en la línea azul de la geografía patria que va tiñéndose del rojo de la sangre derramada. Salvo Guerrero, las entidades más afectadas han estado o están gobernadas por Acción Nacional. Ojo con esto. ¿Tal fue el precio para asegurarse victorias electorales con un PRI devastado por el peñismo o la continuidad panista en el poder?

El asunto es por demás delicado. Pero es necesario comenzar a abrir las carpetas.

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18 Septiembre 2018 04:00:00
Cómo desestabilizar
Aunque parezca increíble, quienes observan en riesgo sus intereses personales –por ejemplo los dueños de los mayores capitales que surgen de la minería, las telecomunicaciones y la producción de cervezas, no solo de las plataformas petroleras acaparadas por grupos afines a Carlos Salinas, también por el mal nacido de Emilio Gamboa Patrón y otros entes de su ralea-, apuestan a que pueden desestabilizar a México, considerando el poder que atesoran supuestamente en riesgo también, en setenta y tres días, los mismos que faltan para la ceremonia de transmisión del Ejecutivo federal. Y, de verdad, vienen preparándose para ello desde hace varias semanas.

Por ejemplo, la guerra intestina en la UNAM entre estudiantes agredidos de todas las maneras posibles –incluso la muerte de una joven activista-, y los inútiles “porros”, buena parte de ella “fósiles” que se han rezagado por su inclinación a los vicios, o bien narcomenudistas que acosan a diario –y no pocas veces los hacen caer-, a los muchachos deseosos de aprender incluso hasta en las sombras de las alucinaciones depravadas. No seamos ingenuos para caer en la versión oficial sobre simples enfrentamientos causados por las calenturas de la juventud. No es así.

Precisamente, a pocas semanas de cumplirse el cincuentenario de la matanza de Tlatelolco, cuando la piel vuelve a hervir al calor de los recuerdos y, sobre todo, de la brutal injusticia de la impunidad, se recrudecen las tensiones no solo en la UNAM sino en otras universidades estatales, como la de Morelia o la de Hidalgo, rehenes de voluntades perversas deseosas de romper con el orden y provocar reacciones en cadena con la única intención de desestabilizar al país y distraer a la opinión pública respecto de la brutal herencia del peñismo que debiera ser juzgado, ya desde ahora, mediante el debido proceso que no es necesario iniciar hasta el primero de diciembre cundo muchos esperan que el Señor de los Cielos –no Amado Carrillo Fuentes, por favor-, descienda hasta la tierra para cumplimentar TODOS los deseos de los mexicanos incluyendo a quienes se sienten embrujados por sus mujeres desatendidas o simplemente ambiciosas. (No faltan los casos como éste en la casa de transición).

Por supuesto, a lo largo de diciembre venidero, las presiones serán altísimas mientras los Peña Nieto se instalan en una de sus jaujas alrededor del mundo gracias, claro, a la multimillonaria indemnización de Televisa a la célebre “Gaviota”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del expresidente Miguel De la Madrid Hurtado aunque los ignorantes lo cuestionen con insolencia-, burlándose escandalosamente de los mexicanos. ¿Este es el cambio por el cual votamos?

Por supuesto, el presidente electo ya debe estar enterado de la amenaza que se cierne sobre él. Sobre todo, fíjense bien, después del primer anuncio relacionado con sus promesas de campaña: La no privatización del agua, acaparada por las cerveceras del norte del continente a costa del sacrificio de los agricultores mexicanos, además, claro, de la mordida a la economía de cada hogar. Basta con este antecedente para fincar responsabilidades a Peña y sus ladrones lacayos, desde ahora insisto, y sin esperar a que la campana –no la de Dolores- suene al fin para terminar la etapa de pugnas intestinas entre los gobiernos saliente –condenado ya por la historia- y entrante, en vía de acoso.

Estamos en el linde, peligrosamente.

La Anécdota

Tras el fraude de 1988, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, candidato presidencial que fue del Frente Democrático Nacional, reunió a una multitud –más de un millón de personas-, a su alrededor. Fue entonces cuando, al oído, Porfirio Muñoz Ledo le sugirió:

--Tomemos Palacio. Nadie nos detiene y la historia nos entenderá.

Cárdenas se negó para evitar un derramamiento de sangre. Meses después, ya como senador de la República, Muñoz Ledo desayunó conmigo en Sanborn´s de Los Azulejos y me confió este relato concluyendo:

--Espero que no nos pase lo que a Hidalgo en el Cerro de las Cruces; pudo evitar que se prolongara la guerra y esta duró dieciséis años más.

En el caso actual, las cabezas de Cuauhtémoc y Porfirio siguen en su sitio... pero debieron pasar ¡treinta años!

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14 Septiembre 2018 04:00:00
Un mes que asusta
En la noche en la que la mayor parte de los mexicanos –no digo todos porque hay apátridas desdeñosos de nuestras fiestas e incluso lacayos aún de cuanto huela a hispánico-, se sienten patriotas con una media botella de tequila adentro y un monumental grito de cara al Palacio Nacional –las protestas callan cuando los vítores comienzan y la enseña tricolor ondea-, nadie compilará los estragos de un sexenio atroz durante el cual se ha afrentado a la ciudadanía que pasó factura, al fin, el primero de julio, pero no basta con clamar libertad como en aquella jornada de Dolores en 1810; también exigimos justicia y cárcel para los predadores.

Con las torrenciales aguas llegaron los socavones, como nunca antes, exhibiendo la podredumbre de las complicidades entre la clase política y las constructoras cómplices a las que nadie ha reclamado con procesos judiciales en ristre. Cuando el sismo de 1985 y el derrumbe de algunos edificios, entre ellos el Nuevo León, se giraron órdenes de aprehensión contra los constructores Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum, pero jamás se realizaron obras para apuntalar el sitio y todavía hay quienes permanecen fuera de sus departamentos. Por cierto, una investigación seria determinó que no se habían cumplido el noventa por ciento de las especificaciones básicas; lo hizo el ingeniero Raúl Pérez Pereyra, cuya familia también fue víctima. Inapelable.

Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148-. pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz-, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a Peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Mañana, la festividad patria, aligerará los rencores pero no acallará la justa rebeldía ciudadana... aunque las transmisiones de televisión se realicen con micrófonos apagados y mostrando solo a los acarreados oficiales. Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.
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13 Septiembre 2018 04:00:00
Sociedad molesta
Los disturbios en la Universidad Nacional, mi alma máter, no son efectos de hechos fortuitos ni de afrentas recientes; están incubados desde hace mucho tiempo, con grandes similitudes con cuanto ocurrió, por estas mismas fechas, hace medio siglo exacto: la podredumbre del gobierno se estrelló con los espíritus jóvenes y su incapacidad para dialogar con ellos dio cauce a la brutal matanza del 2 de octubre en Tlatelolco. Es peligrosa esta comparación. Lo sé.

Hace años, Rodolfo Echeverría Ruiz se pretendía heredero de su tío el expresidente del mismo apellido y labró una carrera entre telones con protección excesiva por parte de quienes temían a poderoso personaje del averno –todavía vive en sus heredades de San Jerónimo-, y no ha sido señalado como el peor de los exmandatarios, un “galardón” que sigue estando en manos de Carlos Salinas y por el que competirá Peña a partir de diciembre. En fin, Rodolfo tuvo a bien a invitarme a su casona de San Ángel, impresionante claro, y me dijo casi textualmente:

--Mira, eso de que 2 de octubre no se olvida es una monumental tontería. Los chinos, por ejemplo, no se detienen en los sucesos de Tianammen -4 de junio de 1989-, sino que ven hacia adelante; aquí no quedamos varados en la protesta. ¡Ya es tiempo de mirar hacia otro horizonte!

La defensa procaz del echeverriato consistía, por tanto, en la amnesia colectiva para subsanar las graves heridas aplicando lo que Alfonso Martínez Domínguez llamó “la medicina del tiempo”. Solo que los experimentos sociales del priísmo, viles por esencia, acaban de estrellarse en una realidad punzante: El voto popular, masivo y contundente, los aplastó y espero que sea para siempre. (El genérico siempre lo observo con respecto a mi propio paso por la vida; no sé después).

Sin embargo, al antídoto para posibilitar la resurrección del priísmo lo tiene en sus manos el presidente electo: en la medida en que no rompa con el pasado y persista en reconocer a Peña –como lo hizo Fox con Zedillo, cabe recordar, en 2000-, por su cortesía en la hora de la transición y alegue ahora, ante la sorpresa de muchos, que recibirá al país “con una economía estable y sin crisis”, como si de verdad no estuviéramos, como se percibe a flor de piel, al borde del abismo y francamente en ruinas. ¿Por qué votamos entonces?

Aquí viene acaso una de las razones por las que la sociedad está tan inquieta; los “porros” de la UNAM, acaso financiados por dirigentes priístas para sacudir a los morenistas en mayoría, aprovecharon el evento ilegal del 3 de septiembre, mal llamado sexto informe y que no tuvo la presencia más que de algunos diputados del PRI y sus aliados además de los presidentes de sendas Cámaras del Congreso, miembros de MORENA –tremendamente cuestionados por no atreverse a romper con el pasado y dar curso a la continuidad institucional-; lo hicieron, sí, con la mal sana intención de provocar y lo lograron con la mayor facilidad gracias a sus cómplices, siempre debajo del agua.

Y con este episodio comenzó la hora cero de una República que, hasta el momento, dista mucho de ser democrática. Hay tiempo y es hora de virar el timón, señor presidente electo.


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12 Septiembre 2018 04:00:00
Ruptura o lo mismo
Me dicen algunos, acaso con afinada cursilería congruente con la debilidad de espíritu, que no debe hablare de odio para calificar a los personajes amorales que han devastado a la República; casi alegan un tono subversivo en quienes señalan a los malversadores, asesinos de cuello blanco, cómplices con los bolsillos llenos y una gama de corruptos de todos los géneros y encaramados en las ramas podridas del gran y resistente árbol de la patria que no se renueva, porque nos es entrañable, pero sí puede transformarse para limpiar de rastrojos muertos el entorno.

Pregunté cuál era la mujer más odiada del país y la respuesta de los amigos y seguidores del Facebook no dejó lugar a dudas aunque, como ya dije, me sorprendió, porque de acuerdo a mi criterio nadie es más perversa y repelente que la “novia de Chucky”, la inefable Elba Esther de Comitán. Pese a ello, el primer sitio correspondió a Rosario Robles Berlanga, la izquierdista traidora, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano –es decir, de todo-, desde el 27 de agosto de 2015, tres años ya, antes al frente de la de Desarrollo Social desde donde ideó el “método Robles” que se convertiría en la “estafa maestra” del sexenio.

Y, en segundo sitio, el nombre de Angélica Rivera Hurtado, llamada “La Gaviota” en “Destilando Amor” y sobrina del ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado –quien lo dude puede dejar de seguirme al negarme toda credibilidad-, surgió con fuerza, no muy atrás de Rosario, acaso por los efectos de la pomposa casa blanca de las Lomas y sus estridencias al vestir y despilfarrar con un dinero que, supuestamente, le entregó Televisa como “indemnización”. De carcajada, igual que los 300 millones que dice la Gordillo recibió como herencia de su madre, una maestra rural de Chiapas.

Les siguieron Marta Sahagún Jiménez, ahora multimillonaria como reina del autotransporte a través de sus vástagos corruptos, y Margarita Zavala Gómez del Campo, llamada “la Calderona”, monarca de la manipulación y la ligereza política como compensación por no revelar los abusos de su marido, “Jelipe”. Sí, son las más odiadas, así sin eufemismos. Pero hay quienes quieren evitar la palabra “odio”, y acaso prohibirla como se hizo en el caso del movimiento LGTTT y algunos señalamientos semánticos ofensivos, porque es menester no agitar las aguas en momentos coyunturales como el actual.

Se equivocan. Cuando llegan las transformaciones vitales, y si son serias, la ruptura es inevitable y, para ello, la hoguera del rencor debe quemar, en leña negra, los nombres de quienes nos afrentaron y llevar a estos, descastados y venales, a la cárcel. De otra manera, seguiremos la ruta de la “constitucionalidad” con la que Muñoz Ledo y Martí Batres justificaron su alterada entrada al Palacio Nacional el 3 de septiembre para asistir a un acto precisamente ilegítimo por inconstitucional.

Abramos el debate; no le temo a Muñoz Ledo en este contrapunto porque conozco sus puntos débiles y varias veces nos hemos cruzado. Lo respeto, sí, desde que se le veía como un joven altanero en la secretaría del Trabajo bajo el mandato de Echeverría. Y es que su sabiduría es proporcionalmente igual a su soberbia.
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11 Septiembre 2018 04:00:00
Teorías extremas
Cuando las teorías son extremas debiéramos encontrar el punto medio para poder no solo suavizar los radicalismos sino igualmente encontrar una vía para la reconciliación de los polos opuestos supuestamente alterados por fanatismos, vocaciones de incondicionales y hasta por el rastro malévolo del pasado tenebroso y rebosante de cabos sueltos. Imagínense: Todavía a treinta y dos años del asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, sigo descubriendo las piezas sueltas del rompecabezas de la perversidad. ¡Y hay quien me pide asimilar lo sucedido para darle “una segunda oportunidad” a Bartlett y compañía! De ser así, tendríamos que abrir las crujías para permitirle a Javier Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés, Andrés Granier Melo, Tomás Yarrington, y otros rufianes, un tratamiento similar por aquello de la igualdad entre los seres humanos. Un horror el de quienes todo lo justifican en aras de defender a sus íconos.

Hay quienes afirman, pese a cuanto lleva en sus bodegas el náufrago Peña, que el mandatario calculó su fuerza, con base en asegurar su futuro a costa de la estrategia de dividir a los opositores hasta el grado de enfrentarlos de manera irreconciliable con posiciones extremas y salidas rebosantes de llaves con el sello del águila. De allí las pugnas internas registradas en la izquierda, multiplicadas por las tinieblas de la “consulta” en la Ciudad de México –bastante más cercana a la voluntad del ícono mayor que a la prometida transparencia-, y los constantes devaneos de un sector de la misma con sus enemigos históricos; e igualmente la sorpresiva guerra intestina en la derecha, en el PAN, que estalló con la designación camaral, a espaldas de su dirigente nacional, del calderonista Ernesto Cordero Arroyo quien, ahora expulsado, pasará a la historia no como un secretario de Estado del régimen ominoso de Felipe sino en condición de uno de los mayores esquiroles y marionetas al servicio del establishment siguiendo la voz del amo. ¡Qué vergüenza para sus hijos!

Como prólogo a lo anterior, el presidente exigió hace un año que el PAN se sumara a su propuesta de establecer un fiscal general, por nueve años, y destacar a su cómplice, el actual procurador general, como único aspirante.

Al negarse el PAN surgieron los siguientes golpes armados desde la cúpula del poder: Ricardo Anaya Cortés fue señalado como responsable de peculado bajo el basamento de haber multiplicado su fortuna –que ya tenía- durante su lapso político; el mandatario federal mandó llamar al coahuilense Miguel Riquelme Solís para felicitarlo dándole jerarquía de gobernador electo cuando ningún fallo del TEPJF le había señalado como tal, rompiendo con la institucionalidad requerida; y finalmente se sacó el nombramiento de Cordero en el Senado devastando a la bancada panista y a su líder nacional simplemente relegados de tal decisión tomada en Los Pinos. Tres golpes por uno, al estilo estadounidense más feroz, solo en 2017 y antes de las campañas que lo derrotaron por nocaut.

Dividir a los opositores fue la sucia táctica para asegurarse el voto duro de los priístas, aunque haya menguado, y así encaminar la idea de una lejana “victoria” con los mínimos posibles, esto es el 25 por ciento de los votantes en principio –quedaron con el 16.4 por ciento-, mientras los adversarios se estrellan con el muro infranqueable de los órganos electorales al servicio del presidencialismo como ha sido siempre.

Un partido contrario al gobierno solo vence, lo han dicho los mayores politicólogos, por paliza. Y así fue.

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10 Septiembre 2018 04:00:00
Regresión mental
Le devuelvo el guante. Allá en los campamentos de 2006, Porfirio Muñoz Ledo se atrevió a calificarme como el único “revolucionario” de mi familia con soslayo de mi padre y de mi hijo. Lo que son las cosas. En ese diálogo el único aristócrata era Porfirio cuyo nombre revela a sus ancestros: Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, patronímicos de la vieja corte de Don Porfirio, el otro, quien murió en París tras ser obligado por la toma de Ciudad de Juárez por parte de las tropas de Madero –Villa y Orozco-, a dejar el poder... y sus restos allí permanecen a la sombra en el cementerio de Mont-Parnasse.

Pues bien, don Porfirito lleva muy bien el mote que le impusimos: “el Churchill mexicano”, tanto por su cultura bélica como por mudar de partido cada que se lo propone. Fue miembro del PRI, hasta llegar a la Presidencia del mismo, entre 1954 a 1987, esto es treinta y tres años con múltiples cargos públicos, entre ellos la secretaría del Trabajo con echeverría y la de Educación con lópez portillo; fundó al Partido de la Revolución Democrática, del que fue también presidente, de 1989 a 1999; ese año se afilió al PARM para

competir por la Presidencia de la República y en 2006 aterrizó en el Partido del Trabajo para lograr una senaduría; y, finalmente, en busca de su acomodo entre los diputados, a sus 85 años pasó a MORENA, este mismo año, y se convirtió en el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara Baja.

No hay que olvidar que el de apellido aristócrata formó parte de la Comisión para la Reforma del Estado, encabezándola, y pudo ser admitido como panista si hubiese avanzado el proyecto; por desgracia, fue grande su frustración al observar que lo realizado por él y sus copartícipes quedó en uno de los habituales cuentos de “cazadores” tan asiduos en el ranchero de las hebillas y botas con sus siglas, en plenitud de reflejos ególatras.

Por cierto, Muñoz Ledo compitió por la gubernatura de Guanajuato en 1991 cuando el fenómeno fox arrasó con la designación, avalada ya por el Congreso estatal, del priista Ramón Aguirre Velázquez, uno de los grandes consentidos de miguel de la madrid, rey de la cofradía de la mano caída. Cuatro años más tarde, tras un “breve” interinato de Carlos Medina Plascencia, vicente alcanzó la gubernatura ansiada como plataforma para llegar a la Primera Magistratura y traicionar después su condición de demócrata convirtiéndose en uno de los signos más abyectos de la derecha.

Quizá por tanto batallas en su larga carrera de político talentoso –lo es, sin duda-, a veces regula y se sitúa en la línea del protocolo institucional. Por ejemplo, al negarse a aceptar una solicitud de moción de orden para llamar la atención del rapaz peña en cuanto a dirigir un mensaje la nación con el sello del VI Informe, sin presencia del Congreso y sin haber invitado al presidente electo. Una aberración, jurídica y política, por donde quiera que se vea. No importa que el evento se hubiese convertido en costumbre por la repulsa violenta de la oposición aun cuando el PRI se mantenía como la primera fuerza en sendas Cámaras. Ahora, ni pensarlo. Es ilegal, no tiene fondo ni forma y, además, excede las funciones del Ejecutivo quien tiene el deber de limitarse a ejercer las funciones específicamente señaladas en la Carta Magna “y las leyes que de ella emanan”.

Al impostor de Palacio le quedan ya 81 días ensuciando la silla presidencial.
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09 Septiembre 2018 04:00:00
» Estocadas sin faena
Ya les decía yo que septiembre es hermoso como lo es el principio del otoño que exhibe el fin y el principio, las hojas cayendo del árbol de la vida pero sin mover su firme tronco. Es una buena época para otear por los parques y llenarse de los vientos que despiertan los sentidos, todos ellos, enfriando por fuera y dando calor por dentro. Vida y muerte, como la existencia toda que no tendría sentido sin un principio y un final. Mi padre lo describía muy taurinamente:
--De nada sirve una gran faena a lo largo de ochenta años si no somos capaces de asestar una buena estocada final; sin una caída del telón digna se puede ir el éxito, el recuerdo e incluso el anhelo de la inmortalidad que anida entre quienes nos recuerdan.

Es verdad: los seres humanos morimos cuando deja de haber alguien que nos cite, un corazón que ame nuestra memoria y una razón para extender la memoria. Es un pensamiento aterrador que suele agobiarme cuando asisto a algún lugar público, digamos las plazas de toros que se convierten en hogueras de pasiones, y pienso que acaso dentro de medio siglo cuantos estamos allí, salvo alguna excepción, estaremos en otro plano, fuera de este mundo y, si se tiene fe, en la contemplación etérea del ser supremo. ¿Por qué nos duele dejar tanto esta vida si nos espera una eternidad sin diferencias de clase ni opresión? Es una pregunta que también me atormenta.

En fin, vamos caminando por septiembre y también dejamos, detrás de nuestros pasos, las efemérides. Ya recordamos, muy cerca, al 2 de octubre que quiero tener presente mientras esté en este mundo; sencillamente porque nos marcó y acaso cercenó el valor de varias generaciones de jóvenes quienes venían pisándonos los talones y optaron por salirse de las filas que conducían a los liderazgos políticos para acomodarse a la sombra de los grandes capitales y de los herederos, a sabiendas de no poder escalar el último peldaño porque, en las pequeñas dinastías particulares, los tronos están ocupados por los que son señalados por sus progenitores sin que nadie les señale como hijos del nepotismo: dicen que con su dinero y sus empresas pueden hacer cuanto quiera, hasta saquearlas llevándose divisas al exterior y dejando sus empresas depauperadas con trabajadores en quiebra, estos sí. Pero esta es la visión de la justicia para quienes no entienden de xenofobias ni de racismos al más puro estilo de las autocracias que perviven.

Y tenemos muy pendiente la efeméride del Paro Nacional como referente indiscutible de la fe de los mexicanos, de los bien nacidos, en busca de un mejor futuro para quienes vienen detrás. ¡Pobres de aquellos que se cruzaron de brazos! Perdieron su oportunidad de levantar las cabezas humilladas, como caravanas de súbditos a los monarcas, ante el oprobio del conformismo, el virus que carcome el alma.

No espero, claro, que en este mes, el último del verano, caiga la monarquía de los zánganos Borbones ya renovados, a quienes tanto desprecio por mi fe republicana, pero sí puede darse un sacudimiento que inicie el tormento hacia el finiquito. Lo mismo pienso del presidencialismo, en México, rebosante de elementos que ven al mandatario en funciones como inimitable e inigualable; lo he escuchado hasta la saciedad al paso de cada sexenio... y solo al final algunos rectifican para acomodarse de nuevo dentro de las esferas del poder público porque no saben trabajar en otra cosa. Incluso muchos de los viejos funcionarios, crecen en sus negocios privados al calor de las influencias que conservan o tuvieron. Un vivo ejemplo de ello es cada uno de los muy ricos miembros de la derecha a quienes nadie persigue a pesar de los daños infringidos a la República. ¿Podrá con ellos el presidente electo?
Cada que aparece el exmandatario Calderón –minúsculas- en México, se ríe como no lo hacía ni cuando le quedó larga la casaca militar y parecía una caricatura de sí mismo. Yo no sé porque lo hace, acaso alguien le convenció de contar con una falsa galanura –para ello sería ideal que se divorciara para luego matrimoniarse con la execrable Laura Bozzo quien se pasea con un chico a quien dobla la edad bajo el glamour de la vanidad que entregan las candilejas-, y caminar con la cabeza erguida luego de seis años de mantenerla baja salvo en las ceremonias públicas en donde debía fingir. Ahora no lo hace porque, sencillamente, se siente intocable por obra y gracia de las facturas por pagar de quienes ejercen gobierno en la actualidad. Eso sí: En cada llamada relámpago hace aseveraciones presuntuosas... pero no se hace acompañar del nefasto Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública, bastante más cauto conociendo los precedentes y avecindado hoy en Florida.
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07 Septiembre 2018 04:00:00
Congreso inútil
El debate sobre la conducta de la mayoría absoluta dentro de sendas Cámaras del Legislativo, esto es de franco apoyo a “su” presidente con la conocida arenga “es un honor estar con Obrador” –ahorrándose el “López” para que sea más contundente e inconfundible-, recala en el imperativo de que la fracción de Morena y las de sus aliados, el desahuciado PES, sin registro, y el Partido del Trabajo que de no haberse coaligado al partido de Andrés hubiese quedado fuera, entienda de que no son ellos “los mejores servidores del mandatario”, como suponen no pocos de ellos, y se conviertan en lo que en realidad son: representantes legítimos de los intereses del colectivo, del pueblo de México.

Po desgracia, si el presidencialismo a ultranza se vuelca, de nuevo, hacia los parlamentarios éstos carecerán de utilidad y más valdría suprimirlos para ahorrarse una tajada multimillonaria, mucho mayor a la obtenida por las inminentes rebajas de los salarios del presidente, ministros, diputados, senadores y, por supuesto, los secretarios de Estado; hay carios de estos quienes ya hicieron cuentas y observan, pasmados, que ganarán menos de cuanto percibían antes de lanzarse a la carrera política, digamos actores, deportistas y personajes públicos ambiciosos.

Y como, de acuerdo a la Constitución, NINGÚN funcionario puede ganar más que el presidente los más afectados son, sin duda, los altos miembros de la Suprema Corte de Justicia y los integrantes de los órganos electorales cuya moral ha quedado por los suelos –de hecho así está desde 2006-, por lo cual en vez de pedir mantener sus emolumentos deberían clamar porque no se hagan auditorías y puedan salvar sus alteradas conciencias de un destino atroz, en la terrible oscuridad de las celdas.

En fin, no entiendo que debamos sostener a un Congreso, cuya insólita composición nos remite al “mayoriteo” priísta que terminó en 1997 cuando el PRI quedó por debajo, en número de asientos, que sus oposiciones en conjunto, destinado a lanzar loas al presidente y a hacer las veces de lacayos formales en busca de ascender en sus respectivas carreras hacia los oasis de las gubernaturas o del gabinete. ¿Acaso Ricardo Monreal no desea dar el gran salto y Marcelo Ebrard, canciller próximo, no busca cumplir su sueño de dirigir a este país para prolongar el proyecto de Morena?

Las ambiciones no son exclusivas, ni mucho menos, de quienes fueron derrotados el primero de julio; van creciendo en los vencedores al ritmo de la importancia que cobra Andrés en todos los foros, sea negociando o de plano imponiendo directrices mientras peña se aleja, como el jonrón que cree ser: Se va, se va, se va... pero es faul. Digo, para que nos entienda con precisión el tabasqueño que está en pleno desarrollo de su propio campeonato.

Un congreso avasallado es tan inútil como un pajarito sin pico y enjaulado, casi muerto. No tiene sentido gastar en el mismo; basta con que se apliquen otras funciones para no perder el tiempo ni desperdiciarlo en largos dictámenes a resolver “en votación económica”. ¡Qué festejen la Navidad desde ahora! O que Andrés les pida quitarse sus ropajes de lacayos para hacer vivir la autonomía entre los poderes de la Unión.

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