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[Negocios]

La Casa de Lola, un gran desafío

Dolores Sandino echó a andar un sueño que crece poco a poco

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La Casa de Lola, un gran desafío
Saltillo, Coah.- Mantener con vida las tradiciones, se enfrenta no sólo a la falta de interés, sino al inevitable regateo y a la desestimación de los artesanos, sector de los negocios que La Casa de Lola busca dignificar y revivir.

Desde hace casi un año, Dolores Alejandra Sandino Valdés tomó la firme decisión de echar andar este sueño que crece poco a poco. El negocio familiar se dedica a la fabricación y comercialización de artesanías propias y de artistas locales y de otras regiones del país. Van desde prendas de ropa, así como artículos de decoración.

Diseñadora gráfica, postgrado en Inglés y maestría en Educación, Lola comparte su proyecto con la docencia. Comenzó con la fabricación de adornos para las puertas y llaveros con tejidos de estambre que su esposo y ella vendían en las calles y con amigos. Al poco tiempo ya le estaban pidiendo personalizados, pero quería ir más allá.

Impulso al sector

Uno de sus viajes por el centro del país fue clave para iniciar con la Casa de Lola. Cayó enamorada de las artesanías que comercializaban los artistas de esas zonas y decidió que había que hacer algo para impulsar a ese sector.

Desde que realizaba sus estudios universitarios, el nombre de su negocio comenzaba a tomar forma en su proyecto final, con la división de prendas con motivos de la cultura mexicana y bordados artesanales.

Influencia familiar

Una de las influencias más importantes para Lola fue su abuelo. Durante muchos años, don Genaro Valdés tuvo un puesto en el Mercado Juárez comercializando artesanías.

“Fácil no ha sido… mucha gente no concibe estos artículos en su casa, tienen otro estilo, pero hay otras personas que se enamoran… Los artesanos son gente que hace mucho trabajo y desgraciadamente a veces recibe muy poco… Yo veo”, mencionó.

Dijo que es posible quitar el estigma de “relax” a estas prendas, todo depende de los accesorios. De hecho, “nuestra propuesta es de outfit, si a la falda tradicional le pones un tacón te la llevas a la oficina… empezamos a cambiar estilos de manga… ya es otro
enfoque”.

Además de producir sus propios artículos de decoración y prendas de ropa artesanales, Lola ha establecido alianzas con grupos de indígenas de Oaxaca, Chiapas, entre otras regiones del país y de esta zona del país.

Turistas buscan sus productos

Lamentó que estos artículos son mejor valorados por extranjeros. A la tienda, ubicada por la calle Juan Antonio de la Fuente en el Centro Histórico, han llegado turistas de todo el país, pero sobre todo foráneos como colombianos, de Estados Unidos, Dinamarca, de Perú, Ecuador…

“Hay que reconocer el trabajo que hace la gente del Centro Histórico para atraer turismo… eso es en lo que debemos trabajar todos”, mencionó.

Constancia y cariño

Como emprendedora, consideró que administrar el tiempo ha sido uno de los retos más fuertes, ya que en su caso personal comparte el tiempo con otro empleo.

“Hemos tenido meses malos, cuando no entra una persona, la cuesta de enero y febrero fue asfixiante, pero aquí estamos… la constancia, el cariño a lo que hacemos y ver que la gente acepta tu trabajo porque lo haces con el corazón”, dijo.

“Sé que es un negocio y es muy importante que suene la caja registradora, pero también me gusta ver que la gente nos reconozca como una familia que hace lo que le gusta, que está llena de servicio hacia los demás”, subrayó.


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