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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Actualmente es el Presidente Nacional del PAN y Diputado Local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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09 Diciembre 2018 04:08:00
Coahuila seguro… ¿para quién?
Es un hecho que la violencia en Coahuila, en lo que refiere a los delitos de alto impacto, disminuyó en los últimos años alcanzando niveles más tolerables. No obstante, estamos muy lejos de vivir en un auténtico estado de derecho en el que quienes reinen sean las leyes y la justicia. Un reflejo de tal situación es que nuestra entidad, a pesar de ser el quinto lugar en competitividad de acuerdo con el índice que maneja el IMCO, en el rubro concreto de Sistema de Derecho Confiable y Objetivo caemos hasta el 14.

La prevalencia de los delitos en Coahuila, en especial los del fuero común cuya atención compete de manera directa a las policías estatales y municipales, le costó el año pasado a la entidad 6 mil 212 millones de pesos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2018. El doble de lo que se paga anualmente por intereses de la megadeuda. Además, se sabe, gracias al Índice Global de Impunidad en México, que nuestro estado es el cuarto lugar en la República en donde más delitos quedan sin ser sancionados. Tal realidad mina la confianza de la ciudadanía en las instituciones.

Para poder avanzar por el camino correcto y otorgar a los coahuilenses un mejor lugar para vivir hay tareas pendientes. La más urgente tiene que ver con la profesionalización de las policías. Allí nos enfrentamos claramente a una situación que requiere mayor seriedad por parte de las autoridades estatales, demasiado acostumbradas a la autocomplacencia. Porque si bien es cierto que hay un avance significativo de policías en activo que han cumplido de manera exitosa el Proceso de Evaluación de Control de Confianza ante el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, también lo es que Coahuila ocupa un nada honroso sexto lugar en aplicación de tortura.

De acuerdo con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, entre los años 2006 y 2017 fueron ubicadas 56 víctimas de tortura en Coahuila. Pero, además, tenemos todas esas denuncias en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos por maltrato de los cuerpos policiales, de manera particular, por los que dependen de manera directa del Ejecutivo estatal. Así las cosas, no se puede hablar de un Coahuila seguro si quienes deben proteger a la ciudadanía no respetan las leyes ni la integridad física y moral de los ciudadanos.

Aquí habría que preguntarse, también, por el enorme derroche que se hace desde la Academia Interamericana de los Derechos Humanos, que se lleva una importante tajada del presupuesto en Coahuila y cuyos resultados en beneficio de la ciudadanía son poco claros. ¿Qué justifica la presencia de una entidad paralela a la Comisión Estatal, que duplica algunas de sus funciones y que tiene personal que recibe sueldos que superan con creces a los pagados en la mayoría de las instancias públicas?

Por supuesto, el mayor pendiente en seguridad pública es y seguirá siendo el castigo a los responsables de los desfalcos de la deuda y de las empresas fantasma. Esos que siguen siendo intocables y que nos llevan a concluir que sí, que Coahuila es seguro, sobre todo para los Moreira y sus cómplices.


02 Diciembre 2018 04:04:00
No es suficiente
Lo conseguido en un año por la actual Administración de Coahuila no es suficiente. En el tema de seguridad, por ejemplo, los delitos del fuero común siguen estando a la orden del día en prácticamente toda la entidad y las corporaciones policiales que dependen del Gobierno estatal continúan siendo señaladas por sus malas prácticas que atentan contra los derechos humanos y que están lejos de garantizar una verdadera tranquilidad para la ciudadanía.

Se han creado empleos, sin duda, pero la gran mayoría son temporales con sueldos muy por debajo de las necesidades de los coahuilenses. Eso es así porque no hay un buen plan de desarrollo económico viable y sustentable para la entidad, sino que se va actuando a partir de ocurrencias desordenadas que no permiten determinar el tipo de inversiones que son atraídas. Menos todavía logran potenciar a las pequeñas y medianas empresas locales, que son las que generan el mayor número de fuentes laborales.

En materia educativa es visible el deterioro de la infraestructura escolar, provocado, en buena medida, porque se decide de manera muy poco eficaz el destino de los recursos que son destinados al mantenimiento y renovación de los centros educativos; más movidos por intereses politiqueros que por las necesidades reales de cada escuela. Tema aparte es el de los baños cuyas condiciones de elevada insalubridad ponen en riesgo a niñas y niños que acuden a preparase a lo largo y ancho de nuestra entidad.

Y hablando del tema de salud, otra tarea pendiente son los hospitales, tanto aquellos que están en funcionamiento como aquellos que siguen aún sin abrir sus puertas, otra vez, por la falta de una correcta planeación. Es terrible que quienes se acercan a atender sus problemas de salud a los nosocomios coahuilenses sigan padeciendo por la falta de medicinas y de material para curaciones, así como la insuficiencia de personal para su atención. Es allí en donde debería notarse con mayor fuerza la prosperidad de nuestro estado y no se ve. 

Y es que el gran pendiente sigue siendo el de la justicia. En nuestra entidad los grandes delincuentes que saquearon las arcas y nos endeudaron criminalmente, siguen no sólo gozando de impunidad sino de la protección y el encubrimiento de las actuales autoridades. Renegocian la deuda y lo presentan como un gran logro, pero a ninguno se le ocurre proceder en contra de los responsables del desfalco. Y pasa lo mismo con el caso de las empresas fantasma. ¿En dónde están quienes abusaron de sus cargos públicos para robar? ¿Por qué razón no se actúa en su contra?

Así están las cuentas luego de un año de gestión. Por eso los coahuilenses señalamos la insuficiencia, pese a todo el esfuerzo y enorme e inexplicable gasto que sigue haciendo este Gobierno, como los anteriores, en publicidad oficial.  Hay que decir, además, que estamos preocupados porque se viene un escenario menos favorable todavía en el que la efectividad y la eficiencia a la hora de aplicar los recursos será indispensable.

Ya veremos si quienes nos gobiernan en Coahuila pueden estar a la altura de las circunstancias o si seguirán por la ruta de la mediocridad y la comodidad como hasta ahora.

25 Noviembre 2018 04:00:00
Impunidad pactada en Coahuila
¿Alguien les cree a los dirigentes de Morena en la entidad cuando manifiestan su indignación porque Humberto Moreira esté siendo investigado en España y Estados Unidos y no en Coahuila?

Hace casi 11 meses que los diputados coahuilenses que conformamos la LXI Legislatura asumimos el cargo y a lo largo de este tiempo hemos sido testigos de cómo la diputada de Morena, Elisa Catalina Villalobos Hernández, ha servido de ariete para derrumbar cualquier intento que la verdadera oposición en el Congreso hemos realizado para que se esclarezca la deuda y se llame a cuentas a los hermanos Moreira.

La legisladora votó junto con el PRI, por ejemplo, para impedir que se solicitara a la Procuraduría General de la República un informe sobre el estado que guardan las denuncias presentadas en el año 2017 por algunos ciudadanos coahuilenses, en materia de deuda pública y uso indebido de recursos públicos. También lo hizo para frenar que se realizara una auditoría al moreirato y que se creara una comisión del Legislativo que vigilara la renegociación de la deuda, misma que, también, fue aprobada por la diputada.

Pero no sólo ha impedido que se investigue a Humberto, también defendió a Rubén votando en contra de que se realizaran los trabajos y acciones necesarias para esclarecer en forma plena todo lo relacionado a las empresas fantasma; impidiendo también que se citara al secretario de Finanzas y al de Fiscalización y Rendición de Cuentas para que presentaran al Legislativo los informes relativos a las indagatorias que debieron haber realizado en torno al tema.

También impidió con su voto que se solicitara información a la Auditoría Superior del Estado, así como a la Secretaría de Fiscalización y Rendición de Cuentas, en relación con el grado de responsabilidad que tienen las personas que, como encargados de los órganos de control, no cumplieron con la debida aplicación de las disposiciones legales que impidieran la contratación de dichas empresas.

Elisa Villalobos, la cabeza visible del PRIMor, también está contribuyendo a perpetuar la corrupción y garantizar la impunidad de la actual Administración al votar, por ejemplo, en contra de que el secretario de Finanzas diera cuenta del destino que han tenido los recursos excedentes, vía participaciones federales, así como los motivos y las justificaciones legales para modificar sin autorización del Congreso el presupuesto del Poder Ejecutivo para el presente ejercicio 2018. 

La lista se compone de 21 planteamientos que se han realizado en el Congreso y que el mayoriteo del PRIMor ha frenado. ¿Y quién está detrás de todo esto? Se afirma que Ariel Maldonado Leza, padrino político de Elisa Villalobos y compadre de Humberto Moreira, fue quien pactó de manera directa con AMLO y la dirigencia de Morena, para intercambiar victorias por impunidad. La sistematicidad con la que ha operado la legisladora sin ser llamada a cuentas por su partido, hasta ahora, dan la razón a quienes sostienen tal hipótesis. 

Yo, por eso, no les creo.
18 Noviembre 2018 04:00:00
Coahuila en manos delincuenciales
El testimonio del extesorero de Coahuila, Javier Villarreal Hernández, presentado ante las autoridades estadunidenses, confirma que nuestro estado fue saqueado criminalmente por Humberto Moreira y su equipo más cercano. El exsecretario de Finanzas detalló al fiscal de San Antonio, Texas, Rusell Leachman y el fiscal Anticorrupción de España, Juan José Rosa, la manera en que juntos, él y su patrón Humberto, junto con otros cómplices, se embolsaron 14 mil millones de pesos del erario. Además, aseguró tener las pruebas que respaldan sus dichos.

Al respecto, lo primero es poner de manifiesto la profunda indignación que surge al darse cuenta de que, mientras las autoridades de otras naciones continúan sus investigaciones en contra de Humberto Moreira, en México, y especialmente en nuestro estado, en donde el daño fue hecho, las autoridades se han dedicado a encubrirlo en su intento por garantizar que sus delitos queden impunes.

En Coahuila, su hermano y cómplice Rubén, usó todo su poder como gobernador para obstaculizar, abiertamente, cualquier intento por llevar a Humberto ante la justicia. A nivel federal su otro cómplice, Enrique Peña Nieto, también utilizó su cargo para rescatarlo de la cárcel de España en la que había sido recluido a principios de 2016, haciendo lo que jamás un presidente de la República había hecho por un ciudadano: poner a las instituciones mexicanas al servicio del exgobernador prisionero, lo que incluyó la intervención directa de la entonces procuradora general de la República, Arely Gómez.

Hay, por supuesto, algunos otros asuntos más para considerar. Por ejemplo, el papel del auditor superior del Estado, Armando Plata Sandoval, quien calienta ese sillón desde octubre de 2007, y que de manera misteriosa –lo digo, obviamente, en el tono más sarcástico posible– jamás se dio cuenta de nada. Por sus narices, desfilaron los miles de millones de pesos desfalcados por Humberto y sus secuaces de las arcas coahuilenses y a Plata Sandoval, lo único que le faltó, fue aplaudir.  No es de extrañar, para nada, la ratificación en su cargo con que la bancada priista en el Congreso local le pagó el favor en 2014.

Y hablando de los lacayos, hay que recordar en este espacio a todos los legisladores del PRI que a lo largo de estos años han servido de tapaderas del ladrón y de su hermano, incluyendo, por supuesto, a los que, habiendo pertenecido a la oposición, por unas cuantas monedas vendieron su dignidad para hacer las veces de tapete en el que Humberto y Rubén limpiaron sus enlodados zapatos. Si tuvieran un poco de vergüenza pedirían perdón a las y los coahuilenses que les dieron su confianza a través de un voto del que resultaron ser indignos.

Pero, tal vez, lo más lamentable sea que el actual Gobierno estatal, a pesar de sufrir las carencias propias de haber recibido un estado que fue saqueado por las dos gestiones anteriores, siga con su afán de proteger a los Moreira. No sólo eso, sino que, poco a poco, van siguiendo los mismos pasos que sus antecesores, evidenciando lo bien que le aprendieron sus lecciones al “profe Moreira”.

¡Pobre Coahuila, que ha caído en manos delincuenciales que se niegan a soltarlo!
11 Noviembre 2018 04:00:00
Coahuila el estado de la prosperidad
Resulta indispensable que en Coahuila se tomen las decisiones adecuadas para impedir que la actividad industrial siga cayendo. De acuerdo con el INEGI, entre julio de 2017 y julio de 2018 ese importante sector de la economía decreció 2.8%. Se trata de un aviso de alerta, sobre todo, porque se viene un muy complicado momento para México gracias a los disparates de AMLO. Para desgracia nuestra, la inmensa deuda heredada por los Moreira –y eternizada por la actual administración– continúa siendo un lastre que frena el desarrollo de la infraestructura necesaria para que la industria, y con ésta los empleos bien remunerados, puedan florecer.

Los responsables del fomento económico ya deberían haber aprendido que las giras que implementaron los Moreira como estrategia para atraer inversión productiva son poco eficaces. Y la razón es obvia: basta con circular por las carreteras de la entidad para percatarse que el mantenimiento no está siendo el necesario.

Además, la integración al programa “Port to plains” que tanto le gustaba presumir al exgobernador Rubén Moreira, sigue sin ser una realidad por lo extremadamente lentos que se han hecho los trabajos de ampliación y modernización de las carreteras y libramientos, que deberían facilitar el flujo vehicular de carga hacia Piedras Negras y Acuña para que, desde allí, las mercancías pudieran internarse hacia Estados Unidos.

Es un hecho comprobado que la demora en la realización de las obras ocasiona que éstas se encarezcan, por tal motivo, las autoridades estatales desde 2010 que fue anunciada la integración a “Port to Plains” debieron concentrar sus esfuerzos en terminar lo más rápidamente posible con las obras de infraestructura carretera que se necesitan.

Sin embargo, los Moreira prefirieron incrementar la nómina y derrochar el dinero en publicidad oficial, a tal punto, que Rubén casi todos los años de su mandato lideró el gasto en ese rubro en todo el país. ¿Cómo estaría nuestro querido estado si el 70% de lo gastado en difundir la imagen de Rubén Moreira y al menos el 30% de lo destinado a asesores, se hubiera invertido en terminar los caminos que tanta falta hacen a Coahuila?

Estamos hablando de una cifra cercana a los 10 mil millones de pesos, sólo en el sexenio pasado, que hubieran sido suficientes si se toma en cuenta que la ampliación de la carretera San Pedro-Cuatro Ciénegas, tuvo un costo aproximado de mil 500 millones; casi lo que se gastó Rubén en enseñarnos su cara durante el último año de su mandato.

Pero, lo más lamentable de todo, es que la actual administración pareciera estarse equivocando exactamente de la misma manera. Allí mi llamado para que se actúe con total responsabilidad a la hora de definir el Presupuesto de Egresos para el año que viene. Hay que acelerar la creación de infraestructura y castigar los rubros no prioritarios.

Además, es necesario evaluar otros proyectos que pudieran impactar de manera directa en el incremento de la competitividad y revisar con seriedad las vocaciones industriales de cada región para potenciar sus capacidades productivas.

Finalmente, todos tenemos que aportar para que Coahuila sea el estado de la prosperidad que tanto hemos anhelado.
04 Noviembre 2018 04:00:00
Como en circo
Por lo visto, están de moda los bufones en la política y esta semana lo hemos constatado por el cúmulo de payasadas que tuvimos que soportar los mexicanos. La primera y más grave, la estafa llamada “consulta nacional”, que no fue más que una manera tramposa de imponer su voluntad de parte del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Revertir los efectos negativos de la burla del Peje costará muchos sacrificios a los mexicanos lo que, está más que claro, le importa poco menos que un comino al futuro mandatario.

Por otro lado, como si no fueran suficientes los problemas que ocasiona AMLO, tenemos que soportar también las puntadas del exgobernador Rubén Moreira, que, aunque menos dañinas en apariencia, contribuyen a alimentar el creciente clima de locura que vive la política mexicana. ¿Con qué nos salió ahora? Pues con que le preocupan las policías y la desconfianza que la ciudadanía le tiene a los cuerpos de seguridad. ¿Qué acaso no recuerda a sus gates o a Fuerza Coahuila? ¿No fue él quien mantuvo esas corporaciones liderando las quejas por violaciones a los Derechos Humanos en la entidad por la desafortunada manera de trabajar?

Me pregunto por qué no se refirió, por ejemplo, a que la organización Fuerzas Unidas en la Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas ha registrado en lo que va del año 30 casos de tortura y desaparición forzada por parte de Fuerza Coahuila y que se suman a muchos otros más que se han dado desde su creación. ¿No se ha enterado de que la Fiscalía Anticorrupción en la entidad actualmente investiga 16 casos de abusos de corporaciones policiales coahuilenses, de las cuales 17 corresponden al cuerpo que él creo?

Por otra parte, su Grupo de Armas y Tácticas Especiales, los gates famosos, de 2014 a 2017 acapararon el 70% de las quejas por desaparición forzada ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila. Pero de eso no parece acordarse el exgobernador Rubén Moreira o, de plano, finge demencia. Por eso los coahuilenses nos preguntamos por qué hasta ahora le preocupa que las policías generen confianza entre los ciudadanos. ¿Es porque ya no dependen de él? 

El cinismo con el que se maneja el exgobernador Rubén Moreira sólo es equiparable con el que ha mostrado López Obrador que, ahora ya electo, no se preocupa en guardar las apariencias. Ambos son de la misma calaña, por eso se comportan de manera muy similar. Son un par de populistas autoritarios que basan su actuar en el engaño a los ciudadanos. Pero eso cada vez es menos sorprendente en la medida en que se consolida el PriMor. Porque ¿no debería Rubén Moreira estar ahora intentando ser un claro contrapeso del dictadorzuelo AMLO, en vez de estar queriendo ser la estrella del show que está montando en San Lázaro?

Los problemas de nuestro país son muchos y muy diversos. La vida cotidiana de las personas está llena de dificultades de todo tipo, que también padecen los coahuilenses en sus cinco regiones.

Por eso no es momento de andar con frivolidades, fingiendo consultas para culpar al pueblo de decisiones descabelladas como hace AMLO o abogando por que se atiendan los problemas que él mismo creó, como ocurre con el caso de Rubén Moreira. Es momento de actuar de manera seria, con la responsabilidad que exigen los tiempos. Pero en México estamos como en circo: lleno de bufones y payasos de la política.
28 Octubre 2018 04:00:00
Caravana con sombrero ajeno
Eso que el titular de Finanzas del Estado, Blas Flores Dávila, nos quiere vender como un ahorro logrado gracias a la reestructuración de la deuda criminal de los Moreira, no es más que una prolongación del plazo en que los coahuilenses tendremos que pagar la deuda. Ahora, 16 mil millones de pesos terminarán de ser cubiertos hasta el año 2048, lo que significa que sólo le está trasladando el problema a las futuras generaciones, en lugar de encararlo utilizando debidamente los recursos del erario.

La trampa en la que se han encerrado las dos últimas administraciones coahuilenses consiste en no reconocer que la deuda que heredaron Humberto Moreira y su títere preferido, Jorge Torres, es criminal; que no había justificación alguna para haber endeudado de esa manera a la entidad. y que, por tanto, como responsables directos, deberían ser juzgados y castigados por sus delitos. Pero, dado a que ese reconocimiento jamás ha llegado, por las implicaciones políticas y legales que tendría, entonces, se han dedicado a intentar convencernos de que hay buenas noticias cada vez que logran una reestructuración.

Blas Flores se pone la capa y el traje ajustado para aparecer como un héroe, pero de esas películas de bajo presupuesto en la que los hilos de los que cuelga el “Supermán” se notan con facilidad. Con los 520 millones de pesos que nos vamos a ahorrar al año, nos promete que habrá mejores servicios de salud y de educación en el estado; jura que mejorará la infraestructura y la atracción de inversiones productivas. Eleva la mirada y busca los aplausos. No los encuentra porque todos notamos que es un farsante.

Nada garantiza que ese dinero vaya a parar a los rubros que realmente son prioritarios; por el contrario, hay una elevada probabilidad de que tengan un destino similar al que tuvieron los 3 mil 991 millones de pesos que durante la primera mitad del año se recibieron como excedentes presupuestales y que se utilizaron, según la información de la propia Secretaría de Finanzas, en el pago de nómina, de asesorías y en publicidad oficial porque a este, como al resto de los gobiernos emanados del PRI, les encanta difundir su imagen, sin darse cuenta de que esta sería mejor, si simplemente se pusieran a hacer bien su trabajo.

El tan cacareado “ahorro” luce pequeño al lado del derroche que Blas Flores autoriza sin pudor alguno, al fin que no es su dinero. Al tolerarlo o, incluso, fomentarlo, el titular de las Finanzas estatales se burla de la Constitución de Coahuila que expresamente prohíbe que el Ejecutivo gaste más de lo aprobado por el Congreso local en el presupuesto. Lo que debería suceder es que el secretario Flores se pusiera a garantizar la disciplina financiera que tanto ha prometido comenzando por una muy sensible reducción del gasto en comunicación social. Además, tendría que estar altamente afanado en promover que las autoridades correspondientes recuperaran aquellos recursos de la deuda cuyo destino ilegal es conocido. Lo mismo debería hacer en el caso de las empresas fantasma de Rubén Moreira.

Pero Blas prefiere seguir en el intento de dorarnos la píldora, darnos atole con el dedo y hacer caravana con el sombrero de los futuros coahuilenses.
21 Octubre 2018 04:07:00
Coahuila: el reino del revés
La memoria suele ser una excelente aliada cuando se tiene, porque cuando no, resulta ser la peor traicionera. En diciembre de 2011, el exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, dejó la dirigencia nacional del PRI, que sólo ocupó por 9 meses, en medio del escándalo que se suscitó tras darse a conocer que el monto de la deuda del estado superaba los 36 mil millones de pesos y que, un 10% de la misma, había sido contratada utilizando documentos apócrifos. En esos momentos en los que la honorabilidad de Humberto se encontraba en tela de juicio y en los que era negado por propios y extraños ¿quién salió a su defensa? Salvador Hernández Vélez.

Don Salvador, en aquel entonces presidente del Revolucionario Institucional en Coahuila, dando muestras de su absoluta lealtad hacia los Moreira, declaró al diario El Siglo de Torreón que su partido estaba dispuesto a ofrecer todo su apoyo a Humberto Moreira si éste hubiera decidido –por fortuna para los coahuilenses no fue así– contender por un escaño en el Senado de la República.

Presumió, además, que ése era el sentir de la totalidad de la militancia de su partido en el estado.

¿Cómo puede pensar el ahora rector de la UAdeC que es un buen candidato para ocupar una de las dos vacantes en la Comisión de Selección del Sistema Estatal Anticorrupción de Coahuila?

Hay que reconocerle a Salvador Hernández Vélez, en tiempos en los que priva el pragmatismo ideológico, su inquebrantable lealtad hacia su partido. Pero, precisamente por eso queda descalificado para incorporarse a cualquier cargo dentro del Sistema Anticorrupción, porque la Ley vigente claramente señala el impedimento para quienes militen en un partido. De manera muy particular, en el caso del rector de la UAdeC, porque es más que sabido que ha ocupado su posición para crear y sostener redes clientelares a favor de su partido, entre el alumnado de esa casa de estudios.

Que haya casos como el de Juan Adolfo Von Bertrab, quien se niega a dejar el Consejo de Participación Ciudadana pese a su juramentación como delegado de la Fundación Colosio, no significa que esa deba ser la regla. Muy por el contrario, todos deberíamos de entender que, entre menos estén representados los intereses de los partidos en el Sistema Anticorrupción, mayores esperanzas habrá de que haya resultados en la lucha contra el principal problema que tiene actualmente nuestro país. Y por eso, Hernández Vélez debe desistir de su intento por participar como miembro seleccionador.

Se equivocan quienes argumentan que el cargo en la Comisión de Selección debe asignarse a Salvador Hernández por el simple hecho de que el asiento le pertenece a la Universidad, ya que una de las vacantes era ocupada por el secretario de Finanzas, Blas Flores Dávila, hoy tan nombrado por las corruptelas en la UAdeC. Y la razón es muy sencilla: no se puede ser juez y parte.

Las universidades públicas son sujeto obligado por la ley a transparentar y a rendir cuentas, por tanto, no deberían poder intervenir en la selección de los ciudadanos que tienen el papel de coordinar a las instituciones fiscalizadoras, máxime, cuando se está en medio de un escándalo por la contratación de empresas fantasma. No cabe duda de que Coahuila es el reino del revés y que Salvador Hernández Vélez quiere ser otro rey.
14 Octubre 2018 04:00:00
El lobo que cuida el corral
Lo del secretario de Finanzas del estado de Coahuila, Blas Flores Dávila es escandaloso y hace insostenible su permanencia en el cargo. No se trata en exclusiva del gasto excesivo que ha realizado el Gobierno de la entidad, muy por encima del autorizado por el Congreso del Estado, sino, además, de las constantes revelaciones en torno a su gestión al frente de la Universidad Autónoma de Coahuila. ¿Cómo puede ese hambriento lobo carnicero seguir cuidando nuestras gallinas?

El sobreejercicio presupuestal por más de 4 mil millones de pesos en este ejercicio de 2018, al mes de junio, debería ser suficiente razón como para que fuera cesado de su cargo. Estamos hablando de un 10% del valor actual de la megadeuda. Mientras Blas Flores Dávila juega a renegociar bajo el argumento falaz de estar logrando ahorros para los coahuilenses, cuando lo único que se consigue es que se prolongue el tiempo del endeudamiento, autoriza que sea despilfarrado el dinero del erario, en un acto de absoluta irresponsabilidad. Además, no se sabe cuál es el origen de esos 4 mil millones de pesos que se gastaron de más y se desconoce el destino real y preciso al cual fueron a parar.

En teoría, el titular de la Auditoría Superior del Estado, Armando Plata, tendría que estar atento y llamando a cuentas al secretario Flores, pero eso no va a ocurrir dada a la probada incapacidad e ineficacia del auditor y al evidente contubernio que vincula a ambos personajes y que se demuestra cada vez que Armando Plata sale a validar las cuentas de Flores Dávila al frente de la UAdeC. Mientras que la Auditoría Superior de la Federación ha encontrado desvíos millonarios, el auditor Plata no logra descubrir ni un peso mal aplicado. 

También, las investigaciones periodísticas de Zócalo demuestran que se emplearon empresas fantasma para saquear las arcas universitarias en tiempos de Blas Flores. Sin embargo, la Auditoría coahuilense se hace de la vista gorda y avala todo el cochinero que dejó el actual secretario de Finanzas tras su paso en la UAdeC. No debería extrañar que actualmente, algunas posiciones clave en la estructura de la máxima casa de estudios en la entidad las ocupen personas muy allegadas al auditor, como es el caso de Ludivina Leija Cortés quien actualmente es contralora general de la UAdeC. Quizás la verdadera vocación de Armando Plata sea la de agente de colocación de empleos.

No es para nada extraño que Blas Flores salga a venderse como “blanca paloma” incapaz de realizar nada turbio; aunque siempre son palabras y no evidencias las que acompañan su postura. Alega que todos los recursos fueron aplicados para el beneficio de la universidad, pero omite decir que en su último año de gestión la UAdeC se desplomó 15 lugares en el ranking de Instituciones de Educación Superior que elabora la Revista América Economía. ¿Cómo es posible si, de acuerdo con Flores, su gestión fue transparente y eficaz? 

El punto es que, ante la enorme desconfianza que genera Blas Flores Dávila y su manejo irresponsable los recursos públicos, es impostergable su salida de la Secretaría de Finanzas. Ya dijo que no va a renunciar, lo que de manera alguna es una sorpresa dada su pobre calidad moral. Pero ¿hasta donde su jefe lo va a sostener? ¿Seguirá dejando que el hambriento lobo carnicero se haga cargo del corral?
07 Octubre 2018 04:00:00
Coahuila es un PRIMOR
¿Desean una prueba contundente del pacto entre Morena y el PRI? Revisen en Coahuila. De manera sistemática los diputados de Morena en la entidad, y muy particularmente la legisladora Elisa Catalina Villalobos Hernández, se colocan del lado del PRI para apoyar los intereses de ese partido que tiene hundida a la entidad y en contra de los intereses ciudadanos que dicen representar.

La semana que estamos concluyendo, el diputado de Morena y, al menos en el papel, coordinador de su bancada, José Benito Ramírez Rosas, presentó una proposición para que se vigilara la reestructura de la megadeuda; sin embargo, su compañera abandonó la sesión, con lo que la votación quedó empatada, favoreciendo, entonces, que la dichosa reestructuración de los pasivos quede sin la posibilidad de recibir la atención que amerita.

De hecho, fueron los dos diputados de Morena en el Congreso de Coahuila quienes, con sus votos, aprobaron que la deuda que supera los 40 mil millones de pesos fuera reestructurada. Pero así están trabajando, apoyando no a quienes votaron por ellos, sino al pacto del PRIMOR que se firmó para garantizar la impunidad del presidente Peña, pero también la de los hermanos Moreira y todos sus secuaces.

Es curioso que, por un lado, los legisladores de Morena a nivel federal monten todo un circo diciendo que ahora sí van sobre Humberto y Rubén, al tiempo que, en lo local, en donde se deberían resolver las cosas, sus diputados claramente se le cuadran al PRI. Así, cada vez que los verdaderos diputados de oposición intentamos auditar la deuda o llamar a comparecer al secretario de Finanzas para que dé detalles de los préstamos del moreirato, los diputados de Morena nos bloquean.

Pero seríamos ingenuos si supusiéramos que el comportamiento de los diputados de Morena en Coahuila obedece sólo a que los han “maiceado” los del PRI, porque es evidente que la línea viene desde lo más alto. Porque ¿dónde está la expulsión de Elisa Catalina Villalobos Hernández que su partido prometió en mayo luego de su reiterado apoyo al priismo? La propia dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, había dicho que llevarían su caso a la comisión de “honor” y “justicia” de su partido, pero no pasó nada. Incluso la propia diputada Villalobos dijo que “no fue notificada”.

Sabemos que no iba a serlo, también, porque era el ariete en la intentona de que regresaran las corridas de toros a la entidad, en lo que constituyó otra mascarada de Morena, partido que se deslindó de la propuesta alegando que la diputada había presentado la iniciativa para modificar la Ley de Protección y Trato Digno a los Animales a título personal. Como si los coahuilenses nos chupáramos el dedo.

En Coahuila vivimos en un estado de pura simulación para hacer creer a los ciudadanos que Morena es el cambio, cuando claramente es un engendro del PRI, que sigue las mismas prácticas que el priismo de siempre. Y esto que estamos presenciando en Coahuila será la tónica en todo el país durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. La transformación de cuarta arrancó en nuestro estado, la gata se está revolcando, pero sigue siendo la misma. AMLO y sus seguidores continuarán diciendo lo que la tribuna desea escuchar; sin embargo, en los hechos, seguiremos viendo que lo que los mueve es el pacto de impunidad que conduce a que México, como Coahuila, sea todo un PRIMOR.
30 Septiembre 2018 04:00:00
¿Algo cambió?
Doce años de moreirato dejaron importantes secuelas en nuestra entidad. No sólo es la infame deuda de más de 40 mil millones de pesos ni el encubrimiento de Rubén a Humberto ni las empresas fantasma del, ahora, diputado federal: es el deterioro de la infraestructura carretera, la pérdida de empleos y la pobre inversión pública en rubros que son estratégicos para potenciar la competitividad del estado. Por eso es indispensable caracterizar el moreirato para impedir a toda costa que algo similar nos vuelva a ocurrir.

Los Moreira basaron su gobierno en un culto a su persona; baste recordar que Coahuila estuvo incluida entre los estados que más gastaron en publicidad oficial, de hecho, hubo años en que lideró el rubro. Nada más en 2017 Rubén Moreira excedió 170% el monto presupuestado, que ya de por sí era grosero. Pero, para los hermanos, ningún peso destinado a difundir su imagen resultaba un desperdicio, porque los coahuilenses podrían estar sufriendo las consecuencias de la violencia o de la falta de medicinas en los hospitales, pero nada de eso era más importante que colocar sus nombres y sus caras en cuanto lugar les fuera posible.

Aunado a lo anterior está el control de medios: Humberto y Rubén, cada uno a su manera, hicieron todo lo posible por combatir a los medios que los cuestionaban y por manosear la línea editorial de periódicos, radio y televisión en el estado. Por supuesto que no todos cedieron a las presiones y muchos lograron interesantes equilibrios entre su postura y la agenda oficial, pero muchos terminaron convertidos en verdaderos megáfonos de los hermanos, y en arietes desde los que se atacaba a los adversarios políticos.

Tejer y consolidar redes clientelares era otra característica central del moreirato, y esto se hacía a través de la dádiva condicionada. La forma más reconocida era la que tomó durante el sexenio de Humberto con los programas De La Gente, marca que también estaba vinculada con eso del culto a la personalidad. Y aunque la deuda impidió que Rubén continuara de manera tan masiva con ese tipo de programas, no los dejó del todo, pues eran necesarios para tener perfectamente aceitada su maquinaria electoral.

Otra característica, derivada de la anterior, era el control total del Legislativo del estado. No sólo era la mayoría avasallante de diputados del PRI que llegaban gracias a la compra de votos, sino, también, el hecho de que eran los hermanos, y particularmente Rubén, el que legislaba en la entidad, haciendo de los diputados de su partido –y de aquellos que se vendieron al moreirato– unos auténticos lacayos. Así, quedaba anulada la división de poderes, cosa que también
ocurría con el Poder Judicial, de donde no sacaron las manos en ningún momento los hermanos Moreira.

Por último, cuerpos policiales creados para amedrentar, no a los delincuentes, pues Coahuila es el cuarto estado con mayor impunidad, sino a la ciudadanía crítica y participativa; así como a los miembros de la oposición. No fue gratuito que los mal afamados Gates y luego Fuerza Coahuila, lideraran las quejas por sus frecuentes violaciones a los derechos humanos.

Como se puede observar, lo que vivimos en Coahuila durante el moreirato fue un régimen de marcado autoritarismo, que dejó la entidad con los graves problemas que todos sabemos. Por eso, luego de 10 meses de quedar fuera del poder es necesaria la pregunta: ¿algo ha cambiado? Si la respuesta es “no”, entonces, hay que hacerlo cambiar, porque si queremos un Coahuila diferente, no debemos ser indiferentes.
23 Septiembre 2018 02:33:00
¿Qué hacer con 18 mil millones?
De los 36 mil 506 millones de pesos con que endeudó Humberto Moreira a nuestro estado, hay 18 mil millones cuyo destino se desconoce. Algunos mal pensados sostienen que fueron a parar a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Y de haber sido ese el caso los coahuilenses podríamos decir con absoluta certeza, a punto de terminar el sexenio, que se hizo una pésima inversión con nuestro dinero. Para empezar, porque habríamos pagado la campaña del presidente peor evaluado de la historia reciente de nuestro país. Pero, además, porque muchos de los compromisos para nuestro estado que firmó Peña como candidato, no fueron cumplidos de manera plena. De hecho, hubiera sido mejor -además de legal- que se hubieran invertido los recursos provenientes de la deuda en realizar esas obras que, a la fecha, siguen incompletas.

Un ejemplo es la carretera San Pedro-Cuatro Ciénegas. 182 kilómetros totales, de los que a Peña le tocaban 147, porque 35 ya habían sido construidos entre 2011 y 2012, en el sexenio de Calderón, y que todavía no está al 100% de su finalización, pese a que Rubén Moreira había asegurado que estaría lista a finales de 2013. En la carretera en total se han invertido un aproximado de mil 500 millones de pesos; es decir, que con los 18 mil millones desaparecidos habríamos terminado de construir 12 veces ese camino o mejor todavía, hubiéramos podido conectar toda la entidad con super carreteras.

El Centro Oncológico en Saltillo, nueve meses después de que Rubén Moreira lo inaugurara, sigue sin abrir sus puertas. Las razones por las que el exgobernador decidió inaugurar una obra cuando todavía no estaba finalizada no son un misterio, porque todos sabemos de la egolatría y la fanfarronería que lo caracteriza. El caso es que el Oncológico fue anunciado con un costo inicial de 400 millones de pesos, lo que significa que con el dinero “perdido” de la deuda se hubieran podido construir unos 45 y no tendríamos las carencias de nosocomios ni de medicamentos que hemos venido padeciendo los coahuilenses los últimos 7 años.

También con esos 18 mil millones de la deuda, podríamos haber instalado medio centenar de Centros de Convenciones como el que se construye con tantas demoras en Torreón. Y aunque Peña presumió en su último informe la obra, lo cierto es que no estará lista sino hasta el próximo año. Seguramente nos habría alcanzado también para el Parque Industrial que prometió para la Laguna y para construir otros sitios de alojamiento industrial en cada una de las regiones de nuestro estado.

Podemos observar con facilidad que, de ser cierto que los 18 mil millones “extraviados” fueron a parar a la campaña de Peña Nieto, los coahuilenses hicimos una pésima inversión. Si esa enorme cantidad de recursos, que estamos pagando de múltiples maneras, se hubiera invertido en el Estado, se notarían. Pero, además, nos habríamos ahorrado el enorme gasto en publicidad oficial de los Moreira porque las obras hablarían por sí mismas.

Sin embargo, no debemos pensar que nuestro dinero no sirvió para nada, porque ¿qué hubiera sido de los hermanos sin la gratitud que sintió por ellos Peña a lo largo de su sexenio? Ya sabemos, entonces, cuánto cuesta la impunidad. Hasta alcanzó para una curul en San Lázaro.

16 Septiembre 2018 04:00:00
Credibilidad bajo el agua
Una vez más las lluvias “atípicas” inundaron diversas colonias de Torreón y generaron daños a las viviendas de cientos de familias que habitan, sobre todo, el suroriente de la ciudad. En alguna medida todos somos responsables por el calentamiento global que ha intensificado las precipitaciones pluviales, afectando a muchas regiones en el mundo. Pero la ausencia de infraestructura apropiada o la mala calidad de la existente suele tener claros culpables, y en el caso de las inundaciones de Torreón se sabe quién ha fallado.

No ha pasado mucho tiempo, apenas dos años, en agosto de 2016, Gerardo Berlanga Gotés, en aquel entonces director de Obras Públicas del Ayuntamiento de To-rreón, aseguró haber tomado cartas en el asunto. Pero, mintió –tal como lo hace en la actualidad– tal vez confiado en lo “atípico” de ese fenómeno que se ha vuelto tan frecuente. Y ahora, con el problema encima, prefiere asumir una actitud déspota e insensible en lugar de aceptar sus errores.

No me voy a referir en exclusiva al estudio que mandó hacer a la empresa Urbis de Monterrey y que no aparece por ningún lado; sobre eso ya ha hablado en reiteradas ocasiones el alcalde de Torreón Jorge Zermeño y es a él y a su equipo de trabajo al que Gerardo Berlanga tendrá que ofrecer las debidas explicaciones. Voy a llamar la atención, en cambio, sobre dos obras que en su momento se dijo iban a resolver el pro-blema de las inundaciones y que, por lo visto, fracasaron de manera rotunda.

El primer caso es el de la colonia Provitec. Allí, el 22 de agosto de 2016, Berlanga Gotés aseguró que ya estaba la línea de conducción terminada y que, nada más habiendo buen clima, finalizarían la obra con líneas que captarían el agua desde División del Norte hasta Vasconcelos. Unos días antes había informado sobre la cons-trucción de un cárcamo y la futura adquisición de una bomba. Con esas obras, afirmó entonces, que ya no habría más problemas de inundaciones en esa colonia.

En septiembre de 2017, con la temporada de lluvias, el actual secretario de Infraestructura de Coahuila se atrevió a culpar de las inundaciones de Provitec a un vecino al que acusó de no haber encendido el cárcamo de rebombeo. Pero, no pasó ni un año completo antes de que se demostrara que, además de haber legado obras de mala calidad, es un mentiroso.

Un caso similar es el de la colonia Torreón 2000. El 15 agosto de 2016, Gerardo Berlanga anunció que tenían un proyecto con recursos aprobados para una red de tuberías y un cárcamo de bombeo que llevaría el agua hacia un canal que pasa a espaldas de esa zona. Sin embargo, otra vez ese sector de la ciudad quedó bajo las aguas, como otros muchos puntos de la ciudad. Pero, Berlanga Gotés había asegurado, el 28 de septiembre de 2017, que, de los 10 puntos críticos por los problemas de encharcamientos en Torreón, al cierre de ese año, sólo quedarían dos.

Y aquí la pregunta incómoda: ¿con qué calidad moral o técnica el secretario de Infraestructura se atreve a afirmar nada con respecto a las necesidades de drenaje pluvial en Torreón o al desempeño de la actual Administración torreonense? La credibilidad de Gerardo Berlanga Gotés, una vez más, quedó bajo las turbias aguas de las inundaciones de Torreón.
09 Septiembre 2018 04:10:00
El carísimo amor de Morena
Al chiapaneco Manuel Velasco le costó cinco diputaciones federales la licencia para ausentarse unos meses del cargo de senador, asumido recientemente, para regresar a la gubernatura de Chiapas, cargo del que previamente se había ausentado mediante otra licencia que le fue concedida para que pudiera aspirar al Senado. ¿De qué magnitud ha de ser el negocio de Velasco que fue capaz de sacrificar la tercera parte de la bancada de su partido a cambio de unas cuantas semanas más en el poder estatal?

Pero, claro, estamos hablando de Manuel Velasco y del Verde Ecologista, cuya inmoralidad e indecencia hace demasiado tiempo que está más que probada. Aquí, los de la “sorpresa” son los legisladores de la “transformación de cuarta” que tardaron nada más un día para demostrar que sí son diferentes, pero, para peor; y que están dispuestos a vender hasta el alma por unas cuantas monedas.

El episodio del martes en el Senado fue de lo más penoso. Primero, pusieron a su bancada a negarle la licencia a Velasco como era debido hacer. Sin embargo, una vez concretada la negociación, la cúpula morenista en el Senado no tuvo empacho, ni siquiera, de someter una vez más a votación la solicitud del chiapaneco, pese a que los cánones indican que no se debe votar el mismo asunto dos veces en una misma sesión. Pero ¿qué importan las formalidades cuando la dignidad ya ha sido puesta en venta?

Los mexicanos solemos tener poca memoria, por eso, hubo quien se sorprendió al ver al senador Ricardo Monreal lanzar una defensa férrea del derecho a solicitar licencia de Manuel Velasco. Se les olvida que son viejos conocidos en eso de los negocios. Incluso, hay una denuncia motivada por un audio en el que ambos pactan la liberación de tres mujeres capturadas con más de un millón de pesos en efectivo que presuntamente iban a ser utilizados para la compra de votos a favor de Morena. Y qué decir del ofrecimiento de la candidatura del Partido Verde a la gubernatura de la Ciudad de México, que sirvió a Monreal para presionar a AMLO tras la consulta popular -al estilo López Obrador- que perdió el político zacatecano y que le impidió abanderar en la capital del país a Morena en los pasados comicios.

Me queda claro que, para los seguidores incondicionales del “Peje”, todas las inmoralidades que cometan él y sus colaboradores son sino evidencias de que su mesías tropical es “astuto” y “hábil negociador”. Pero, por más que quieran darle la vuelta, se trata de la prueba de que, una vez en el poder, usan las mismas mañas que el priismo más añejo en el que fueron formados.

Lo que se siga para México puede ser catastrófico y los ciudadanos responsables debemos evitarlo. Pongámoslo así de claro: Morena ganó en las urnas 191 diputados; pero, a punta de negociaciones turbias ya tiene 256. Eso quiere decir que hay una clara sobrerrepresentación en relación con lo que realmente expresó la voluntad ciudadana, la que decían falsamente que respetaban, al menos, antes que declararan que era un honor estar con Obrador que es su verdadero y único patrón.

Morena se puso a la venta. Lamentablemente, para el futuro y la prosperidad de México, su amor nos va a salir demasiado caro.


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